Mi historia soy yo.
Y yo soy mi historia.
Me perdí en cuanto dejé que las personas en las que confiaban me usaron para violarme, denigrarme, enfermarme y hacerme sentir culpable por ello.
Ese dolor y desconfianza son como cuchillos clavados que sabes que si te los arrancan morirás desangrada.
Quizás por eso la ayuda a la que me presionaban acudir no era la correcta.
No quería morir desangrada por otros, quería hacerlo por mi misma, por orgullo y respeto hacia la persona intentaba ser y que jamás me dejaron que fuera.
Creía inocentemente en un mundo en el que se haría justicia y esas personas acabarían pagando lo que me hicieron, para poder ir sacando cuchillo a cuchillo poco a poco, sin que el proceso fuera mortal por el camino, pero ellos mismos los clavaron más fuerte.
Matarme o morir, o morir matando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario