lunes, 24 de marzo de 2025
viernes, 14 de marzo de 2025
jueves, 13 de marzo de 2025
martes, 25 de febrero de 2025
Miocardiopatía de takotsubo.
Síndrome del corazón roto.
El ventrículo izquierdo empieza a fallar. Se presenta por un estrés severo físico o emocional acumulado en el tiempo.
La isquemia puede tardar meses o años en llegar.
Con 5 años provocaba a mi abuelo borracho para que me diese palizas a mí en vez de a mi madre.
1996, al estar mi abuelo prejubilado y mi madre incapacitada, no se puede seguir pagando la hipoteca del piso de Moscú, se compra con lo vendido un pequeño piso en el oblast de la misma, un pueblo llamado Oréjovo-Zúyevo, nos lleva la inmobiliaria en un Mercedes color café con leche. Recuerdo que se me caían las lágrimas en ese coche y mi madre me repetía, no llores, no debes llorar ante nadie.
Cumplí su promesa, no lloré ante ninguna paliza. Si lloras ante un maltratador su satisfacción es mayor y siente más placer.
Pero ya de adolescente, a veces no podía contener ese llanto y me sentía culpable por llorar. Ahí empecé a darme golpes y hacerme cortes para desviar el dolor y reprimir las lágrimas.
Ahora ya no puedo. Una vez que empiezo puedo estar dos horas llorando, pero me sigo sintiendo culpable y sigo dándome golpes y haciendo cortes, pero ya nada consigue desviar el dolor. A veces el alcohol y las pastillas, que me hacen quedarme dormida. O hablar con amigos hasta que consigo calmarme.
Con 7 me desmayé con principios de tuberculosis y desnutrición, tenía una infección en los riñones. Pasé meses con diálisis, aislada por varicela y con palizas por parte de otros niños mayores que yo.
Mi madre murió en noviembre de ese mismo año.
1997, era domingo, el director del hospital no estaba y no pude ir al entierro. No sé dónde están sus restos. No pude llorar hasta el traslado a otro hospital, no me lo creía. Fui consciente cuando me dijeron que le habían quitado la custodia a ese abuelo borracho que tantas veces me había pegado y se estaba muriendo de cáncer se pulmón.
No me quedaba nadie. Nadie iba a volver a por mi. Ya no tenía familia. Solo me quedaba seguir yendo y viniendo del orfanato al hospital y seguir recibiendo palizas.
La ultima vez que él me visitó me dió fotos familiares que el orfanato quemó, ropa que dieron a los demás y algunos de mis recuerdos que también me quitaron.
En 1999, octubre, aterricé en Madrid, fui en un Ford Sierra con "mi nueva familia" que no paró de decirme durante años que me habían sacado de la basura. El cuñado de mi siguiente madre también me dió alguna paliza, en una de ellas me mee encima del miedo, la última fue con 19 años, empezó a estrangularme y notaba mis pies elevarse, tuvieron que pararle, pero nadie jamás le denunció.
Sigo sintiéndome basura. Dejé a una pareja maravillosa por un narcisista que durante tres años me hizo maltrato psicológico, la única vez que intentó levantarme la mano saqué un cuchillo y le dije que me cortaría con él, que jamás dejaría que nadie me volviese a pegar, se asustó y se largó a casa de sus padres. Siempre que me entraban ataques de pánico, crisis o me ponía enferma huía a casa de sus padres.
2022, P me regala una cesta y empieza a conquistarme, a finales de 2023 sube la atención, y me confiesa que le gusto, meses después empezamos una relación, él tiene 55 años y yo 34, pero cedo porque me trata bien y me dice que he sido la chica más guapa con la que ha estado y con la que mejor ha follado en su vida. En cuanto me conceden la discapacidad empieza a llamarme mermada ("es broma mujer") y me dice que no lo cuente a nadie, empieza a criticarme cada vez más y después de navidades me abandona. Le suplico que me lleve a urgencias y me ignora. Vuelve en enero, me aferro como a un clavo ardiendo, la primera semana yo no quería que me tocase pero me ofrecía cocaína para que me dejase follar, me decía que me había echado de menos pero las criticas y las palabras hirientes iban en aumento, vuelvo a mi casa unos días y vuelve a abandonarme.
Quizás por eso suplico morir. Duele demasiado vivir con todo lo anterior. Es insoportable.
sábado, 8 de febrero de 2025
jueves, 9 de enero de 2025
Dicen que las buenas personas son aquellos que lo transmiten.
Los únicos que lo notan son las mascotas.
Yo quedaba de tonta y de imagínate de cuentas cosas más.
Salía disparada en cuento veía un altercado, y por suerte he resuelto muchos
Por mona o por la empatía.
Hay videos de mi que no consigo identificar lo buena que era.
Todos me decían que lo seguia siendo.
Intromerme a curar a la gente por el complejo de sanitaria
Cuando hice las prácticas en el 112 sentí que podía.
Pero me dio una crisis muy grave y yo misma me tuve que ingresar en urgencias.
La policía que les acompañó me dio una paliza.
Tiene gracia, salvas vidas unos días agarrando su frágil mano y la policia entra en tu casa a agredirte cuando explicas que estás traumatizada con que te toquen.
Sigues traumatizada y gritas socorro. Te dejan atada y te pinchan a saber qué (vergüenza me da no saberlo siendo técnico de farmacia)..Les da igual que tu hígado, ya hecho mierda, se resienta. Les da igual que al día siguiente estes estes grogui y que la persona que te recoge te viola, porque cualquier tipo de sexo sin consentimiento es violencia.
Lo dejas pasar. Esa persona te saco del hospital.
Y sigues dejando que te haga de todo porque te dice que te ha sacado de urgencias, porque te ha he visitar en psiquiatría y te dices, mi cuerpo ya no vale tanto, se le regalo a a cambio de mendigar que no me deje sola.
Y por ese miedo dejas que te controle, que te critique, que te hunda…..Y te hace quererte morir otra vez y aguantar todo por no acabar abandonada.
De verdad, os juro, que mi único deseo en esta vida es que se acabe. Es lo llevo suplicando 34 años.
domingo, 5 de enero de 2025
Es posible que sea mi último escrito.
He tomado una caja entera de algo que espero que me paralice el corazón y que cuando cierre los ojos no los pueda volver a abrir.
No voy a poder relatar mi vida.
Pero si diría que todos los abusos, los golpes, las cicatrices externas e internas me hicieron así.
No lo he elegido.
Supongo que nadie me quiso suficiente para salvarme.
Porque uno solo no puede.
Necesitaba más que cualquier otro ser humano la comprensión y el amor para curarme.
No fui suficiente para que alguien lo hiciese.
jueves, 2 de enero de 2025
lunes, 24 de junio de 2024
jueves, 13 de junio de 2024
No creas que no le veo.
Me mira y ve algo que los demás también, pero se queda mirando fijamente y más rato.
Me desnuda en alma y eso me hace querer desnudarme en cuerpo.
Y algo me dice que es mutuo.
