martes, 7 de octubre de 2025
lunes, 6 de octubre de 2025
A
Lo que más me duele es que te levantes todas las mañanas oyendo las noticias que no van a cambiar el mundo y sin embargo descuidas el pequeño mundo real que tienes al rededor
Comes y te acuestas con esas noticias
Eres una oveja más del rebaño que solo oye los tintineos de su pastor pero no mira a las que tiene cerca
Dejarías y estás dejando morir a una persona que dices que era todo para ti
Te mientes a ti mismo
No sabes salir de la misma rueda que los demás, inerte e impasible
Por eso he llegado a odiarte
Aunque sólo se odia a alguien que se ha amado
domingo, 5 de octubre de 2025
viernes, 19 de septiembre de 2025
La vida es mucho más finita de lo que pensamos
Una década, un año, un mes, una semana, un día
Y sin embargo se puede perder todo en un instante
Y ya no vuelve
Estas palabras serán solo un recuerdo
Y todo lo que fui y sentí quedará esparcido por el aire, como motas de polvo
Estamos perdiendo ese tiempo, minuto a minuto
miércoles, 17 de septiembre de 2025
La ley del hielo: ignorar a la otra persona, es una forma de violencia indirecta que puede crear otro trauma a largo plazo
Causa malestar, invalidez y un dolor emocional que se puede quedar anclado
Sus padres compartían la misma inicial: A
Y yo compartía la misma inicial con él y con mi primer flechazo
Las coincidencias no existen, tu vida depende de las condiciones en las que te hayan criado
A diferencia de él yo no lo tuve tan fácil, lo tuve imposible
Las palizas fueron reales y brutales, las violaciones y los maltratos que siento como si fueran ayer
No tengo esperanzas, no me motiva nada, todos mis sueños quedaron atrás, quebrados por una familia incompetente y un desarraigo por huir de la gente que me hacía daño
Dejé de confiar en el mundo, en la gente y en mi misma
Estoy realmente agotada, solo quiero dormirme y no despertar
Por qué no me he muerto ya? Lo preguntaba después de cada vez que hacía todo lo posible por morirme
Por qué nací? Por qué sigo siendo abandonada por los que me dicen que me quieren?
Pero esas preguntas no parecen tener respuesta, de hecho me echan la culpa de tener un trastorno y se justifican en él para abandonarme
Una persona con un máster me dijo que era más inteligente que él, pero yo nunca pude hacer ninguna carrera
Quería escribir, pero eso no daba dinero, nadie apostó por mí, así que lo dejé por la sanidad, porque creía que podría salvar a alguien y a la vez, quizás, salvarme
Siempre era diferente, en las clases, en el trabajo, en todo
Al final todos me juzgaban y me hacían daño
Luego algunos me pedían perdón, cuando ya era tarde
Trabajé de camarera, no porque quisiese, no me quedó otra, me pagaban en B la mayoría del tiempo, llegué a hacer turnos de 16 h al día, no podía ni dormir, realmente no quería estar en aquel piso en el que me llamaban mala y puta y de todo
Luego me quemé en las farmacias, siempre con una sonrisa falsa y aguantando dolor de cadera y piernas durante más de 60h a la semana porque también me pagaban en B las horas extra, me dejaban sola, ilegalmente, sin un adjunto, con unas llaves y un código de alarma, a encargarme de cosas para las que en teoría no estaba cualificada
De qué me sirvió ser una buena trabajadora?
De nada
Lloraba a escondidas todo el tiempo
Todo era por necesidad, por huir de un "hogar" donde me decían "te han sacado de la basura, agradece"
Esa frase taladra mi cerebro y mi corazón cada día, sólo soy basura, una trastornada desechable cuando las cosas se vuelven complicadas
Estoy agotada por completo, no quiero vivir y y no tengo fuerzas ni motivación para nada
Me las habéis arrebatado todo
Ya no soy nadie, nunca lo fui
Me exigen que tenga esperanzas pero no me quedan
Siento como si tuviera más 100 años
Lo que he vivido no tiene cura
Ella dice que es el trastorno, pero ya son más de 20 años en los que cada día quiero morirme
La necesidad de descansar para siempre supera a todo
Porqué nadie lo entiende?
Porqué nunca se hizo justicia ante todo lo que he sufrido y sigo sufriendo?
Solo me quieren meter más y más pastillas y es un parche
Sólo me motivaba el amor y dejó de existir
Solo me quería si me querían, no quiero molestar ni hacer más daño a nadie, solo quiero desaparecer
Ella me obliga a que me sigan pinchando y a seguir tomando más medicación, no se da cuenta de que me hizo un daño irreparable desde que llegué a este país de mierda en el que no sabéis ni unos ni otros lo que es la historia o la educación
Soy altiva? Perdonadme por haber tenido un cerebro y criterio propio
Perdonadme por "ir de lista" después de tanto esfuerzo
Perdonadme por no ser una hipócrita y una falsa
Todo el mundo acaba siendo egoísta, y el que no lo es parece un enfermo
En emergencias me decían que no fuese tan empática con los pacientes; para qué coño estudiar una profesión y dedicarte a ella cuya principal responsabilidad es la empatía, o al menos en sanidad debería serlo
No me agotaban los pacientes, me quemaban mis compañeros que miraban con indiferencia el sufrimiento de los mismos, en todos lados tenía que darme prisa por vender o atender
Me quedé estupefacta cuando una técnico me obligó a tocar y comprobar un cadáver y se fue enfadada diciendo "nos han hecho perder el tiempo y material por un viejo de mierda que estaba claro que estaba muerto, todo paripé"
Las vidas no valen nada
Si me encuentran desangrada en la bañera, pálida y fría como el hielo, dura o blanda depende de las horas, sólo pasaré a una estadística y como mucho como una noticia jugosa para un periódico: "mujer joven" se suicida en x ciudad "por su inestabilidad emocional"
Y pensarán que fui cobarde
Pero nadie pensará en las razones, en los motivos, en la vida que haya tenido, en mis traumas, nadie tendrá empatía
El suicidio no es un acto cobarde, ni una llamada de atención: los cortes duelen, las pastillas te hacen sentir náuseas, intentar ahogarte marea, las alturas dan miedo, las cuerdas hacen daño, una parte de tu cuerpo va en contra: se necesita mucho valor para que tus ganas de desaparecer superen a la necesidad innata de supervivencia
Lo haces porque te duele más vivir que morir
Y ahora, vivir me duele demasiado, lo juro
jueves, 11 de septiembre de 2025
