viernes, 7 de noviembre de 2008
Veladas con humo
La ignorancia de la felicidad; desde pequeña tengo una utopía en mente con imágenes tan reales, casi palpables en el aire, de materialismo puro subvencionado por alguien desaparecido en mi memoria. De tantas otras veces que por las noches me dormía con planos y técnicas exquisitamente construidos en mi imaginación, hoy me siento en el sofá con una maravillosa embriaguez, un poco flotando entre tiempo y espacio, un poco paralizada, diluyéndome con el entorno y una buena melodía de jazz; un sonido limpio, místico. Y luego me pregunté por qué me dejaba llevar por el olor dulzón y sin sentirme parte de mi cuerpo. Extendí las manos, resbalando con las uñas por la mesa, jugando con superficies diferentes. No había descubierto esto, el tiempo pasaba absorbiéndome en el piso y haciendo que mi actividad neuronal fuese retrasada. Además de eso, los ojos no atravesaban más que uno o dos metros por el suelo y sólo recordaba cosas muy rebuscadas. No tiene que tener sentido, ¿para qué? Estamos hartos de buscarle sentido a las cosas, yo al menos. Solo que quiero ignorar el hecho de que ya no estás, el de sentirme tan sola, el de buscar un sustituto de tus gestos, de tus frases, de las caricias que ya no espero; créeme, me he abandonado al hedonismo por huir de la normalidad. Ahora tengo un montón de interrogantes y aspectos que aclarar. Volveré a proclamar mi lista de pesadillas. Sin embargo, no puedo pedirle a nadie que se quede compadeciéndome por otra derrota más... He perdido demasiado tiempo intentando saber demasiado.
lunes, 22 de septiembre de 2008
Estoy aquí
Y respiro, y poso mis manos sobre el teclado, aunque sólo me apetece, única y exclusivamente,que me tumbes en la cama desnuda, que me vendes los ojos, atándome las manos y tapándome la boca para que no pueda emitir ningún sonido, tocándome hasta que me arda la piel, hasta que pida clemencia, hasta que vuelva a salirme de mi cuerpo y me mire desde el techo, encogiendo el estomago y mordiéndome los labios, quiero olvidarme de que mis noches se terminan por inercia y dejar de sentirme tan absurdamente sola en esa cama, demasiado grande para mí. Quien sabe, si hoy por hoy, no dependo de ello tanto como a veces creo, si soy capaz de no sentir absolutamente nada por quien está durmiendo a mi lado y morirme pensando en alguien a quien ha evaporado el tiempo y la distancia de mi vida. Las personas que pasan por aquí, jamás sabrán el porqué ni el cómo de la analítica de la situación, como tampoco entenderán que lucho por sobrevivir antes que por vivir, pasan por el mismo sitio, llevándose una parte y grabando otra en mí, por eso puedo rememorar el olor y distinguir las pisadas a distancia....
martes, 16 de septiembre de 2008
Tan efímero como un pensamiento...
Y tan brillante, tan intenso, tanta luz, tanto recorrido, tanto tiempo que ha pasado... No sé si se acabaron las frases de no puedo, no quiero, espero pero no llega, desespero por esto pero, sé que la mayoría de las veces, siempre paso ese sendero oscuro hasta darme cuenta de que tenía los ojos cerrados y por eso no veía nada. Si pierdo, desprecio lo que ya tengo, si gano, la avaricia crece. Cuando no sé cómo mirar a los ojos, distorsionada al reflejo, ¿soy así de real? Y me viene ese pesar, de que me estanco en el suelo con un cordel imaginario atándome los pies, cómo diablos voy a moverme... El narcisismo, es falta de amor propio... (en fin).
sábado, 23 de agosto de 2008
Tiempo (y espacio)
Me despierto de repente, como si estuviera programado, repaso el manual, escribo, preparo café, me visto, me cuelgo el MP3 y bajo las escaleras, la temperatura es baja, aún es de noche, el mundo aún duerme, aún no es real, y yo corro, no paro de correr hasta llegar a la mitad del camino, bajo el ritmo, ando, llego al río, aspiro el aire y vuelvo a correr, mirando al frente, mil metros a la máxima velocidad, hasta que sienta los pies ligeros y el pulso golpeando en las sienes, hasta que sienta que he echado a volar unos minutos, luego el estomago se encoge y paro, estiro, y vuelvo a casa, sin acelerar demasiado. Otra vez en la mitad del recorrido aspiro el olor de una panadería y me doy cuenta de que ya falta poco para que amanezca del todo, cuando llego de nuevo al portal el mundo ya funciona, ya es de día, ya es real.