Su presencia es un bálsamo, es calma.
Y me siento un torbellino capaz de arrastrarle al paraíso y al infierno al mismo tiempo.
Me dejaría abrazar y acunarme, besaría las cicatrices.
Y sin embargo está vez me pasa algo raro.
Recuerdo los pasos, recuerdo lo bonito y a la vez recuerdo lo malo.
Las exigencias, el poder de decepcionar, el sacrificio, la falta de libertad absoluta.
Y luego recuerdo también que no sé donde cruzar la línea de mi territorio y el "nuestro" y el suyo.
Y me aterra.
Me quedo sin aliento.
Ahora no me digo.
Es demasiado Ana.
Y no te mereces, nadie se merece, aguantarte en tu situación.
Ahí surge otra vez, adelanto los malos presagios, me agarro a las comodidades.
Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Joder que desastre soy ahora mismo.
martes, 11 de junio de 2024
lunes, 27 de mayo de 2024
miércoles, 15 de mayo de 2024
Suicidio y renacimiento
La primera vez que zarandee mis piernas sentada encima de la lavadora y pensé que no era normal, que nadie me quería, que era un monstruo y que debería quitarme la vida tenía 13 años.
La primera vez que me metí un bote de pastillas y empecé a vomitar lo que comía tenía 16.
La primera vez que empecé a cortarme y a tener ataques de pánico por sentir que me querían abandonar tenía 18.
Para cuando había cumplido 24 ya no llevaba la cuenta de cuantos ingresos, borracheras, intentos autolíticos y golpes que me había dado.
Una parte incosciente de mi, de adolescente, me quería anclar a la vida, y por eso abrió este blog y quiso romantizar el dolor y hacerlo más poético, una vía de escape a toda la mierda que estaba viviendo.
Yo quería salvarme pero no podía.
Pero me ha tocado dejar la prosa y empezar la vida real.
El suicidio no es una llamada de atención sino un grito desesperado al mundo, a tu persona, a la sociedad, al dolor, es el punto de inflexión en el que crees que nadie te puede salvar y te sientes tan jodidamente roto que no quieres vivir en la realidad que te ha tocado.
Habrá quienes digan que tengo la piel muy fina.
En el hospital me han dicho que tengo trastorno límite de la personalidad.
Un diagnóstico que hasta mis 34 años no ha servido más que para seguir sufriendo, porque nadie me explicó qué era realmente y yo no tenía ninguna herramienta para entenderlo.
Un tlp, sin haberlo pedido ni elegido, siente que sus emociones, las buenas y las malas (sobre todo las malas) le pueden y le hacen perder el control.
Parece sencillo pero te obliga a fingir, a forzarte, a tragar a escondidas y luego cuando no puedes más, estallas y alguien lo ve, te juzga, te critica y te abandona y tú sientes que el mundo se te va a los pies y te haces un puntito diminuto y quieres morirte.
He pasado por muchos profesionales. Algunos me han ayudado y otros la han piciado y me han dejado peor de lo que estaba. Ahora menos mal que me han tocado dos maravillosas.
Un título de psicología es un arma de doble filo, el que estudia cree, con toda su buena fe, que esta aprendiendo a arreglar las mentes y a ayudar al desamparado, luego se da una hostia con la realidad de la enfermedad o el trastorno mental y empieza a seguir un manual que no tiene ni pies, ni cabeza, y cuando entras en consulta te suelta esas grandes gilipolleces de "para que te quieran te tienes que querer tú primero", "la terapia es un trabajo que tienes estar dispuesto a comenzar", "tienes que responsabilizarte de tu diagnóstico y hacer todo lo posible por ser normal".
Mis ovarios, anda ya.
Haz que la persona se siente, te cuente todas sus mierdas, deja que se exprese, valida lo que dice, déjala sufrir, porque validando ese dolor convertimos al tlp, al depresivo, al alcóholico, al ansioso y al squizo en persona. Y hay que trabajar con personas. El trastorno y/o la enfermedad son una parte de nosotros, pero no el 100%.
No necesitamos que nos justifiquen, que nos den palmitas, necesitamos reventar y cagarnos en todo lo malo que nos ha pasado, necesitamos que alguien nos diga que sí, que la vida ha sido una mierda, y joder qué mala suerte.
Necesitamos compasión, comprensión y respuesta para poder abrirnos y dar la posibilidad de curarnos.
Claro que tenemos que trabajar, muy duro, la hostia de duro, para salir de una crisis gorda y tenemos que aprender a autogestionar, a ser felices y funcionales.
Pero sino podemos en ese momento, hay que tener paciencia.
Y lo más importante, es aprender a ser felices.
Porque la sociedad nos aparta, nos deja solos, nos culpa de ser como somos.
La soledad a veces es peor que los cortes, que las pastillas.
Si te apartan o te apartas de los demás, se te muere parte del alma.
No quiero vivir si no es disfrutando y siendo feliz.
Lo suelto así, porque el trabajo y las responsabilidades ya las cumplo.
Pero por encima de todo, esta mi salud mental.
Y al que me ha intentado domesticar, juzgar y maltratar, que le den por ahí.
La vida ya le dará las hostias que yo no pude devolver.
Siempre pasa.
Todo pasa.
Todo es personal, más bien personal.
Bienvenidos de nuevo.
viernes, 16 de febrero de 2024
sábado, 14 de octubre de 2023
jueves, 5 de octubre de 2023
jueves, 28 de septiembre de 2023
Expectativas
domingo, 24 de septiembre de 2023
7:15
Estaba sumergida en un sueño rarísimo.
Suena el móvil, alguien me recuerda que su noche termina.
Palpo la cama a tientas y ahí está ese clic, brr.
Me estiro como un gato y preparo café con canela mientras pego la nariz a la pantalla.
Me río pensando que no hace tantos siglos yo también buscaba un taxi, agotada y vacía.
Amanece y toca coger aire, lavarme la cara y echarme al parque.
Así que era esto, la pureza de formas y la paz mental tiene este precio...
sábado, 23 de septiembre de 2023
Yo pensaba que era demasiado, que no podía.
Que había rebasado la linea.
Y claro que pude, puedo y podré.
Entrecierro los ojos y aprieto las comisuras al sol.
Cien pasos mas. Mil. Más rápido.
Y siento los pies ligeros como hace años.
Y el aire quemando en los pulmones.
Afable y cuadriculada durante el día.
Indómita y “animala” al caer el sol.
Si apenas he comenzado a conocerme.
Deja de fingir que lo sabes todo.
Estoy en proceso de ir soltando piedras y alterar todo lo preestablecido.
Estoy dispuesta a quemarme y a dar de beber al sediento.
Restaurando ese corazón maltrecho y hecho añicos.
Pintaré de oro mis cicatrices ennegrecidas.
Y seguiré dando pasos de gigante.
lunes, 18 de septiembre de 2023
Septiembre siempre me vino grande (otro más)
Esta vez no quiero que termine.
Siempre fue el peor y el mejor mes.
El de transición.
El de propósitos.
El de melancolía absoluta.