Tenía miedo a los golpes con el cinturón, a los botellazos, a las patadas cuando me doblaba hasta quedarme inconsciente
Pero me ponía delante de ella y los recibía por ella, porque por alguna razón la veía más frágil que a mi
Una niña de cinco años no debería haber pasado todo eso
Pero quería salvarla, de sus llantos, de su desesperación, recuerdo que me decía que no llorase, que eso provocaría más palizas, más gusto en el agresor, que ella ya lloraba suficiente
Y ahora yo parezco ella, completamente desesperada, pero a veces siento no poder parar de llorar, lo siento mamá, se me salen las lágrimas y ya no puedo parar
La sangre es más espesa que el agua, supongo
Pero nadie se puso delante de mi cuando me gritaban o me pegaban
Lo siento mamá, siento ser una cobarde y seguir tu camino, siento estar agotada
Te echo de menos, no sé dónde están tus restos, siento no haberte podido decir adiós como te merecías
domingo, 7 de septiembre de 2025
sábado, 6 de septiembre de 2025
viernes, 29 de agosto de 2025
Quizás las cosas no funcionen porque desea más sus pasiones que la propia pasión, que no es capaz de entregarse totalmente
Yo he sentido un dolor terrible y aún así me tiraría a la piscina sin siquiera comprobar el agua
Esa soy yo
Doy todo
Y absurdamente me enamoro de quien no es capaz de dar nada real por mi
Quizás nací así, viendo tanta crueldad y tanta maldad que una parte de mi alma quedó tan dañada y retorcida que por eso tengo un pánico horrible al abandono
Para mí el amor es darlo y ante ponerlo todo
No conozco otra forma
Por eso quiero morir
En este mundo donde todo ahora caduca
Todo es desechable
Nada perdura y eso me aterra
El mundo está podrido
lunes, 25 de agosto de 2025
domingo, 24 de agosto de 2025
miércoles, 20 de agosto de 2025
Adoraba el olor del metro
Era el del rozamiento de las ruedas hasta que A me lo contó
Adoraba el metro pero odiaba la multitud
Crecí cogiendo el metro más bonito del mundo, quizá por eso lo echaba tanto de menos
Ahora sólo echo de menos momentos esporádicos
Ya no disfruto haciendo nada
Sólo bebo para anestesiar
Aunque mi hígado no lo aguante y vaya a peor
Aunque vomite cada despertar
Aunque me pase el día llorando y haciéndome daño
Ya no siento placer por nada
No es mi trastorno, ni mi ansiedad o depresión
Es que mi corazón está destrozado y roto
No quisieron curarlo
Mis labios rotos de Zoe sigue resonando en mi cabeza y lloro cuando lo oigo, intento no oírlo
Nunca me dedicaste una canción, ni una carta, ni siquiera un email
Y aún así me decías que me querías
Mentira, yo te dediqué cientos de escritos, aunque no supieras verlo
No me agradeciste ni uno
lunes, 4 de agosto de 2025
domingo, 6 de julio de 2025
Como ex sóviet, no suelo meterme en berenjenales políticos dada mi compleja procedencia.
Madre moscovita, padre ucraniano cuya hermana residía en Israel cuando tuve el último contacto con él.
Mi postura siempre ha sido marxista, priorizando la social democracia lejos de la división nacional, territorial, racial, y mucho más lejos aún de la religiosa, con el ateísmo como la única opción saludable ante la mente racional humana.
Me da vergüenza la hemeroteca histórica que conozco.
Ningún acto bélico justifica la pérdida de vidas civiles, y las militares, son un acto de enmascarar un asesinato autorizado con fines económicos.
Lo que está pasando no es más que un reencuentro entre alianzas absurdas con la única intención de agitar a las masas, provocar el miedo de la pérdida del famoso “estado del bienestar”, una utopía cuál palo de zanahoria nos mantiene en una rueda de producción por y para seguir alimentando la violencia, hipotecando nuestra supervivencia y agachando la cabeza ante líderes corruptos e ineptos que se sientan en su trono de mármol comerciando con todos los recursos disponibles.
Mi teoría indica que la sublevación árabe acabará entre ellos mismos con una masacre, luego entraran a última hora, como siempre, EEUU a llevarse el mérito de la bonanza militar y para la guinda del postre final se iniciará una guerra a priori fría y luego como una patata caliente entre las potencias de las antiguas glorias “comunistas” y el neoliberalismo radical.
Espero que metan un petardazo a la Casa Blanca y al patrimonio del gilipollas de Trump y que se den cuenta de que es un país que han construido los inmigrantes y son los únicos capaces de mantenerlo.
Para acabar llegando al punto de partida: el mundo solo puede sobrevivir bajo una social democracia, sin conflictos nacionales, con la única bandera que vale: la libertad y el acceso a unos derechos mínimos.
Y sino, que me quiten de en medio, prefiero morir de pie que vivir arrodillada.
lunes, 24 de marzo de 2025
viernes, 14 de marzo de 2025
jueves, 13 de marzo de 2025
martes, 25 de febrero de 2025
Miocardiopatía de takotsubo.
Síndrome del corazón roto.
El ventrículo izquierdo empieza a fallar. Se presenta por un estrés severo físico o emocional acumulado en el tiempo.
La isquemia puede tardar meses o años en llegar.
Con 5 años provocaba a mi abuelo borracho para que me diese palizas a mí en vez de a mi madre.
1996, al estar mi abuelo prejubilado y mi madre incapacitada, no se puede seguir pagando la hipoteca del piso de Moscú, se compra con lo vendido un pequeño piso en el oblast de la misma, un pueblo llamado Oréjovo-Zúyevo, nos lleva la inmobiliaria en un Mercedes color café con leche. Recuerdo que se me caían las lágrimas en ese coche y mi madre me repetía, no llores, no debes llorar ante nadie.
Cumplí su promesa, no lloré ante ninguna paliza. Si lloras ante un maltratador su satisfacción es mayor y siente más placer.
Pero ya de adolescente, a veces no podía contener ese llanto y me sentía culpable por llorar. Ahí empecé a darme golpes y hacerme cortes para desviar el dolor y reprimir las lágrimas.
Ahora ya no puedo. Una vez que empiezo puedo estar dos horas llorando, pero me sigo sintiendo culpable y sigo dándome golpes y haciendo cortes, pero ya nada consigue desviar el dolor. A veces el alcohol y las pastillas, que me hacen quedarme dormida. O hablar con amigos hasta que consigo calmarme.
Con 7 me desmayé con principios de tuberculosis y desnutrición, tenía una infección en los riñones. Pasé meses con diálisis, aislada por varicela y con palizas por parte de otros niños mayores que yo.
