El sofá negro tenía miles de historias
De amor y desamor, de cuanto quise y de cuanto me encaprichó.
El sofá negro existe aún, pero es una metáfora en mi mente.
Allí pude hablar con la primera persona de la que me enamoré hasta imaginar "va a ser el padre de mis hijos"
Allí confesé que era deseable en muchos términos.
Le hablaba siempre a Ángel de ese sofá, él ya no existe.
Me parece que yo tampoco existo ya.
No me acuerdo de lo importante, solo recuerdo el dolor y me lamo las heridas.
No recuerdo quién fui.
No recuerdo nada.
No hay nada aquí.
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