En esos 8 km y medio, en esos 50 minutos diarios me siento libre. En esos 8 km y medio me da tiempo a pensar que vivir no es necesariamente una búsqueda de la felicidad, ni del equilibrio, de que sólo paso día tras día, pensando en mi, en ti, en todas las personas que pasan, que pasaron y que pasarán ante mis ojos, que lo paso entre las cuatro paredes de cualquier lugar o entre las calles de cualquier ciudad, que tengo demasiadas cosas que hacer antes de mi fecha de caducidad como para pensar en ser perfecta, demasiadas cosas que me dicen que yo no nací con esa predisposición que tienen algunos a ser buenas personas, nací libre de elegir, la suerte de escoger qué vida llevar, la manía de proteger mis secretos, nací sin miedo a acabar, odiándome y amando mis imperfecciones. En esos 8 km y medio, cada día, me resulta más fácil perdonarme. Hoy me di cuenta de que soy ignorantemente feliz...
lunes, 18 de agosto de 2008
Las sonrisas más dulces, las lagrimas más amargas
Las provocan las personas que llegan de repente a tu vida y rompen todos los esquemas que te habías metido en la cabeza para ser feliz, aquellas que hacen sentirte el ombligo del mundo porque lo que importa es que estén a tu lado, que te necesiten, que te alaben, que te miren constantemente, pero, vaya ironía, los protagonistas de tu (tu, tu, tu, tu y tu) película son ellos y tu solo eres un personaje secundario, sufriendo para que la historia acabe bien.
Sigo con mi espiral de pesares, como cuchillos con el filo muy corto y finos como una hoja de papel, capaces de hacer obras de arte atravesando mi piel, la maleta está más que hecha, pero no he tenido fuerzas para salir, físicamente, porque en realidad quería saborear el olor de la estación, un poco agrio y tirarme con los cascos en el asiento, suspirando por las cosas que no llegué a decir antes de irme, y que no voy a decir, claro que no. Ahora estoy con una manta, congelada, temblando y con la cabeza a punto de estallar, sin comida, sin ganas de preparar nada, entre la garganta que no me emite ningún sonido y las ojeras que revelan que estoy hecha polvo... Amando "In a sentimental mood" de Coltrane, que me alivia un poco de entregarme a ideas poco saludables, últimamente ni siquiera me apetece follar. Que te vaya bonito...
lunes, 11 de agosto de 2008
La verdad
Algún día, será más importante que el orgullo. Que el temor de hacernos daño y de hacérselo a los demás, el temor a perderlos, a perdernos. Algún día, incluso cuando piense que sea demasiado tarde, le contaré los secretos que no he podido ocultarte a ti, cuando sepa por qué lo siento, cuando lo sepa y pueda pedirte perdón, por las miradas que no puedo evitar, por la confusión que me amarga los minutos y ese no sé qué, cuando desaparezco en mis pensamientos, con cara de ensueño y aparezco perdida, como si me sacudieran y me arrancaran de un mundo en el que las ilusiones se hacen visibles, y no tengo porque engañarme ni engañar a nadie. Lo visible de mí, que no perdona los errores, y lo invisible, lo que nadie se atreve a descubrir. Me voy a caer en el sofá, con los ojos cerrados, como si fuera a caerme en un precipicio, como en mis sueños, y decidir si voy a llegar hasta el fondo, aún a riesgo de quedarme a oscuras, o quedarme flotando, esperando a que alguien me saque de allí...
viernes, 1 de agosto de 2008
Versos cálidos
No llego a estirar las puntas de los dedos, me quedan unos centímetros para rozarle la nuca y mis manos siguen paralizadas, con la boca abierta y la barbilla suspendida en el aire, sin llegar a temblar, sin llegar a tocar, sin llegar a hablar, sin llegar a mirar. Cerrando los ojos, porque arden de lo secos que están, con todas mis cicatrices abiertas, con la sangre brotando como el nacimiento de un río, con ese rojo púrpura, latente, caliente, espeso y placentero. El pelo enredado, la almohada empapada y el sudor frío, con sed, con hambre, y sin las fuerzas para moverse, para salir de ese rincón al que tanto me cuesta amoldarme, donde... Mis versos más cálidos, los más sinceros, los más difíciles de contar, conviven en la noche, conmigo, a solas, en un espacio limitado, esperando.