Mi madre murió en noviembre de ese mismo año.
1997, era domingo, el director del hospital no estaba y no pude ir al entierro. No sé dónde están sus restos. No pude llorar hasta el traslado a otro hospital, no me lo creía. Fui consciente cuando me dijeron que le habían quitado la custodia a ese abuelo borracho que tantas veces me había pegado y se estaba muriendo de cáncer se pulmón.
No me quedaba nadie. Nadie iba a volver a por mi. Ya no tenía familia. Solo me quedaba seguir yendo y viniendo del orfanato al hospital y seguir recibiendo palizas.
La ultima vez que él me visitó me dió fotos familiares que el orfanato quemó, ropa que dieron a los demás y algunos de mis recuerdos que también me quitaron.
En 1999, octubre, aterricé en Madrid, fui en un Ford Sierra con "mi nueva familia" que no paró de decirme durante años que me habían sacado de la basura. El cuñado de mi siguiente madre también me dió alguna paliza, en una de ellas me mee encima del miedo, la última fue con 19 años, empezó a estrangularme y notaba mis pies elevarse, tuvieron que pararle, pero nadie jamás le denunció.
Sigo sintiéndome basura. Dejé a una pareja maravillosa por un narcisista que durante tres años me hizo maltrato psicológico, la única vez que intentó levantarme la mano saqué un cuchillo y le dije que me cortaría con él, que jamás dejaría que nadie me volviese a pegar, se asustó y se largó a casa de sus padres. Siempre que me entraban ataques de pánico, crisis o me ponía enferma huía a casa de sus padres.
2022, P me regala una cesta y empieza a conquistarme, a finales de 2023 sube la atención, y me confiesa que le gusto, meses después empezamos una relación, él tiene 55 años y yo 34, pero cedo porque me trata bien y me dice que he sido la chica más guapa con la que ha estado y con la que mejor ha follado en su vida. En cuanto me conceden la discapacidad empieza a llamarme mermada ("es broma mujer") y me dice que no lo cuente a nadie, empieza a criticarme cada vez más y después de navidades me abandona. Le suplico que me lleve a urgencias y me ignora. Vuelve en enero, me aferro como a un clavo ardiendo, la primera semana yo no quería que me tocase pero me ofrecía cocaína para que me dejase follar, me decía que me había echado de menos pero las criticas y las palabras hirientes iban en aumento, vuelvo a mi casa unos días y vuelve a abandonarme.
Quizás por eso suplico morir. Duele demasiado vivir con todo lo anterior. Es insoportable.
sábado, 8 de febrero de 2025
jueves, 9 de enero de 2025
Dicen que las buenas personas son aquellos que lo transmiten.
Los únicos que lo notan son las mascotas.
Yo quedaba de tonta y de imagínate de cuentas cosas más.
Salía disparada en cuento veía un altercado, y por suerte he resuelto muchos
Por mona o por la empatía.
Hay videos de mi que no consigo identificar lo buena que era.
Todos me decían que lo seguia siendo.
Intromerme a curar a la gente por el complejo de sanitaria
Cuando hice las prácticas en el 112 sentí que podía.
Pero me dio una crisis muy grave y yo misma me tuve que ingresar en urgencias.
La policía que les acompañó me dio una paliza.
Tiene gracia, salvas vidas unos días agarrando su frágil mano y la policia entra en tu casa a agredirte cuando explicas que estás traumatizada con que te toquen.
Sigues traumatizada y gritas socorro. Te dejan atada y te pinchan a saber qué (vergüenza me da no saberlo siendo técnico de farmacia)..Les da igual que tu hígado, ya hecho mierda, se resienta. Les da igual que al día siguiente estes estes grogui y que la persona que te recoge te viola, porque cualquier tipo de sexo sin consentimiento es violencia.
Lo dejas pasar. Esa persona te saco del hospital.
Y sigues dejando que te haga de todo porque te dice que te ha sacado de urgencias, porque te ha he visitar en psiquiatría y te dices, mi cuerpo ya no vale tanto, se le regalo a a cambio de mendigar que no me deje sola.
Y por ese miedo dejas que te controle, que te critique, que te hunda…..Y te hace quererte morir otra vez y aguantar todo por no acabar abandonada.
De verdad, os juro, que mi único deseo en esta vida es que se acabe. Es lo llevo suplicando 34 años.
domingo, 5 de enero de 2025
Es posible que sea mi último escrito.
He tomado una caja entera de algo que espero que me paralice el corazón y que cuando cierre los ojos no los pueda volver a abrir.
No voy a poder relatar mi vida.
Pero si diría que todos los abusos, los golpes, las cicatrices externas e internas me hicieron así.
No lo he elegido.
Supongo que nadie me quiso suficiente para salvarme.
Porque uno solo no puede.
Necesitaba más que cualquier otro ser humano la comprensión y el amor para curarme.
No fui suficiente para que alguien lo hiciese.
jueves, 2 de enero de 2025
lunes, 24 de junio de 2024
jueves, 13 de junio de 2024
No creas que no le veo.
Me mira y ve algo que los demás también, pero se queda mirando fijamente y más rato.
Me desnuda en alma y eso me hace querer desnudarme en cuerpo.
Y algo me dice que es mutuo.
Su presencia es un bálsamo, es calma.
Y me siento un torbellino capaz de arrastrarle al paraíso y al infierno al mismo tiempo.
Me dejaría abrazar y acunarme, besaría las cicatrices.
Y sin embargo está vez me pasa algo raro.
Recuerdo los pasos, recuerdo lo bonito y a la vez recuerdo lo malo.
Las exigencias, el poder de decepcionar, el sacrificio, la falta de libertad absoluta.
Y luego recuerdo también que no sé donde cruzar la línea de mi territorio y el "nuestro" y el suyo.
Y me aterra.
Me quedo sin aliento.
Ahora no me digo.
Es demasiado Ana.
Y no te mereces, nadie se merece, aguantarte en tu situación.
Ahí surge otra vez, adelanto los malos presagios, me agarro a las comodidades.
Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Joder que desastre soy ahora mismo.
martes, 11 de junio de 2024
lunes, 27 de mayo de 2024
miércoles, 15 de mayo de 2024
Suicidio y renacimiento
La primera vez que zarandee mis piernas sentada encima de la lavadora y pensé que no era normal, que nadie me quería, que era un monstruo y que debería quitarme la vida tenía 13 años.
La primera vez que me metí un bote de pastillas y empecé a vomitar lo que comía tenía 16.
La primera vez que empecé a cortarme y a tener ataques de pánico por sentir que me querían abandonar tenía 18.