El del "no sé qué ponerme"
El de inhalar el petricor.
Otro verano que termina sin haber hecho nada de lo que me prometí el anterior.
Pero al menos mi cuerpo me da respuestas.
Mis manos se las van apañando.
Y dedico tiempo para prepararme a la caída de las hojas. A la vuelta del frío. A no sucumbir a la pereza y tener motivos para no desaparecer debajo del edredón más de lo necesario.
El primer día fue titánico.
Lloré, supliqué y me iba alentando a cada pasito.
Tienes que poder, llevas en la sangre ser una bestia.
Y aun así, la parte que reprimo sigue dando golpecitos en el pecho.
Pero esta vez, si salgo, lo haré sin edulcorar, sin matizar, sin esconder.
Al final se quedarán los que han visto más allá.
Con el alma desnuda, rota y rehecha, ese tirar para adelante contra viento y marea que muy pocos saben pero atesoran y me lo hacen saber con amor y regaño.
El primer día pasó, me abrí camino entre la jungla.
Gracias a los que me impulsaron a los siguientes senderos….
jueves, 14 de septiembre de 2023
viernes, 1 de septiembre de 2023
Sicía
viernes, 28 de julio de 2023
Condenada a la casilla de salida
A la mayoría de la gente a la que le dicen que les queda poco tiempo solo quieren hacer lo que hacen cada día.
Yo estoy preparada para no dejar deudas, para no dejar culpas.
Pero no para sentir más dolor.
Lo siento.
Todo no se puede.
Vamos viendo si este cuerpo escombro aguanta un poco más.
lunes, 5 de diciembre de 2022
Nunca fui difícil de conseguir.
Pero no es fácil conservarme.
Me puedes romper el corazón una vez, la segunda esos trozos quedarán inertes como piedra.
No intentes romper mi mente, puedo convertirme en lo más cruel que hayas conocido.
He visto tu dolor escondido porque convivo con tanto que reconozco su huella.
He visto la fragilidad de tu estabilidad porque la mía se tambalea a diario.
Me gusta mirar dentro de tus secretos, me permite ser vulnerable y conquistarte, porque en el fondo, mi poder de manipulación es algo inherente a la propia supervivencia.
Reconozco que a veces fuerzo mis encantos, pero si me haces reír como a una niña pequeña será completamente sincero.
Si acompañas mis peores demonios seré leal e incondicional y te defenderé con todo lo que tengo, compartiré todo lo que tengo.
Y si, probablemente, empiece a quererte, te daré el mejor regalo: decirte que no te apegues demasiado, no quiero contagiarte de mi padecer, no quiero tener la capacidad de hacerte daño, no quiero que intentes arreglar lo que ya está roto.
Y si aún así te quieres arriesgarte, igual soy capaz de saltar a tu profundidad sin temor.
Pero sé que bucear en la mía será complicado.
martes, 8 de noviembre de 2022
Hace un año estaba hecha polvo.
Ahora que empieza a hacer frío y paso más tiempo en este hogar que en su día cree para dos, la memoria me traiciona y recuerdo las noches de maratones de películas con gominolas y copas, las risas en pijama y las miradas cómplices, como si aquello pudiese durar para toda la vida.
Recuerdo perfectamente su olor y lo embobada que me quedaba mirando sus manos mientras dibujaba y fumaba, su manera de sujetar las cosas, como para no romperlas. Sus enormes ojos marrones y los bucles que se le formaban por la mañana al despertar.
Como diría Lars von Triers, el ingrediente secreto del sexo es el amor. Por eso fue tan bueno mientras nos quisimos. Por eso y porque durante un tiempo estábamos dispuestos a cumplir todas las fantasías que tuvimos, desde parar el coche en un camino a joder contra la ventana a la vista de todo el vecindario.
Todo eso quedó empañado por los gritos, la guerra de egos, el silencio de después. Mis lágrimas y su indiferencia. Mi ansiedad y sus huidas. Las veces que le suplicaba que no me abandonase porque me había acostumbrado a su maltrato, aún sabiendo que en realidad tenía que dejarle marchar. Aún sabiendo que yo misma me había atado a alguien que no iba a ponerme jamás como su prioridad.
Fallamos ambos. Estaba claro que teníamos que intentarlo. Sumirnos en un amor obsesivo y destruirnos por querer controlar al otro. Dos mentes brillantes que no supieron lo más básico: ser felices juntos en vez de competir.
Ahora he aprendido una dura lección, es probable que nunca vuelva a vivir con nadie, y es muy certero que huiré a la mínima señal de posesión. No creo que vuelva a sacrificar mi libertad por amor, lo cual desemboca en una soledad auto impuesta quizás para el resto de mi vida.
viernes, 28 de octubre de 2022
martes, 25 de octubre de 2022
No saben que ya no tengo miedo a despedirme.
Ni a la competencia.
Ni que no tienen más poder que el que yo quiero dar.
Que me siento entera.
Y que solo busco alguien a quien no me duela decir adiós.
Porque ya me han jodido suficiente.
A mi ya solo me joden en la cama.
Y a mi corazón sólo se llega siendo honesto.
domingo, 23 de octubre de 2022
lunes, 3 de octubre de 2022
domingo, 2 de octubre de 2022
Llegar a casa sin compañía siempre me disgustó.
No sé estar sola.
Y a la vez hay tan pocas personas dignas de entrar en mi hogar.
Seis años tratándome como una beata y otros tres como puta.
Y otros tantos que me quisieron a medias.
Todos intentando complacer mis caprichos.
Surfeando mis altibajos.
Pero llegaba en paz, un hombro en el que apoyarme si quería.
Y ninguno me supo domesticar.
Ni el buenísimo, ni el malísimo.
Ni el intermedio.
Cuando los tenía a mi merced, me acababa aburriendo.
Nadie, ni nada me llena.
Y siento un vacío terrible.
Y un hambre voraz de contacto humano, una libido animal.
Y unas ganas de soledad después aún mayores.
Me he enamorado tantas veces que igual lo he desgastado.
Al amor, a la paz, a la vida.
Demasiado inteligente para ser feliz, demasiado vaga para serlo.
M estuvo tan cerca de dominarme que se quemó como quien vuela demasiado cerca del sol.
Y lo pagamos caro.
Se me agota la belleza tonta de la suerte genética.
Y aun así todos saben que tengo ese “algo”.
Todos y todas se siguen girando a verme cuando llego a cualquier sitio.
Les fascino porque aún no han visto todas mis cicatrices y mi infierno.
O les espanto porque asoma mi mierda de autoestima.
En realidad soy una narcisista inofensiva.
Que se quiere día si y día no. Todo el rato a medias.
Que busca más el ser querida por méritos propios.
Ya ni tengo fuerzas de ser completamente superficial.
Soy una gata buena por pereza, que busca jugar mientras me queden energías…
Solo puedo decir unas verdades, moriré sola, pero si alguien decide quedarse no se va a a aburrir.
Un imposible que me aguante.