lunes, 28 de julio de 2008
Tiempo al tiempo
Me he metido en la inestabilidad estable, donde los martes son mejores que los sábados, donde en vez que cambiar creciendo, crezco sin enterarme de en qué cambio, dónde los deseos se han convertido en vicios y los días pasan como si se marcharan para no volver. No aspiro a más que lo que veo para tener, para vivir. Para aburrirme de los buenos ratos y ser indiferente ante los que son amargos, tragos empalagosos que ya he probado, besos que ya he sentido, escalofríos a cámara lenta y las sábanas oliendo al mismo detergente, la piel con el mismo regusto salado, las manos igual de ágiles y ociosas. Quiero temblar, que mis regresos sean tan intensos como mis idas, que me claven la mirada y hagan parar este tiempo que cabalga tan deprisa... Incluso sentirme torpe ante las miradas de evaluación, golpes de ingenuidad contra la picardía. Descubrir esas mañanas aún dormida rebuscando una taza en el armario y que de repente, me acuerde de algo que me sacuda el cuerpo entero...
martes, 8 de julio de 2008
Noches de verano
Y como tenía que pasar, como bien temía. Aún no tengo las palabras precisas que voy a decirte, que si debo callarme y dejar que sigas tus pasos en silencio sin mis risas... Que si debo hablar por lo bajo, con la mirada tímida, con las pupilas dilatadas como cuando siento ese cosquilleo que me tira de la camiseta y trata de darme valor. Que si es demasiado tarde o simplemente nunca hubo un principio. He bebido de bocas voraces, pero nunca me han acariciado el corazón. No te echo de menos si no sé ni como echarte de más, que no hay nada... Pero me mareo, reconozco el sonido y tiemblo, y lleno mis pulmones de falso optimismo a cada calada, luego, en esa realidad tan absurda, vuelvo a estar como siempre; sola. Sola, sola, sola...
Por eso aún no sé nada. Que las noches de verano son de terraza, de dormir solo con sábanas, de derramar botellas en algún parque, de pelo reseco por la sal y la piel dorada por el sol, de gente, de cotilleo, de alegría, de vida, de besos con sabor a tinto con limón...
De que me prende de ellos y no quiera soltarlos hasta que acaben conmigo. De que quiera querer... No sé bien porqué. No sé bien a quien. Aunque intuyo que estas noches de verano no serán lo mismo, porque sé muy bien, lo sé, que maldito tú, que te vas a llevar mis noches tan lejos como te marches...
jueves, 26 de junio de 2008
Existencia
Hecha por los momentos dedicados a cada sonrisa que regalé, por el tiempo que invertí en hacerlas brillar, por vibrar con cada estribillo que me llegaba al fondo del estómago y lo retorcía como si me hubiera tragado mariposas, por mirarles y mirarte a los ojos, marrones, azules, verdes, negros y esos bonitos, de color indefinido que mezclan todos y ninguno. Me salvan de casi todo. De todos los "casi". Y cuando la voz se desgarra en la palabra precisa, allí estoy para volver a recordarlo. Mis horas hechas de canciones.
Si estuviese hecha de papel, me faltarían cachos por todos lados, con palabras borrosas y un poema de métrica libre, versos cálidos y finales tristes, historias de pobre esperanza.Mañanas pensando en las noches que no tuve, y noches pensando en deshacerme de tus brazos por la mañana, que si me acuesto y me despierto pensando en un nombre que varía como varían mis artistas favoritos, que si hago algo es para no tener que pensar en lo mismo, y cuando no lo hago pienso en hacerlo.
Que no me engañan mis manos temblando, ni mis suspiros, ni los latidos acelerados, ni el estar sin estar, no me engaña sentirme hecha pedazos, como si ya hubiese estallado, como si fuera a morir y renacer cada segundo.
Me dijo que no me entregaba, pero creo yo, ningún alguien me lo preguntó. Me afirman, vomitan críticas sin que pueda moverme de la misma silla de madera en la que comparto cafés y algún que otro secreto. A veces creo que quiero ser buena y no sé si puedo. Si me lo merezco.
No tengo mucho más que decir.
miércoles, 11 de junio de 2008
Carta de presentación
Sin puntos, porque después de años en exclusividad con mi egoísmo empecé a poner comas. Y la gente tenía relevancia, más de la que yo hubiera imaginado. Quiero decir que surgieron problemas con nombres propios, y los miraba a los ojos y quería que entraran en mi mundo aún sabiendo que lo más probable es que salieran corriendo después de ver ese rinconcito en semipenumbra, decorado a lo demodé y con imágenes desenfocadas por propia vocación; las caras, las manos que me pasaban por el pelo cuando abrazaban a una figurita hipando sin parar, cuando aspiraban ese olor particular que adquiere mi cabello por la noche, una mezcla agridulce del perfume que uso desde hace años y el humo que se me pega en todos los bares. Estoy llorando por dentro, con lágrimas grandes, de cocodrilo, pero no las pienso dejar salir, aun no. Soy buena actriz y perfecciono mi papel día a día, sin comprender demasiado si hago bien o mal ocultando esas cosas que no me atrevo a mostrar.
Quise volver a recuperar el tiempo perdido, pero antes de que el sol se asome y me avise de que ya es de día, algo habrá cambiado.
Y a veces simplemente me consumo en la cama, totalmente consciente tanto del hueco que hay como del vacío interno. Ahora que sabes casi todos mis secretos, podrías pedirme que llore un poquito con el pelo enredado entre tus dedos y manchando tu camiseta de rimmel.Quise volver a recuperar el tiempo perdido, pero antes de que el sol se asome y me avise de que ya es de día, algo habrá cambiado.
Déjame ser yo por un instante.
martes, 27 de mayo de 2008
Insuperable
Se ve en el espejo sin mirarse, con mueca de satisfacción, pensando que allí y a esa hora, aparenta una rutinaria ebriedad y se ahoga en los minutos que transcurren entre un sorbo y otro, a más caladas, más se evapora el olor a detergente y más se aleja de sus muros, los que le rodean cada noche y de los que le gustaría huir pero no puede, donde cada folio en blanco se supone un reto y la pantalla parpadea al ritmo de los segundos que le quedan para ser libre.
Voy a poder escribir lo que pasa cuando dos pares de ojos inquietos, chocan y se quedan quietos, entusiasmados.
Voy a poder hacerlo, descubrir que se siente al decir el "lo siento" más difícil que se haya dicho, suspirar al poner un billete en la mesa, largarme de algún rincón poco más oscuro que mi baúl de los recuerdos, y relajarme al dormirme a gusto con mi propio egoísmo.
Venga, nos apremia una noche con más datos revelados de los necesarios para crear esa perfecta armonía entre la cerveza que baja por la garganta y el desviamiento de la mirada a cualquier parte menos a los secretos que no vamos a contarnos.
No vas a poder superar jamás esa felicidad que adquieren los demás cuando salen de tus mismos muros.
Y ni siquiera te van a sacar de allí tus propias piernas.
Voy a poder escribir lo que pasa cuando dos pares de ojos inquietos, chocan y se quedan quietos, entusiasmados.
Voy a poder hacerlo, descubrir que se siente al decir el "lo siento" más difícil que se haya dicho, suspirar al poner un billete en la mesa, largarme de algún rincón poco más oscuro que mi baúl de los recuerdos, y relajarme al dormirme a gusto con mi propio egoísmo.
Venga, nos apremia una noche con más datos revelados de los necesarios para crear esa perfecta armonía entre la cerveza que baja por la garganta y el desviamiento de la mirada a cualquier parte menos a los secretos que no vamos a contarnos.
No vas a poder superar jamás esa felicidad que adquieren los demás cuando salen de tus mismos muros.
Y ni siquiera te van a sacar de allí tus propias piernas.
lunes, 5 de mayo de 2008
A veces
No cabe imaginar si todo lo que siento ahora, los labios secos y el pecho agitado, recordando el olor picante de su piel, el parpadeo repentino al choque de su mirada con la mía, puede sentirlo alguien más. Si el mundo es una farsa y soy la única que siente todo eso que cualquier otro traduciría en amor. Me han estafado, y a vosotros más que a nadie. Porque me lo pregunto continuamente, ¿quien...?
Tenía una sonda, respiraba a duras penas y mis ojos ardían, sin parar de emanar agua, como si tuviera que quedar bien claro que seguía con pulso, que ese pedazo de músculo seguía latiendo y yo ya no podía dejar de respirar, ni olvidar todas las cosas malas que me habían pasado en la vida. No movía nada, como una marioneta con los hilos cortados, mis ojos seguían igual de caprichosos pero sin posarse en nada, a mi cuerpo lo manejaban como querían y yo no estaba, quiero decir, estaba casi consciente, lo justo para notar que me dolía todo, pero no hablaba, no miraba, no escuchaba, ni siquiera el dolor me hacía reaccionar, simplemente era una presencia en estado de shock, ¿por qué, alguien como tú.. ha hecho algo así? Y yo no respondí.
Hoy voy a hacerlo. Mírate, ¿por qué?
Me miro, y lo veo todo, pero veo más allá, atravesando el espejo, la piel, la carne, los huesos, veo un trozo de papel interminable, me veo a mí misma. Y te lo diré: ¿por qué, "alguien como yo", con todo lo que supone eso, pasa la vida, pensando que no hay nadie que alcance a verlo, que... nadie lo va a sentir?
Yo sigo viviendo para creerme que eso no es cierto.
Pero sé perfectamente, por qué podría dejar de hacerlo.
Tenía una sonda, respiraba a duras penas y mis ojos ardían, sin parar de emanar agua, como si tuviera que quedar bien claro que seguía con pulso, que ese pedazo de músculo seguía latiendo y yo ya no podía dejar de respirar, ni olvidar todas las cosas malas que me habían pasado en la vida. No movía nada, como una marioneta con los hilos cortados, mis ojos seguían igual de caprichosos pero sin posarse en nada, a mi cuerpo lo manejaban como querían y yo no estaba, quiero decir, estaba casi consciente, lo justo para notar que me dolía todo, pero no hablaba, no miraba, no escuchaba, ni siquiera el dolor me hacía reaccionar, simplemente era una presencia en estado de shock, ¿por qué, alguien como tú.. ha hecho algo así? Y yo no respondí.
Hoy voy a hacerlo. Mírate, ¿por qué?
Me miro, y lo veo todo, pero veo más allá, atravesando el espejo, la piel, la carne, los huesos, veo un trozo de papel interminable, me veo a mí misma. Y te lo diré: ¿por qué, "alguien como yo", con todo lo que supone eso, pasa la vida, pensando que no hay nadie que alcance a verlo, que... nadie lo va a sentir?
Yo sigo viviendo para creerme que eso no es cierto.
Pero sé perfectamente, por qué podría dejar de hacerlo.
lunes, 14 de abril de 2008
Los puntos suspensivos
Me va a reventar la cabeza. Y ella me llama vaga. Por soñar, por relamerme las heridas. Pero a las cuatro de la mañana, mientras pasa su fase REM soñando "asaberconquétampocomeimporta", yo me froto los ojos suspirando de angustia, ¿cúanto, cuándo duermo? Si bien acabo de conectar correctamente las neuronas. Depresión por soledad, ¿a qué coño viene eso? Con Madeleine Peyroux eso es imposible. Hace algún tiempo escribí en un cuaderno un confuso disparate, como memorias de un pasado mejor. Ahora, unas hojas más adelante, confío a tinta negra la lista de las elecciones de los cd's que tenía acumulados, escuchados con anterioridad de forma religiosa. Voy despidiéndome de la carga, los guardo con su nombre mal rotulado en una especie de maletín para futuros usos. Demasiadas cosas que hacer y tan poquitas ganas de hacerlas... Tengo mis escritos a punto. Él ya sabe de que escritos hablo. ¿Querrás saber lo buena chica que fui hasta ahora? No me imagino más. Me dormí unas siete horas, desayuné mirando por la ventana y me fumé un cigarro tras otro antes de meterme a la ducha. Él ya sabe lo que pasa a continuación. Tengo cinco días justitos...
sábado, 12 de abril de 2008
El placer es mio
De otra vez. De esos sábado noche, cerveza tras cerveza y cigarro tras cigarro, mirándote. Me aburres, tu cara adquiere una expresión dudosa, yo sonrío y sigues hablando, estoy demasiado borracha como para poner atención en lo que dices, pero no lo suficientemente como para pedirte que te calles, es la sensación permanente de sentirme flotando, apoyada ligeramente en la barra, descargando mi conciencia en el cenicero, me siento como una parte más del mobiliario, ni siquiera puedo concentrarme en la canción que está sonando, pero me llega el sonido del lavavajillas, de la maquina de hielo, del murmullo de todos ésos, que como nosotros están teniendo una conversación sin sentido. Es sábado noche, lo recuerdo. Debería buscarle, llamarle y decirle, ven, estoy bebida, tomemos la última y vayamos a la cama. Pero en frente mía hay una boca charlatana que no me deja escapar. Recorro con la mirada el resto del local, en busca de una cara amiga que me rescate de aquí, al final me rindo y le pido al camarero otra cerveza. La pagas tú, por pesado, aunque no creo que ni todos los botellines de la cámara recompensen esta pérdida de tiempo. Pasados diez minutos que a mi me parecen horas, aparece alguien por la puerta, salgo disparada a saludar, con el bolso agarrado de la mano. Suplico melosa, voy fuera, coge mi abrigo que te espero, y cuando salgo, ya no me apetece decirle nada, simplemente salgo a correr, con el botellín que no he pagado, por la calle.