Para cuando había cumplido 24 ya no llevaba la cuenta de cuantos ingresos, borracheras, intentos autolíticos y golpes que me había dado.
Una parte incosciente de mi, de adolescente, me quería anclar a la vida, y por eso abrió este blog y quiso romantizar el dolor y hacerlo más poético, una vía de escape a toda la mierda que estaba viviendo.
Yo quería salvarme pero no podía.
Pero me ha tocado dejar la prosa y empezar la vida real.
El suicidio no es una llamada de atención sino un grito desesperado al mundo, a tu persona, a la sociedad, al dolor, es el punto de inflexión en el que crees que nadie te puede salvar y te sientes tan jodidamente roto que no quieres vivir en la realidad que te ha tocado.
Habrá quienes digan que tengo la piel muy fina.
En el hospital me han dicho que tengo trastorno límite de la personalidad.
Un diagnóstico que hasta mis 34 años no ha servido más que para seguir sufriendo, porque nadie me explicó qué era realmente y yo no tenía ninguna herramienta para entenderlo.
Un tlp, sin haberlo pedido ni elegido, siente que sus emociones, las buenas y las malas (sobre todo las malas) le pueden y le hacen perder el control.
Parece sencillo pero te obliga a fingir, a forzarte, a tragar a escondidas y luego cuando no puedes más, estallas y alguien lo ve, te juzga, te critica y te abandona y tú sientes que el mundo se te va a los pies y te haces un puntito diminuto y quieres morirte.
He pasado por muchos profesionales. Algunos me han ayudado y otros la han piciado y me han dejado peor de lo que estaba. Ahora menos mal que me han tocado dos maravillosas.
Un título de psicología es un arma de doble filo, el que estudia cree, con toda su buena fe, que esta aprendiendo a arreglar las mentes y a ayudar al desamparado, luego se da una hostia con la realidad de la enfermedad o el trastorno mental y empieza a seguir un manual que no tiene ni pies, ni cabeza, y cuando entras en consulta te suelta esas grandes gilipolleces de "para que te quieran te tienes que querer tú primero", "la terapia es un trabajo que tienes estar dispuesto a comenzar", "tienes que responsabilizarte de tu diagnóstico y hacer todo lo posible por ser normal".
Mis ovarios, anda ya.
Haz que la persona se siente, te cuente todas sus mierdas, deja que se exprese, valida lo que dice, déjala sufrir, porque validando ese dolor convertimos al tlp, al depresivo, al alcóholico, al ansioso y al squizo en persona. Y hay que trabajar con personas. El trastorno y/o la enfermedad son una parte de nosotros, pero no el 100%.
No necesitamos que nos justifiquen, que nos den palmitas, necesitamos reventar y cagarnos en todo lo malo que nos ha pasado, necesitamos que alguien nos diga que sí, que la vida ha sido una mierda, y joder qué mala suerte.
Necesitamos compasión, comprensión y respuesta para poder abrirnos y dar la posibilidad de curarnos.
Claro que tenemos que trabajar, muy duro, la hostia de duro, para salir de una crisis gorda y tenemos que aprender a autogestionar, a ser felices y funcionales.
Pero sino podemos en ese momento, hay que tener paciencia.
Y lo más importante, es aprender a ser felices.
Porque la sociedad nos aparta, nos deja solos, nos culpa de ser como somos.
La soledad a veces es peor que los cortes, que las pastillas.
Si te apartan o te apartas de los demás, se te muere parte del alma.
No quiero vivir si no es disfrutando y siendo feliz.
Lo suelto así, porque el trabajo y las responsabilidades ya las cumplo.
Pero por encima de todo, esta mi salud mental.
Y al que me ha intentado domesticar, juzgar y maltratar, que le den por ahí.
La vida ya le dará las hostias que yo no pude devolver.
Siempre pasa.
Todo pasa.
Todo es personal, más bien personal.
Bienvenidos de nuevo.
viernes, 16 de febrero de 2024
sábado, 14 de octubre de 2023
jueves, 5 de octubre de 2023
jueves, 28 de septiembre de 2023
Expectativas
domingo, 24 de septiembre de 2023
7:15
Estaba sumergida en un sueño rarísimo.
Suena el móvil, alguien me recuerda que su noche termina.
Palpo la cama a tientas y ahí está ese clic, brr.
Me estiro como un gato y preparo café con canela mientras pego la nariz a la pantalla.
Me río pensando que no hace tantos siglos yo también buscaba un taxi, agotada y vacía.
Amanece y toca coger aire, lavarme la cara y echarme al parque.
Así que era esto, la pureza de formas y la paz mental tiene este precio...
sábado, 23 de septiembre de 2023
Yo pensaba que era demasiado, que no podía.
Que había rebasado la linea.
Y claro que pude, puedo y podré.
Entrecierro los ojos y aprieto las comisuras al sol.
Cien pasos mas. Mil. Más rápido.
Y siento los pies ligeros como hace años.
Y el aire quemando en los pulmones.
Afable y cuadriculada durante el día.
Indómita y “animala” al caer el sol.
Si apenas he comenzado a conocerme.
Deja de fingir que lo sabes todo.
Estoy en proceso de ir soltando piedras y alterar todo lo preestablecido.
Estoy dispuesta a quemarme y a dar de beber al sediento.
Restaurando ese corazón maltrecho y hecho añicos.
Pintaré de oro mis cicatrices ennegrecidas.
Y seguiré dando pasos de gigante.
lunes, 18 de septiembre de 2023
Septiembre siempre me vino grande (otro más)
Esta vez no quiero que termine.
Siempre fue el peor y el mejor mes.
El de transición.
El de propósitos.
El de melancolía absoluta.
El del "no sé qué ponerme"
El de inhalar el petricor.
Otro verano que termina sin haber hecho nada de lo que me prometí el anterior.
Pero al menos mi cuerpo me da respuestas.
Mis manos se las van apañando.
Y dedico tiempo para prepararme a la caída de las hojas. A la vuelta del frío. A no sucumbir a la pereza y tener motivos para no desaparecer debajo del edredón más de lo necesario.
El primer día fue titánico.
Lloré, supliqué y me iba alentando a cada pasito.
Tienes que poder, llevas en la sangre ser una bestia.
Y aun así, la parte que reprimo sigue dando golpecitos en el pecho.
Pero esta vez, si salgo, lo haré sin edulcorar, sin matizar, sin esconder.
Al final se quedarán los que han visto más allá.
Con el alma desnuda, rota y rehecha, ese tirar para adelante contra viento y marea que muy pocos saben pero atesoran y me lo hacen saber con amor y regaño.
El primer día pasó, me abrí camino entre la jungla.