Que pena joder…
lunes, 19 de septiembre de 2022
martes, 30 de agosto de 2022
Resiliencia
Muchos no lo saben.
Tengo cicatrices por todo el cuerpo de las palizas que me metían cuando era una cría.
Tuve que largarme de casa antes de haber podido elegir el futuro de mis sueños.
Aguanté hematomas, esguinces y agujetas imposibles cinco días de la semana de los 17 a los 19, para que nunca más nadie pudiera atreverse siquiera a ponerme una mano encima.
Aguanté jornadas de 16 horas, con varios trabajos al mismo tiempo y a veces estudiando a la vez, para que nadie pudiese decir que era una niña mimada.
Estudié, unas veces apasionada y otras con depresión, me leí a grandes clásicos, me descargué en su día miles de películas y canciones e hice viajes con un presupuesto irrisorio para que nadie pudiese llamarme inculta.
Me he hecho daño a mi misma de múltiples maneras, a veces un pensamiento era más aterrador que un corte. A veces me he anestesiado demasiado.
Asi que si alguien se atreve a pensar que soy débil…
Tiene toda la razón del mundo.
Porque a día de hoy aún me estoy recuperando de todo eso.
Aún tengo ganas de hacerme daño pero lo hago en la justa medida para no preocupar a los demás.
Y me lo he grabado en tinta, para siempre.
Para ser cada día menos débil.
Aún así, algunos siguen intentando romperme…
Les compadezco.
Porque, por mucho daño que pueda hacerme, jamás se lo haría a otro a conciencia.
Y eso no me convierte en alguien bueno.
Sólo en alguien que ha decidido aprender de ciertos errores.
A veces me siento jodidamente sola.
En busca de alguien que me bese las cicatrices y me diga que todo saldrá bien.
Pero no puedo mendigar amor caduco.
Solo tengo que esperar a uno recíproco, aunque sea propio.
lunes, 22 de agosto de 2022
miércoles, 20 de julio de 2022
Lo patético de alguien vacío y seco por dentro…
Que se sienta a espiar si su veneno te ha afectado.
Que una vez creyó tenerte en sus manos.
Pero no llegó ni a traspasar la primera capa.
Podría hundirte en la miseria con desearlo.
Y sin importarme.
Pero como de verdad no me importa.
No pierdo el tiempo.
No soy de nadie.
Nunca volveré a serlo.
Ni “para siempre “ con vestido blanco.
Ni “eres mía “ hasta hacerme pequeña.
No seré la cómplice, ni la secretaria.
Ni la que cuida pero la dejan sola.
Ni la que mantiene “nuestro” hogar.
Iros a la mierda.
jueves, 2 de junio de 2022
La vorágine te envuelve de nuevo.
Lunes, martes, miércoles...
Todos los días te ríes y pides "la última cerveza, pero la última".
Y siempre es la penúltima.
Hasta que caen las 12 y te vas corriendo como Cenicienta.
Sientes que estás recuperando un poco las ganas de los 20.
Esas con las que salías a comerte el mundo.
Y que se fueron desgastando con las parejas y la vida de adulto.
Empiezas a verte como lo que eras antes.
Antes de convertirte en propiedad de alguien.
Y sienta mejor que cualquier droga.
La gente te busca.
Y si quieres estar sola, te vas.
Nadie te pide explicaciones al llegar.
Nadie te juzga, ni te hace sentir mal.
Te preparas de comer lo que te da la gana.
Eliges libremente la ropa, las películas y la música a todo volumen.
Y duermes ocupando la cama en diagonal.
Como me había echado de menos...
Bienvenida de nuevo Ana.
Soltera y feliz.
viernes, 7 de enero de 2022
lunes, 15 de noviembre de 2021
Entre mis piernas hay rincones aún sin explorar.
Aunque todos los lunares que hay en ellas han sido besados.
Quizás han salido más en los últimos meses.
Él ya nunca lo sabrá.
Muero en cada jadeo y renazco en cada embestida.
Esto es lo único que ha sido para mi veraz en la vida.
La lucha entre dos cuerpos.
Entre latidos acelerados.
Entre sábanas revueltas.
Es la única forma de amar a otros que me voy a permitir desde ahora.
lunes, 30 de agosto de 2021
Me diluyo en las pastillas pequeñas y blancas.
Me calman y hacen que desaparezca el pasado y el futuro.
Sólo queda un presente debajo de mi edredón.
Me siento agusto y protegida.
Sola, pero me da igual.
Dormir durante horas hace que no esté en vuestro mundo.
Y el mío por ahora es lo único que me da paz.
Los problemas desaparecen.
Y las culpas.
Y tú.
Hasta que vuelva a despertarme.
En este mundo hostil que me toca vivir.
lunes, 23 de agosto de 2021
Romperse
Espero que entiendas la forma en la que me rompo.
En la que me corrompe mi ansiedad.
En la que me desmorono hasta dejar de ser.
Hasta que el ser se diluye en tormento.
Y el dolor lo posee todo.
Los límites se parten y me parten.
Y temo temerme por temor al dolor.
Perdida y olvidada en los espejos.
Reflejándose sin verse.
No me gusto, no le gusto a nadie así, así de débil.
Y sin embargo, es mi eterna carga.
Vivir con ello.
martes, 17 de agosto de 2021
Cuando me dicen cosas como "hay que medir todo contigo y ser delicados por tus problemas cuando siendo una tía inteligente no te da la gana respetar los espacios de los demás", siempre pienso en que el símil es que le pidan a una persona en silla de ruedas que se levante y baile de pie mientras los demás pueden caminar tranquilamente.
En fin.
Me río por no llorar.
Una hora.
Tres.
Insomne total.
Unas caladas.
Miro las dormideras blancas, pequeñas, en su blister.
Sólo una no es suficiente.
Pero no me atrevo a tomar más.
No quiero volver a ese bucle infinito.
Así que mientras, fumo y espero.
En paquete azul y a veces en verde.
Con mi cuerpo dolorido.
Echándote de menos. Echándote de más.
Tu olor me calmaba como el opio.
Y el rodeo de tus brazos y piernas me fijaba en la superficie.
Ahora flotamos en un mar de dudas.
Dando vueltas en la cama.
Casi prefiero que desaparezcas.
viernes, 13 de agosto de 2021
Canción de Natalia Fustes
"Miedo a saber que no estás bien y no a poder ayudarte.
A las ganas de volver a tenernos como antes.
A no poderte rezar ni curarte las heridas.
Tengo miedo a preguntar...
Si me extrañas en tu vida.
Hagamos las paces, qué hay que perder.
Yo ya no quiero toda esta idiotez.
Echo de menos mirarte y poder arreglar el mundo con otro café.
Siento si el remedio te dolió.
Pensé que era aún mejor, para ti, para mi no.
Y duele, siempre duele abandonar.
Sobre todo a quien se quiere.
Tuve que dejarme atrás....
Siempre la verdad por delante.
Siempre la verdad te lo dije..."
Natalia Fustes.
Gracias.
Pienso en tus brazos rodeándome, lo recuerdo a cada rato.
Metiendo la nariz en la camiseta y diciéndome que por siempre recordaré ese olor.
Y ayer no pude no bucear entre mis piernas, pensando que harías lo mismo.
Tan cerca y tan lejos, joder.
Podríamos querernos más.
Y hacerlo mejor.
Pero creo que nos queremos a nosotros tan poco....
Que siempre nos querremos un poco raro.
viernes, 23 de julio de 2021
Tristemente puesta en pie, acaricias con los dedos la esperanza muerta, la torpeza y la vergüenza de este año que no fue, ese año que esperábamos tener.
Y lamentas con miradas, lo que no se puede ni explicar, lo que no has guardado, porque al no ser lo esperado, no quisiste ni archivar, ni un solo momento, ni un segundo odiado, de este amor impuro y agotado, enfermo y delicado, pequeño y despistado que se apaga...
Repetimos los errores, que si antes eran grandes ahora son enormes, lamentamos no tener uno al otro y darnos flores, que nos alivien un instante, cambien todo y nos perdonen.
Nuestra falta de cabeza es peor que la pobreza, porque no nos ha dejado tener nada.
Este amor se apaga, cómo terminan los mensajes que no mandas, cómo terminan las canciones que no acaban...
Ivan Ferreiro en bucle.
miércoles, 3 de febrero de 2021
No se habla de otra cosa.
Pandemia, mascarillas, crisis.
Trasnochar en casa, poco ruido.
Ya no hay multitud que arrolle.
No hay abrazos sin miedo.
Ni besos accidentales.
Ni "conozco un sitio, una más".
Ansiedad del bienhechor.
Corrupción de la libertad.
Madurez impuesta.
Antes, si me quedaba despierta toda la noche, a sabiendas de que si me entraba pánico, podría ponerme las deportivas y salir a andar muy rápido e inspirar profundamente el silencio de la calle.
Hoy mi única rebeldía es ir sin mascarilla del portal al coche a las cinco de la mañana, para ir a currar, e inspirar ese silencio mirando de reojo si viene policía.
A los bohemios, que no negacionistas, porque servidora no es estúpida, nos han jodido la vida.
Ya no podemos discutir del nihilismo durante horas en un café; entre lo políticamente correcto, lo responsable y el toque de queda, las reuniones son escasas, las cervezas caen rápido y sólo suspiramos deseando que todo acabe.
Que haya sido una pesadilla, un mal recuerdo.
Cómo es que en tan pocos años, el mundo ha cambiado tanto...
miércoles, 2 de diciembre de 2020
Puritanismo.
Los veinte son para eso, para ser puritano.
Para gritarle al mundo que eres culto y pasas de las modas, que eres único.
Igual de único que todos los demás.
Pero los treinta...
Los treinta son una mierda.
Empiezas a darte cuenta de que las modas te pasan.
Que quieres volver a disfrutar de cada fiesta absurda.
Que las cosas que estaban en su sitio van en sentido de la gravedad.
Que no eres un bendito, tu metabolismo tampoco.
Tu cuerpo grita como un adolescente.
Encerrado en una fábrica de sueños amargos.
Y no, no eres como Benjamin B.
Te excitan cosas extrañas porque lo normal aburre.
El sexo deja de ser un secreto a voces.
Y te preguntas si estás donde querías estar.
Renunciar es la palabra clave.
La que te acompañará el resto de tu vida.
A todo lo que quieras renunciar....
jueves, 22 de octubre de 2020
Cuando esbozar una sonrisa resulta titánico.
Cuando no hay motivo para dejar la cama.
Cuando las ganas de llorar son permanentes.
Cuando dejas el automático puesto.
Impotente, incomprendida, sola.
Y tienes que seguir.
Para demostrar, no sé muy bien por qué, o a quienes, que puedes seguir.
Que eres normal.
El mundo estructurado en dinero te necesita normal y funcional.
Cómo se les ha olvidado a ellos, que es el mundo y no ellos los que te necesitan así.
Porque el dinero ayuda, pero no me compra nada de lo que necesito.
No lo puedo cambiar por ganas de vivir, ni por autoestima.
Y no puedo pagar la compasión, ni puedo devolver la autodestrucción.
Joder.
lunes, 30 de marzo de 2020
Bata blanca
Limpio con lejía a conciencia el mobiliario y pulverizo alcohol en mis guantes.
Niego con la cabeza por rutina: "no hay material para nadie".
Me ajusto la mascarilla cuando alguien se acerca.
Pido, por favor, que respeten la línea a rayas delante del mostrador.
Y ese momento me parece de lo más curioso.
Debajo de la mascarilla sonrío, aunque no se vea.
Pero quiero creer que se intuye.
Todos echan la culpa a algo.
Al gobierno actual, al pasado, al anterior, al que podría haber sido y no fue.
Todos parecen tener la clave mágica para resolver esta situación.
Pero nadie lo vió venir, nadie pensó que pasaría.
Todos incendian las redes.
Retos, fotos, videollamadas, consejos, yoga, recetas.
Artículos sobre salud mental para mantenernos cuerdos.
Pero cuando pasa un coche de policía o una ambulancia asoma el miedo.
Por ellos, por mi, por todos.
Me asomo a la ventana fumando a las ocho.
Mis vecinos no saben que once días seguidos, setenta y cuatro horas, me pongo una bata blanca.
No aplaudo, pero sonrío mientras fumo.
No lo saben, y daría igual que lo supiesen.
No me siento una heroína, ni valiente, ni más expuesta que nadie.
Me siento igual de encerrada que ellos.
Me falta sentir el aire en la cara en un paseo por el parque, igual que a ellos.
Me falta sentarme en una terraza y tomarme tres cervezas, igual que a ellos.
Me falta coger el coche y ver a mi familia, igual que a ellos.
O irme de viaje, a donde sea, igual que a ellos.
Después de esto, todo volverá a ser igual.
La hipocresía seguirá su curso...
viernes, 6 de marzo de 2020
sábado, 16 de noviembre de 2019
Existen los raros ¿sabes?
Y no sé si soy un ejemplar de esos.
Me traiciona el aspecto, lo sé, joder.
Porque intento mimetizarme con los "normales".
Pero no funciona demasiado bien, hoy menos.
Me bebo una botella de vino cada día que estoy triste.
Entera. El embotallamiento me dura horas plenas.
Y me siento un poco menos rara y un poco menos normal.
Es difícil sentirse vacío, aunque sea a ratos.
Necesitas cariño a borbotones, a raudales.
Necesitas mimos y abrazos, y recuerdos.
Porque en realidad, lo confieso...
Lo que más siento todo el rato es dolor.
Un dolor que no deseo a nadie, por altruismo.
De no saber qué pasará mañana o esta noche.
De no saber con quien juntarme para el rato.
Sin saber si me abrirá su corazón...
Igual que quiero abrir el mío.
Y expectante siempre.
Del cariño que necesito.
Del que necesito a plazos.
De si mañana será necesario...
viernes, 25 de octubre de 2019
Y no te voy a mentir.