Gracias a los que me impulsaron a los siguientes senderos….
jueves, 14 de septiembre de 2023
viernes, 1 de septiembre de 2023
Sicía
viernes, 28 de julio de 2023
Condenada a la casilla de salida
A la mayoría de la gente a la que le dicen que les queda poco tiempo solo quieren hacer lo que hacen cada día.
Yo estoy preparada para no dejar deudas, para no dejar culpas.
Pero no para sentir más dolor.
Lo siento.
Todo no se puede.
Vamos viendo si este cuerpo escombro aguanta un poco más.
lunes, 5 de diciembre de 2022
Nunca fui difícil de conseguir.
Pero no es fácil conservarme.
Me puedes romper el corazón una vez, la segunda esos trozos quedarán inertes como piedra.
No intentes romper mi mente, puedo convertirme en lo más cruel que hayas conocido.
He visto tu dolor escondido porque convivo con tanto que reconozco su huella.
He visto la fragilidad de tu estabilidad porque la mía se tambalea a diario.
Me gusta mirar dentro de tus secretos, me permite ser vulnerable y conquistarte, porque en el fondo, mi poder de manipulación es algo inherente a la propia supervivencia.
Reconozco que a veces fuerzo mis encantos, pero si me haces reír como a una niña pequeña será completamente sincero.
Si acompañas mis peores demonios seré leal e incondicional y te defenderé con todo lo que tengo, compartiré todo lo que tengo.
Y si, probablemente, empiece a quererte, te daré el mejor regalo: decirte que no te apegues demasiado, no quiero contagiarte de mi padecer, no quiero tener la capacidad de hacerte daño, no quiero que intentes arreglar lo que ya está roto.
Y si aún así te quieres arriesgarte, igual soy capaz de saltar a tu profundidad sin temor.
Pero sé que bucear en la mía será complicado.
martes, 8 de noviembre de 2022
Hace un año estaba hecha polvo.
Ahora que empieza a hacer frío y paso más tiempo en este hogar que en su día cree para dos, la memoria me traiciona y recuerdo las noches de maratones de películas con gominolas y copas, las risas en pijama y las miradas cómplices, como si aquello pudiese durar para toda la vida.
Recuerdo perfectamente su olor y lo embobada que me quedaba mirando sus manos mientras dibujaba y fumaba, su manera de sujetar las cosas, como para no romperlas. Sus enormes ojos marrones y los bucles que se le formaban por la mañana al despertar.
Como diría Lars von Triers, el ingrediente secreto del sexo es el amor. Por eso fue tan bueno mientras nos quisimos. Por eso y porque durante un tiempo estábamos dispuestos a cumplir todas las fantasías que tuvimos, desde parar el coche en un camino a joder contra la ventana a la vista de todo el vecindario.
Todo eso quedó empañado por los gritos, la guerra de egos, el silencio de después. Mis lágrimas y su indiferencia. Mi ansiedad y sus huidas. Las veces que le suplicaba que no me abandonase porque me había acostumbrado a su maltrato, aún sabiendo que en realidad tenía que dejarle marchar. Aún sabiendo que yo misma me había atado a alguien que no iba a ponerme jamás como su prioridad.
Fallamos ambos. Estaba claro que teníamos que intentarlo. Sumirnos en un amor obsesivo y destruirnos por querer controlar al otro. Dos mentes brillantes que no supieron lo más básico: ser felices juntos en vez de competir.
Ahora he aprendido una dura lección, es probable que nunca vuelva a vivir con nadie, y es muy certero que huiré a la mínima señal de posesión. No creo que vuelva a sacrificar mi libertad por amor, lo cual desemboca en una soledad auto impuesta quizás para el resto de mi vida.
viernes, 28 de octubre de 2022
martes, 25 de octubre de 2022
No saben que ya no tengo miedo a despedirme.
Ni a la competencia.
Ni que no tienen más poder que el que yo quiero dar.
Que me siento entera.
Y que solo busco alguien a quien no me duela decir adiós.
Porque ya me han jodido suficiente.
A mi ya solo me joden en la cama.
Y a mi corazón sólo se llega siendo honesto.
domingo, 23 de octubre de 2022
lunes, 3 de octubre de 2022
domingo, 2 de octubre de 2022
Llegar a casa sin compañía siempre me disgustó.
No sé estar sola.
Y a la vez hay tan pocas personas dignas de entrar en mi hogar.
Seis años tratándome como una beata y otros tres como puta.
Y otros tantos que me quisieron a medias.
Todos intentando complacer mis caprichos.
Surfeando mis altibajos.
Pero llegaba en paz, un hombro en el que apoyarme si quería.
Y ninguno me supo domesticar.
Ni el buenísimo, ni el malísimo.
Ni el intermedio.
Cuando los tenía a mi merced, me acababa aburriendo.
Nadie, ni nada me llena.
Y siento un vacío terrible.
Y un hambre voraz de contacto humano, una libido animal.
Y unas ganas de soledad después aún mayores.
Me he enamorado tantas veces que igual lo he desgastado.
Al amor, a la paz, a la vida.
Demasiado inteligente para ser feliz, demasiado vaga para serlo.
M estuvo tan cerca de dominarme que se quemó como quien vuela demasiado cerca del sol.
Y lo pagamos caro.
Se me agota la belleza tonta de la suerte genética.
Y aun así todos saben que tengo ese “algo”.
Todos y todas se siguen girando a verme cuando llego a cualquier sitio.
Les fascino porque aún no han visto todas mis cicatrices y mi infierno.
O les espanto porque asoma mi mierda de autoestima.
En realidad soy una narcisista inofensiva.
Que se quiere día si y día no. Todo el rato a medias.
Que busca más el ser querida por méritos propios.
Ya ni tengo fuerzas de ser completamente superficial.
Soy una gata buena por pereza, que busca jugar mientras me queden energías…
Solo puedo decir unas verdades, moriré sola, pero si alguien decide quedarse no se va a a aburrir.
Un imposible que me aguante.
Que pena joder…
lunes, 19 de septiembre de 2022
martes, 30 de agosto de 2022
Resiliencia
Muchos no lo saben.
Tengo cicatrices por todo el cuerpo de las palizas que me metían cuando era una cría.
Tuve que largarme de casa antes de haber podido elegir el futuro de mis sueños.
Aguanté hematomas, esguinces y agujetas imposibles cinco días de la semana de los 17 a los 19, para que nunca más nadie pudiera atreverse siquiera a ponerme una mano encima.
Aguanté jornadas de 16 horas, con varios trabajos al mismo tiempo y a veces estudiando a la vez, para que nadie pudiese decir que era una niña mimada.
Estudié, unas veces apasionada y otras con depresión, me leí a grandes clásicos, me descargué en su día miles de películas y canciones e hice viajes con un presupuesto irrisorio para que nadie pudiese llamarme inculta.
Me he hecho daño a mi misma de múltiples maneras, a veces un pensamiento era más aterrador que un corte. A veces me he anestesiado demasiado.
Asi que si alguien se atreve a pensar que soy débil…
Tiene toda la razón del mundo.
Porque a día de hoy aún me estoy recuperando de todo eso.
Aún tengo ganas de hacerme daño pero lo hago en la justa medida para no preocupar a los demás.
Y me lo he grabado en tinta, para siempre.
Para ser cada día menos débil.
Aún así, algunos siguen intentando romperme…
Les compadezco.
Porque, por mucho daño que pueda hacerme, jamás se lo haría a otro a conciencia.
Y eso no me convierte en alguien bueno.
Sólo en alguien que ha decidido aprender de ciertos errores.
A veces me siento jodidamente sola.
En busca de alguien que me bese las cicatrices y me diga que todo saldrá bien.
Pero no puedo mendigar amor caduco.
Solo tengo que esperar a uno recíproco, aunque sea propio.
lunes, 22 de agosto de 2022
miércoles, 20 de julio de 2022
Lo patético de alguien vacío y seco por dentro…
Que se sienta a espiar si su veneno te ha afectado.
Que una vez creyó tenerte en sus manos.
Pero no llegó ni a traspasar la primera capa.
Podría hundirte en la miseria con desearlo.
Y sin importarme.
Pero como de verdad no me importa.
No pierdo el tiempo.
No soy de nadie.
Nunca volveré a serlo.
Ni “para siempre “ con vestido blanco.
Ni “eres mía “ hasta hacerme pequeña.
No seré la cómplice, ni la secretaria.
Ni la que cuida pero la dejan sola.
Ni la que mantiene “nuestro” hogar.
Iros a la mierda.
jueves, 2 de junio de 2022
La vorágine te envuelve de nuevo.
Lunes, martes, miércoles...
Todos los días te ríes y pides "la última cerveza, pero la última".
Y siempre es la penúltima.
Hasta que caen las 12 y te vas corriendo como Cenicienta.
Sientes que estás recuperando un poco las ganas de los 20.
Esas con las que salías a comerte el mundo.
Y que se fueron desgastando con las parejas y la vida de adulto.
Empiezas a verte como lo que eras antes.
Antes de convertirte en propiedad de alguien.
Y sienta mejor que cualquier droga.
La gente te busca.
Y si quieres estar sola, te vas.
Nadie te pide explicaciones al llegar.
Nadie te juzga, ni te hace sentir mal.
Te preparas de comer lo que te da la gana.
Eliges libremente la ropa, las películas y la música a todo volumen.
Y duermes ocupando la cama en diagonal.
Como me había echado de menos...
Bienvenida de nuevo Ana.
Soltera y feliz.
viernes, 7 de enero de 2022
lunes, 15 de noviembre de 2021
Entre mis piernas hay rincones aún sin explorar.
Aunque todos los lunares que hay en ellas han sido besados.
Quizás han salido más en los últimos meses.
Él ya nunca lo sabrá.
Muero en cada jadeo y renazco en cada embestida.
Esto es lo único que ha sido para mi veraz en la vida.
La lucha entre dos cuerpos.
Entre latidos acelerados.
Entre sábanas revueltas.
Es la única forma de amar a otros que me voy a permitir desde ahora.
lunes, 30 de agosto de 2021
Me diluyo en las pastillas pequeñas y blancas.
Me calman y hacen que desaparezca el pasado y el futuro.
Sólo queda un presente debajo de mi edredón.
Me siento agusto y protegida.
Sola, pero me da igual.
Dormir durante horas hace que no esté en vuestro mundo.
Y el mío por ahora es lo único que me da paz.
Los problemas desaparecen.
Y las culpas.
Y tú.
Hasta que vuelva a despertarme.
En este mundo hostil que me toca vivir.
lunes, 23 de agosto de 2021
Romperse
Espero que entiendas la forma en la que me rompo.
En la que me corrompe mi ansiedad.
En la que me desmorono hasta dejar de ser.
Hasta que el ser se diluye en tormento.
Y el dolor lo posee todo.
Los límites se parten y me parten.
Y temo temerme por temor al dolor.
Perdida y olvidada en los espejos.
Reflejándose sin verse.
No me gusto, no le gusto a nadie así, así de débil.
Y sin embargo, es mi eterna carga.
Vivir con ello.
martes, 17 de agosto de 2021
Cuando me dicen cosas como "hay que medir todo contigo y ser delicados por tus problemas cuando siendo una tía inteligente no te da la gana respetar los espacios de los demás", siempre pienso en que el símil es que le pidan a una persona en silla de ruedas que se levante y baile de pie mientras los demás pueden caminar tranquilamente.
En fin.
Me río por no llorar.
Una hora.
Tres.
Insomne total.
Unas caladas.
Miro las dormideras blancas, pequeñas, en su blister.
Sólo una no es suficiente.
Pero no me atrevo a tomar más.
No quiero volver a ese bucle infinito.
Así que mientras, fumo y espero.
En paquete azul y a veces en verde.
Con mi cuerpo dolorido.
Echándote de menos. Echándote de más.
Tu olor me calmaba como el opio.
Y el rodeo de tus brazos y piernas me fijaba en la superficie.
Ahora flotamos en un mar de dudas.
Dando vueltas en la cama.
Casi prefiero que desaparezcas.
viernes, 13 de agosto de 2021
Canción de Natalia Fustes
"Miedo a saber que no estás bien y no a poder ayudarte.
A las ganas de volver a tenernos como antes.
A no poderte rezar ni curarte las heridas.
Tengo miedo a preguntar...
Si me extrañas en tu vida.
Hagamos las paces, qué hay que perder.
Yo ya no quiero toda esta idiotez.
Echo de menos mirarte y poder arreglar el mundo con otro café.
Siento si el remedio te dolió.
Pensé que era aún mejor, para ti, para mi no.
Y duele, siempre duele abandonar.
Sobre todo a quien se quiere.
Tuve que dejarme atrás....
Siempre la verdad por delante.
Siempre la verdad te lo dije..."
Natalia Fustes.
Gracias.
Pienso en tus brazos rodeándome, lo recuerdo a cada rato.
Metiendo la nariz en la camiseta y diciéndome que por siempre recordaré ese olor.
Y ayer no pude no bucear entre mis piernas, pensando que harías lo mismo.
Tan cerca y tan lejos, joder.
Podríamos querernos más.
Y hacerlo mejor.
Pero creo que nos queremos a nosotros tan poco....
Que siempre nos querremos un poco raro.
viernes, 23 de julio de 2021
Tristemente puesta en pie, acaricias con los dedos la esperanza muerta, la torpeza y la vergüenza de este año que no fue, ese año que esperábamos tener.
Y lamentas con miradas, lo que no se puede ni explicar, lo que no has guardado, porque al no ser lo esperado, no quisiste ni archivar, ni un solo momento, ni un segundo odiado, de este amor impuro y agotado, enfermo y delicado, pequeño y despistado que se apaga...
Repetimos los errores, que si antes eran grandes ahora son enormes, lamentamos no tener uno al otro y darnos flores, que nos alivien un instante, cambien todo y nos perdonen.
Nuestra falta de cabeza es peor que la pobreza, porque no nos ha dejado tener nada.
Este amor se apaga, cómo terminan los mensajes que no mandas, cómo terminan las canciones que no acaban...
Ivan Ferreiro en bucle.
miércoles, 3 de febrero de 2021
No se habla de otra cosa.
Pandemia, mascarillas, crisis.
Trasnochar en casa, poco ruido.
Ya no hay multitud que arrolle.
No hay abrazos sin miedo.
Ni besos accidentales.
Ni "conozco un sitio, una más".
Ansiedad del bienhechor.
Corrupción de la libertad.
Madurez impuesta.
Antes, si me quedaba despierta toda la noche, a sabiendas de que si me entraba pánico, podría ponerme las deportivas y salir a andar muy rápido e inspirar profundamente el silencio de la calle.
Hoy mi única rebeldía es ir sin mascarilla del portal al coche a las cinco de la mañana, para ir a currar, e inspirar ese silencio mirando de reojo si viene policía.
A los bohemios, que no negacionistas, porque servidora no es estúpida, nos han jodido la vida.
Ya no podemos discutir del nihilismo durante horas en un café; entre lo políticamente correcto, lo responsable y el toque de queda, las reuniones son escasas, las cervezas caen rápido y sólo suspiramos deseando que todo acabe.
Que haya sido una pesadilla, un mal recuerdo.
Cómo es que en tan pocos años, el mundo ha cambiado tanto...
miércoles, 2 de diciembre de 2020
Puritanismo.
Los veinte son para eso, para ser puritano.
Para gritarle al mundo que eres culto y pasas de las modas, que eres único.
Igual de único que todos los demás.
Pero los treinta...
Los treinta son una mierda.
Empiezas a darte cuenta de que las modas te pasan.
Que quieres volver a disfrutar de cada fiesta absurda.
Que las cosas que estaban en su sitio van en sentido de la gravedad.
Que no eres un bendito, tu metabolismo tampoco.
Tu cuerpo grita como un adolescente.
Encerrado en una fábrica de sueños amargos.
Y no, no eres como Benjamin B.
Te excitan cosas extrañas porque lo normal aburre.
El sexo deja de ser un secreto a voces.
Y te preguntas si estás donde querías estar.
Renunciar es la palabra clave.
La que te acompañará el resto de tu vida.
A todo lo que quieras renunciar....
jueves, 22 de octubre de 2020
Cuando esbozar una sonrisa resulta titánico.
Cuando no hay motivo para dejar la cama.
Cuando las ganas de llorar son permanentes.
Cuando dejas el automático puesto.
Impotente, incomprendida, sola.
Y tienes que seguir.
Para demostrar, no sé muy bien por qué, o a quienes, que puedes seguir.
Que eres normal.
El mundo estructurado en dinero te necesita normal y funcional.
Cómo se les ha olvidado a ellos, que es el mundo y no ellos los que te necesitan así.
Porque el dinero ayuda, pero no me compra nada de lo que necesito.
No lo puedo cambiar por ganas de vivir, ni por autoestima.
Y no puedo pagar la compasión, ni puedo devolver la autodestrucción.
Joder.
lunes, 30 de marzo de 2020
Bata blanca
Limpio con lejía a conciencia el mobiliario y pulverizo alcohol en mis guantes.
Niego con la cabeza por rutina: "no hay material para nadie".
Me ajusto la mascarilla cuando alguien se acerca.
Pido, por favor, que respeten la línea a rayas delante del mostrador.
Y ese momento me parece de lo más curioso.
Debajo de la mascarilla sonrío, aunque no se vea.
Pero quiero creer que se intuye.
Todos echan la culpa a algo.
Al gobierno actual, al pasado, al anterior, al que podría haber sido y no fue.
Todos parecen tener la clave mágica para resolver esta situación.
Pero nadie lo vió venir, nadie pensó que pasaría.
Todos incendian las redes.
Retos, fotos, videollamadas, consejos, yoga, recetas.
Artículos sobre salud mental para mantenernos cuerdos.
Pero cuando pasa un coche de policía o una ambulancia asoma el miedo.
Por ellos, por mi, por todos.
Me asomo a la ventana fumando a las ocho.
Mis vecinos no saben que once días seguidos, setenta y cuatro horas, me pongo una bata blanca.
No aplaudo, pero sonrío mientras fumo.
No lo saben, y daría igual que lo supiesen.
No me siento una heroína, ni valiente, ni más expuesta que nadie.
Me siento igual de encerrada que ellos.
Me falta sentir el aire en la cara en un paseo por el parque, igual que a ellos.
Me falta sentarme en una terraza y tomarme tres cervezas, igual que a ellos.
Me falta coger el coche y ver a mi familia, igual que a ellos.
O irme de viaje, a donde sea, igual que a ellos.
Después de esto, todo volverá a ser igual.
La hipocresía seguirá su curso...
viernes, 6 de marzo de 2020
sábado, 16 de noviembre de 2019
Existen los raros ¿sabes?
Y no sé si soy un ejemplar de esos.
Me traiciona el aspecto, lo sé, joder.
Porque intento mimetizarme con los "normales".
Pero no funciona demasiado bien, hoy menos.
Me bebo una botella de vino cada día que estoy triste.
Entera. El embotallamiento me dura horas plenas.
Y me siento un poco menos rara y un poco menos normal.
Es difícil sentirse vacío, aunque sea a ratos.
Necesitas cariño a borbotones, a raudales.
Necesitas mimos y abrazos, y recuerdos.
Porque en realidad, lo confieso...
Lo que más siento todo el rato es dolor.
Un dolor que no deseo a nadie, por altruismo.
De no saber qué pasará mañana o esta noche.