Los buenos pasan rápido.
Y los regulares normal.
Pero te encuentras en esas tardes...
Ya sabes de lo que hablo.
Parece que te lo has perdido todo.
Sacrificio por un lado, algún beneficio por otro.
Y cada año parece menos.
Descorchas la botella.
Ha sido una semana dura.
Celebras haberla superado.
Pero sigues sin arrancar.
En un estanque sin revisar.
Suspiro.
Cojo aire.
Disparo a ciegas.
Quiero comprar si me equivoco....
lunes, 7 de octubre de 2019
Me lleva suplicando hacia la cama.
Lágrimas frías, pequeñas, sin fin.
Aprecio la soledad más que nunca.
Me contagia la gente.
Su mal humor ennegrece el mío.
Su mal carácter corta mi poca dulzura.
Mi rostro se apaga, cada vez más bajo.
No sé dónde estoy.
Los días de lluvia suenan más alto.
No sé dónde estoy.
Me parece un sitio tan frío con sol...
No sé qué esfuerzo merece éste lugar.
Si yo quiero correr y ser feliz.
Y me ponéis la zancadilla todo el rato...
lunes, 23 de septiembre de 2019
Como si fuera a irme y no volver.
Cada día es más largo.
Pero se escapa cuando llego.
Retengo retazos en mi memoria.
Olor, sabor, deslizar las manos.
Todo me suena y todo me sorprende.
Tendrían que haberme avisado.
Nostalgia de lo que fue.
Aún más de lo que podría.
Miedo de eso último.
Lo sospechaba.
Pero no sé si podía estar así.
Dando vueltas infinitas.
jueves, 29 de agosto de 2019
Se me escapan las ideas.
No está. No estoy.
No sé si soy.
He construido esta cueva.
Y otras mil en su interior.
Puedes quitarme mil capas.
Hay otras mil, muñeca rota.
Seguiré por algún tiempo.
El que me quede en el reloj.
Mi cuerpo se desploma.
Mi mente quiere volar.
Escóndete, te persigo.
Deséame, haz gala.
Pero no me quieras.
Haz como que sí.
Pero jamás...
Jamás dejes que me tire a dar vueltas.
lunes, 26 de agosto de 2019
miércoles, 7 de agosto de 2019
La bañera vacía.
Lágrimas y saliva.
He estado tan cerca del final que ya no sé cómo empezó.
Un desierto con un oasis inalcanzable.
Vagando por las noches y buscando sombra por el día.
Sigo sola, me digo.
Dedos por mi espalda.
Duérmete, me digo.
Un giro, apártate.
Ser infeliz intencionadamente.
Y seguir buscando otro oasis.
Siempre con sed.
lunes, 29 de julio de 2019
Palabras que rompen corazas y apagan llamas.
Y nos creemos tontamente libres en esta jaula.
Huyendo, no sé de qué, para volver a encontrarnos.
Otra vez, insistimos que encontramos un lugar.
Y otra vez, se desvanecen las ganas de probar suerte.
Crees que has apostado más de lo que podías soportar.
Vuelve la rutina de aprender de nuevo a caminar.
A ratos menos, a ratos tropiezas, un paso atrás.
¿Cuántas veces tendré que volver a bailar el mismo vals?
martes, 23 de julio de 2019
Nada que hacer.
Vueltas y vueltas.
Encerrada con mis demonios.
Hablo con uno, después otro.
Me despierto y no sé dónde estoy.
Me miro desde el techo.
Hastío, bufo cual gato furioso.
Me siento lejos de aquí.
En otro año, en otro bar, en otra yo.
Otra que no soy, otra que si.
No le digo nada, a nadie.
Porque no hemos venido a ser plenos.
Y si pasa, es sólo casualidad.
Y de prestado, me digo, aguanta un poco más.
Un mes más, un mes menos.
miércoles, 17 de julio de 2019
martes, 16 de julio de 2019
miércoles, 26 de junio de 2019
jueves, 6 de junio de 2019
Mis muslos un sendero.
Y mis manos limpias acompañan a esta mente sucia.
No lamentes no tenerme.
Si buscabas a quien salvar.
Soy el dragón que se comió a la nobleza.
No eres tú.
Contigo no soy así.
Joder, mi ropa perdida.
Vueltas y vasos vacíos.
Me tiro en la cama y no estás.
No quiero estar sin ti.
Pero no sé si es mejor.
Si te imagino ganas más.
Me quieren todos.
Cuando les sonrío.
¿No lo ves?
Hasta ellas me miran.
lunes, 27 de mayo de 2019
Partes
O igual no quiero a ninguno.
martes, 21 de mayo de 2019
Esas tardes de beber en el césped.
Noches de callejón y bar.
Y Coltrane.
Amortiguada por el ruido.
Amordazada por la cárcel de mi casa.
En la que me recordaban que no era mía.
Me escapaba.
A los bares, a la calle.
Ahora me miras atónito.
En la calle, en los bares.
No podría decir sí.
No podría no hacerlo.
Ya no queda nada de ella.
Ella no jugaba así.
Rompiendo las reglas.
Ahora apuesta por ganar.
lunes, 20 de mayo de 2019
sábado, 30 de marzo de 2019
Pero vuelvo.
A por más.
A nuestra casa.
Me quieres, aunque no sepa bien por qué.
Cuentas los infinitos lunares de mi cuerpo.
Y nunca te cansas.
Convives con mis demonios.
Con mi corazón envuelto en coraza.
Con mi amor lacerante.
Intentando ser sincero.
Pese a todo valiente.
Y en algunos ratos maltrecho.
Ya no puedo irme de nuestra casa.
Mi amor no puede vivir sin ti.
lunes, 25 de marzo de 2019
Al límite
¿Lo sientes?
Cuando te quiero hasta que me duele el pecho.
Cuando te odio hasta querer que sientas dolor.
Cuando te suplico que no me abandones.
Cuando no te dirijo la palabra para que no me importe.
Cuando parece que todo está bien y estoy en una nube.
Cuando todo va mal y hago cualquier cosa para no sentirlo.
Cuando se me clavan por dentro tus juicios.
Cuando no soy capaz de creer las alabanzas.
Cuando pierdo el control y todo empieza a girar.
Siempre al límite.
Siempre lo mejor.
Siempre lo peor.
Pero al límite.
Esa soy yo.
Que las manos sean firmes.
Que la mirada sea fija.
Que las embestidas no acaben.
No importa dónde.
No importa quien me mire.
Lo que importa es que mires.
Te voy a tirar del pelo hasta que sientas dolor.
A ver si me respondes.
A ver si me demuestras que me quieres aquí.
Con un rastro de saliva.
Pero quiéreme salvaje.
O no me quieras, lléname.
Más fuerte, más rápido.
Más ganas, más gemidos.
Ponte serio.
Hazme suplicarte...
O voy a romper las rejas y salir de aquí...
martes, 22 de enero de 2019
Artificio
Volveré, porque si quieres hacer algo, hay que hacerlo bien.
jueves, 15 de noviembre de 2018
Nostalgic-omedia
La nostalgia.