De no saber con quien juntarme para el rato.
Sin saber si me abrirá su corazón...
Igual que quiero abrir el mío.
Y expectante siempre.
Del cariño que necesito.
Del que necesito a plazos.
De si mañana será necesario...
viernes, 25 de octubre de 2019
Y no te voy a mentir.
Los buenos pasan rápido.
Y los regulares normal.
Pero te encuentras en esas tardes...
Ya sabes de lo que hablo.
Parece que te lo has perdido todo.
Sacrificio por un lado, algún beneficio por otro.
Y cada año parece menos.
Descorchas la botella.
Ha sido una semana dura.
Celebras haberla superado.
Pero sigues sin arrancar.
En un estanque sin revisar.
Suspiro.
Cojo aire.
Disparo a ciegas.
Quiero comprar si me equivoco....
lunes, 7 de octubre de 2019
Me lleva suplicando hacia la cama.
Lágrimas frías, pequeñas, sin fin.
Aprecio la soledad más que nunca.
Me contagia la gente.
Su mal humor ennegrece el mío.
Su mal carácter corta mi poca dulzura.
Mi rostro se apaga, cada vez más bajo.
No sé dónde estoy.
Los días de lluvia suenan más alto.
No sé dónde estoy.
Me parece un sitio tan frío con sol...
No sé qué esfuerzo merece éste lugar.
Si yo quiero correr y ser feliz.
Y me ponéis la zancadilla todo el rato...
lunes, 23 de septiembre de 2019
Como si fuera a irme y no volver.
Cada día es más largo.
Pero se escapa cuando llego.
Retengo retazos en mi memoria.
Olor, sabor, deslizar las manos.
Todo me suena y todo me sorprende.
Tendrían que haberme avisado.
Nostalgia de lo que fue.
Aún más de lo que podría.
Miedo de eso último.
Lo sospechaba.
Pero no sé si podía estar así.
Dando vueltas infinitas.
jueves, 29 de agosto de 2019
Se me escapan las ideas.
No está. No estoy.
No sé si soy.
He construido esta cueva.
Y otras mil en su interior.
Puedes quitarme mil capas.
Hay otras mil, muñeca rota.
Seguiré por algún tiempo.
El que me quede en el reloj.
Mi cuerpo se desploma.
Mi mente quiere volar.
Escóndete, te persigo.
Deséame, haz gala.
Pero no me quieras.
Haz como que sí.
Pero jamás...
Jamás dejes que me tire a dar vueltas.
lunes, 26 de agosto de 2019
miércoles, 7 de agosto de 2019
La bañera vacía.
Lágrimas y saliva.
He estado tan cerca del final que ya no sé cómo empezó.
Un desierto con un oasis inalcanzable.
Vagando por las noches y buscando sombra por el día.
Sigo sola, me digo.
Dedos por mi espalda.
Duérmete, me digo.
Un giro, apártate.
Ser infeliz intencionadamente.
Y seguir buscando otro oasis.
Siempre con sed.
lunes, 29 de julio de 2019
Palabras que rompen corazas y apagan llamas.
Y nos creemos tontamente libres en esta jaula.
Huyendo, no sé de qué, para volver a encontrarnos.
Otra vez, insistimos que encontramos un lugar.
Y otra vez, se desvanecen las ganas de probar suerte.
Crees que has apostado más de lo que podías soportar.
Vuelve la rutina de aprender de nuevo a caminar.
A ratos menos, a ratos tropiezas, un paso atrás.
¿Cuántas veces tendré que volver a bailar el mismo vals?
martes, 23 de julio de 2019
Nada que hacer.
Vueltas y vueltas.
Encerrada con mis demonios.
Hablo con uno, después otro.
Me despierto y no sé dónde estoy.
Me miro desde el techo.
Hastío, bufo cual gato furioso.
Me siento lejos de aquí.
En otro año, en otro bar, en otra yo.
Otra que no soy, otra que si.
No le digo nada, a nadie.
Porque no hemos venido a ser plenos.
Y si pasa, es sólo casualidad.
Y de prestado, me digo, aguanta un poco más.
Un mes más, un mes menos.
miércoles, 17 de julio de 2019
martes, 16 de julio de 2019
miércoles, 26 de junio de 2019
jueves, 6 de junio de 2019
Mis muslos un sendero.
Y mis manos limpias acompañan a esta mente sucia.
No lamentes no tenerme.
Si buscabas a quien salvar.
Soy el dragón que se comió a la nobleza.
No eres tú.
Contigo no soy así.
Joder, mi ropa perdida.
Vueltas y vasos vacíos.
Me tiro en la cama y no estás.
No quiero estar sin ti.
Pero no sé si es mejor.
Si te imagino ganas más.
Me quieren todos.
Cuando les sonrío.
¿No lo ves?
Hasta ellas me miran.
lunes, 27 de mayo de 2019
Partes
O igual no quiero a ninguno.
martes, 21 de mayo de 2019
Esas tardes de beber en el césped.
Noches de callejón y bar.
Y Coltrane.
Amortiguada por el ruido.
Amordazada por la cárcel de mi casa.
En la que me recordaban que no era mía.
Me escapaba.
A los bares, a la calle.
Ahora me miras atónito.
En la calle, en los bares.
No podría decir sí.
No podría no hacerlo.
Ya no queda nada de ella.
Ella no jugaba así.
Rompiendo las reglas.
Ahora apuesta por ganar.
lunes, 20 de mayo de 2019
sábado, 30 de marzo de 2019
Pero vuelvo.
A por más.
A nuestra casa.
Me quieres, aunque no sepa bien por qué.
Cuentas los infinitos lunares de mi cuerpo.
Y nunca te cansas.
Convives con mis demonios.
Con mi corazón envuelto en coraza.
Con mi amor lacerante.
Intentando ser sincero.
Pese a todo valiente.
Y en algunos ratos maltrecho.
Ya no puedo irme de nuestra casa.
Mi amor no puede vivir sin ti.
lunes, 25 de marzo de 2019
Al límite
¿Lo sientes?
Cuando te quiero hasta que me duele el pecho.
Cuando te odio hasta querer que sientas dolor.
Cuando te suplico que no me abandones.
Cuando no te dirijo la palabra para que no me importe.
Cuando parece que todo está bien y estoy en una nube.
Cuando todo va mal y hago cualquier cosa para no sentirlo.
Cuando se me clavan por dentro tus juicios.
Cuando no soy capaz de creer las alabanzas.
Cuando pierdo el control y todo empieza a girar.
Siempre al límite.
Siempre lo mejor.
Siempre lo peor.
Pero al límite.
Esa soy yo.