Se va contigo a dormir.
Te levantan las canciones.
No volverás a ver lo que conociste.
Pero una parte queda enterrada.
Esperando.
Y todo se diluye.
Y con el púrpura en los labios sabe mejor.
O al menos, sabe lo suficiente.
Para lo insípida que te has vuelto.
Te comen en tres segundos.
Pero no llegas todavía.
Y bajando lentamente...
Con el humo en la garganta...
Te diría mentalmente
que mi cuerpo ya no aguanta.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
Siéntete afortunado
La incertidumbre estaba bien.
La respuesta no quiero saberla.
Aunque nuestros refugios estén marchitos.
Aunque los cuerpos no duren para siempre.
Mientras no hagas incómodos los silencios.
Mientras sigas esperando a que algo pase.
Yo prometo no esperar que cambies.
Ni pensar que este roto me puede hacer un remiendo.
Porque era tan fácil sentarse con Platón.
Tan fácil de admirar en la distancia.
Y sepas...
Que en mis piernas siempre hay un camino de espinas.
Que soy una flor carnívora.
Que nunca será suficiente.
Y no tendrías ni para empezar.
lunes, 5 de noviembre de 2018
(...)
Lo que me has preguntado, no lo he oído.
Pero de todas formas, voy a contestarte (...)
Llevas razón sobre tú y yo, pero da igual, porque he cambiado de opinión.
Sabiendo, como sabes lo que siempre le hago a la gente,
¿cómo pensabas que contigo iba a ser diferente? (...)
Es normal que pienses que soy un monstruo,
porque no he llorado y estoy tan entero (...)
Que solo me importa, lo que no me importa.
Pero esto no lo he escrito yo.
Es de Astrud.
Describe perfectamente cómo debería haber dicho a bocajarro todo.
Cuando pregunté a F si escribía bien...
Me contestó que hasta un reloj roto da la hora bien al menos dos veces al día.
Y yo me pregunto, si tenía algo de razón.
Por odiarme un poco.
O por no "quererme" ya ni un poco.
Puede que lea esto con una ceja levantada y le haga gracia.
O puede que me odie un poco más.
Ya da igual, F sólo forma parte del entresijo de mi memoria culpable.
Tampoco pediría perdón, en realidad, la canción tenía razón.
Mi minusvalía estaba a flote, tiene explicación.
Sabes, esto se lo escribo a otra persona.
Una que quizás me importa más de lo que podría admitir.
Y por eso mismo, me tengo que obligar, a que no me importe.
Algún día lo leerá mientras me tenga con la mirada fija .
Y hasta entonces, voy a volver a fingir que todo es normal.
Que nunca me entero de nada...
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Una y otra vez.
Otra vaso.
Ahora medio lleno, ahora medio vacío.
Y lo vacío del todo.
Otra inmersión más en mi profundidad.
Más allá de la carne.
Hay tantas capas...
Sigo echando a suertes cada día.
Hoy un poco más, aguanta otro más.
Y pasan, corren, a veces lento, a veces sólo dejan una estela.
Es aquí donde me encuentro, dónde siempre.
Joder.
El infierno era esto.
Ver que sólo escapo a nuestro paraíso si cierro los ojos.
Y me dicen que si los cierro del todo, que no lo veré nunca más.
Ya no existes en este mundo.
Y yo tampoco existo en el que nos sentábamos a hablar.
El pasado parece siempre mejor.
Siempre peor.
Y yo, cierro los ojos...
Por un instante, casi estoy allí.
viernes, 31 de agosto de 2018
lunes, 6 de agosto de 2018
Las caras conocidas y sus sonrisas al vislumbrarme.
Yo siempre fui un poco animal(a).
Siempre buscando el amor (imposible).
En los rincones de la noche.
Escondiendo mi rostro detrás de los libros.
Inventándome aquellas historias sobre sus manos.
Y diciéndome una y otra vez, que todo tiene que ser mejor de lo que es ya.
Los viandantes se giran a mi paso.
Yo tengo lágrimas en los ojos y se preguntan, como una criatura tan bella, puede ser tan infeliz.
domingo, 27 de mayo de 2018
Humanamente
Y tal vez, al ver las letras tan serenas que salen de su mente.
Ese cuerpo tan en equilibrio con la cabeza.
Me podría invadir la ira, pero me da paz.
De la que necesitabas después de mi tormenta.
Me cuesta aceptar la oscuridad innata de mi alma.
Pero al menos, me mantengo a una distancia prudente.
Mirándola de reojo, y a veces acariciándola.
Al fin y al cabo me ha traído hasta aquí.
No seré la criatura más sabia.
Ni la más bondadosa.
Ni la más fácil.
Pero ser, el mismo hecho, sin adjetivo...
Eso, a veces, ya es suficiente.
domingo, 27 de agosto de 2017
El que brota del colapso, sin aire.
Del peligro que corre por tus venas.
Hasta perder la consciencia.
Y no sentirte saciado nunca.
¿Sabes lo que es el dolor?
De palabras y latigazos.
Sangre brotando hasta el suelo.
Hacer los cortes muy profundos.
Que te dejen marcada de cicatrices.
¿Sabes lo que es el amor?
Hasta dar tu propia vida.
O pensar que podrías haber hecho algo más.
Que se te desgarre el pecho y se te contraiga el rostro.
Y desear no sentirlo jamás.
Al parecer no sé nada.
Pero sólo en apariencia.
La apariencia de la que hicisteis un juicio...
miércoles, 2 de agosto de 2017
Dedicado a Angel (y su perro Tobías)
domingo, 30 de julio de 2017
Días nihilistas
Yo no puedo ser una razón.
No puedo ser un camino.
No puedo ser de nadie.
Debo ser el esbozo de las criaturas imperfectas.
El pecado capital.
El camino incorrecto.
No sé cómo puedes con mis desganas.
Me han roto tantas veces que me he endurecido como mármol.
Sólo puedo darme con libertad.
Y aún así seguiré con una parte escondida.
Me voy a ir un rato de tus esperanzas.
Vuelvo ya si eso mañana...
lunes, 26 de junio de 2017
Exprimo las imágenes y el sonido de las palabras, a ver si con otra vuelta dejan de pinchar en el mismo sitio y mi corazón se apacigua, esperando paciente a los pequeños sobresaltos que esta plana estabilidad me ofrece.
Quizás por eso el vino entra tan bien cuando te das cuenta, muy consciente y parpadeante, del paso del tiempo.
Quieres dejar de estar tan consciente.
Total, ¿para qué?
Creo que ya he vivido los grandes dramas.
Creo que ya no puedo amar con mayor intensidad.
Creo que ya no puede doler más de lo que ha dolido.
Todo necesita desdibujarse.
Para que siga corriendo el reloj, con un poco de sentido.
Dejar de avergonzarte de tus malas acciones y decisiones.
Quizás necesito enamorarme de mi misma y de la vida otra vez...
lunes, 19 de diciembre de 2016
Ni siquiera el tiempo me da tregua.
Aquí hay un castigo diario.
Uno que yo misma elegí.
Al no dar la vuelta en algún punto.
Soy egoísta, lo sé.
Quiero palpitar de nuevo.
Quiero dejar de esperar.
De imaginar una conversación.
Una que no ocurrirá.
Y mientras, espero a ver si pasa algo...
Nada ocurre en esta habitación.
jueves, 24 de noviembre de 2016
Con lo que nunca te dije.
Me he acordado de lo melómana que era nuestra relación.
Y de lo tóxica que fue (que fui) al final.
Porque yo no quería dejar escapar nuestras canciones...
Me he acordado de la cicatriz de tu barbilla en la almohada.
De que aprendí de ti que tu perfume llevaba tabaco.
De lo que te gustaba fumar nada más ducharte.
De que contigo fui demasiado confiada.
No, no quería que fuese el recuerdo que es hoy.
No entendía que mi corazón roto no bastaba.
No entendía que mi infierno era tan grande.
Hoy besaría tus mejillas y te diría que lo siento tanto...
Que ya te he perdonado.
Que espero que hayas curado las heridas.
Que tengo un trozo de alma completamente negro desde entonces.
Y ese es mi castigo.
No poder decirte nunca nada.
viernes, 28 de octubre de 2016
A los que creemos en esa religión tan peculiar.
Porque a veces no sueño suficiente en esa cama.
Y me apetece ponerme otra cara.
Mi interior está dividido en lo que era, lo que soy y lo que quiero ser.
No sé si me entiendes.
La normalidad está bien.
Casi siempre.
Salvo cuando me doy cuenta de que todo es normal menos yo.
Y ahí quiero salir corriendo.
Porque allí me encuentro salvaje.
Artificialmente feliz.
Un poco menos yo.
Un poco más yo.
Y así las noches pasan.
Mientras me peleo por aceptar la realidad o escapar de ella.
miércoles, 19 de octubre de 2016
Y salvando las distancias, volví a sentirme un punto brillante muy alto.
Pero hay un océano entre las sábanas.
De todas las cosas que nunca digo.
De las que no me atrevo a pensar.
Porque lo mío ya fue ahogarme al ir contracorriente.
Tus cartas flotan en el agua, borrándose la tinta.
Y yo...
Yo no encuentro dónde escribir.
Siendo todas aquellas cosas que no quise.
Sin ser todo lo que querré.
martes, 22 de diciembre de 2015
Y en las piernas la ira de quien sostiene un arma por miedo.
Mi pequeño mundo conoce los estragos de vuestras batallas.
Y yo corro, callada, a limpiar las heridas de cada combatiente.
No saben que tengo mi propio bando.
Seguiré callada.
No vean las marcas.
No quieran sumergirse en el abismo.
Pues el sendero de vuelta lo hice a ciegas.
Doy por nulo mi juicio, porque he cambiado otra vez de opinión.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Palabros
Imaginar sillas de lo más incómodas.
jueves, 20 de agosto de 2015
Las mariposas se han posado a observar con lupa.
Y yo miro y remiro, y me pierdo en ese lago.
A veces gris, a veces azul, a veces verde.
Sigo sin entenderlo.
Sin creerlo.
Y tiro del hilo más fuerte y más fuerte.
Sabiendo que si lo rompo lo voy a lamentar.
¿Cómo puedes seguir sin marearte en una balsa a la deriva?
¿Cómo vas a soportar que me enfade que todo vaya bien?
¿No ves que más al fondo hay arenas movedizas?
Estoy tan hecha a la tribulación, a la dificultad...
A las tormentas.
Que el cielo despejado me ciega.
lunes, 15 de junio de 2015
y me da un vuelco todo el cuerpo.
Otra vez siento la alteración
que hace temblar las manos.
Que hace dibujar una tímida sonrisa
y dormir pensando en la suya.
Perseguir la casualidad
y encontrarla sin buscarla.
Querer pasar las manos por la nuca
y mirar eternamente la noche.
Sin palabras.
Otra vez, a corazón abierto.
domingo, 14 de junio de 2015
A corazón abierto
desnudando la muerte para volver a la vida.
Caen por su propio peso el miedo, la sensatez, el pasado.
Y de nuevo te encuentras con la horma
de ese zapato que perdiste y no recordabas.
jueves, 4 de junio de 2015
Más luz, más sombra
miércoles, 8 de abril de 2015
No soportarlo
El corazón engulle millones de acciones, de caricias, de súplicas, de malos tratos, de esperanzas, de promesas, de mentiras, de sonrisas y de llantos, escupiendo los restos, los recuerdos, como algo que quedó atrás, sin amarrarse lo suficiente, sin tocar el interior.
A veces se rompe de tal forma que dan ganas de convertirlo en piedra.
Y te pones una venda en los ojos, para no volver a fijarte en nadie más.
Porque crees que no puedes soportar nada más.
¿A dónde van las historias de amor que se caen por el camino?
martes, 20 de enero de 2015
No pensar
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Estigma
lunes, 6 de octubre de 2014
Las bocas
miércoles, 24 de septiembre de 2014
viernes, 29 de agosto de 2014
Anochece en el atlántico
Te hubiera mostrado la vida en plenitud, sin máscaras.
Sin disfrazarme y apoyar la cabeza en la mesa.
El significado del viejo mundo en ruinas.
Los atardeceres en cuestas infinitas.
La esperanza de alargar los días descansa en la mesilla.
El origen y el desenlace.
Y en mi balcón, se posa el reflejo de mil luces.
No estará en paz el corazón valiente, pues alberga la inquietud de que algún día, tu voz lo haga desbocarse.
Septiembre siempre me vino grande.
domingo, 25 de mayo de 2014
Siempre, mi buen amigo
El frío al salir de tu casa, mientras la ciudad se despierta.
Sacaba un cigarrillo y volvía a cruzar otras dos calles más.
Llegaba a mi hogar en ruinas y me metía en la bañera.
A borrar tus huellas. A recordar cómo palpitaba bajo tus dedos.
Y como pedía más y más, mordiéndome los labios.
De nuevo se me encogía el estómago
Pasamos aquel invierno, en esa cama.
Demasiado grande para uno, demasiado pequeña para dos.
Te dije al despedirme, al escabullirme de entre tus brazos, que te querría por siempre.
Y siempre te he querido. Y siempre me he acordado de ti.
Y siempre te echaré de menos.
Aunque te encuentre en otros ojos, menos verdes.
En otras manos, menos delicadas.
Otra piel, menos cremosa.
Otro sabor, menos dulce.
Daría todo, por volver cuatro años atrás, a aquel invierno.
Enredar mis dedos en tu cabello.
Susurrarte que nunca y siempre seré tuya.
Y volver a despedirme.
miércoles, 30 de abril de 2014
La vuelta
Por las comisuras y los costados.
Bajo ardiendo.
Me quedaría tumbada eternamente en los campos de fresas.
En otro planeta.
Con otro disparo.