He dicho mil veces, y esta una más, la última, que no pertenezco a nadie.
He dicho mil veces, y esta una más, la última, que no pertenezco a nadie.
miércoles, 26 de marzo de 2008
M
Siempre me ha fascinado (fastidiado) tu manera de fingir indiferencia.
Noche tras noche nos comemos el tiempo y divagamos para no hablar de verdad. Me revuelvo en la silla. No voy a reconocer que hace algún tiempo pensé que la fascinación iba más lejos de lo que pediría. Pero ahora me aburre esa idea.
Debe ser molesto que te pregunte todo el tiempo. Que invada tu intimidad y te robe cigarro tras cigarro, sorbo tras sorbo, verdad tras mentira.
Es contradictorio, será hasta que yo ya no aguante y que algún día sea insoportable que esquives las respuestas. Hasta que haga balance y me de cuenta de que yo doy mucho más, aunque no lo pidas.
O lo mismo tengo que esperar.
Puede que algún día me des la razón, y haya un empate. O que te gane la partida.
Que nos demos cuenta de que estamos en el mismo planeta, con el mismo peso encima, cada uno en su papel, ahogando lo que no quieres que te diga, ahogando lo que no me dices.
Ahogándonos sin más, por el simple placer de hacerlo.
Ahogándonos sin más, por el simple placer de hacerlo.
Puede ser que leas todo esto, cuando te haya suplicado suficiente. Aunque lo dudo.
Y lo mismo hasta echas de menos estar sentado ahí conmigo, divagando para no hablar.
viernes, 21 de marzo de 2008
Qué tiene tu sonrisa..
..que no puedo desengancharme de ella. Y por más que lo intente, me cuesta apartar la mirada de tus ojos tristes...
Mi día a día es peleón. Como el espejo al que me enfrento por las mañanas, me sacude un bostezo y empieza la jornada, un poco de esto, un poco de aquello, pero cuando me descuido, la mañana simplemente desaparece entre las sabanas, mi edredón y yo tenemos una relación obsesiva, me acoge, me evade, me da calor, pero cuando vuelvo a la realidad, el muy cabrón me ha robado nosécuántas horas. Así me levanto, indignada por mi adicción a la cama, "debo dejarlo, no más de siete horas", me lo repito constantemente...
Alguien me lo preguntó; si eres feliz cuando el sol te acaricia, si puedes reinventarte de mil maneras, si no eres capaz de amar por el miedo que supone perder lo que amas, si eres un vago, al que le pesa hasta la esperanza, si tampoco eres capaz de mentir, pero no te cuesta ocultar la verdad, si quieres, pero no te atreves a gritar a la gente que te importa ¡confía en mi!...
Podrías ser un candidato perfecto para intercambiar mi edredón por una manta canadiense.
Mi día a día es peleón. Como el espejo al que me enfrento por las mañanas, me sacude un bostezo y empieza la jornada, un poco de esto, un poco de aquello, pero cuando me descuido, la mañana simplemente desaparece entre las sabanas, mi edredón y yo tenemos una relación obsesiva, me acoge, me evade, me da calor, pero cuando vuelvo a la realidad, el muy cabrón me ha robado nosécuántas horas. Así me levanto, indignada por mi adicción a la cama, "debo dejarlo, no más de siete horas", me lo repito constantemente...
Alguien me lo preguntó; si eres feliz cuando el sol te acaricia, si puedes reinventarte de mil maneras, si no eres capaz de amar por el miedo que supone perder lo que amas, si eres un vago, al que le pesa hasta la esperanza, si tampoco eres capaz de mentir, pero no te cuesta ocultar la verdad, si quieres, pero no te atreves a gritar a la gente que te importa ¡confía en mi!...
Podrías ser un candidato perfecto para intercambiar mi edredón por una manta canadiense.
martes, 11 de marzo de 2008
En sueños hablo sola
Lágrimas, muy pequeñitas, que se clavan en los ojos, ella parpadea, no entiende nada. Esas lágrimas no son suyas, ni siquiera son de verdad, están echas de cartón, deberían doler menos.
Pero las mira embobada, como caen entre sus manos, no pudimos evitarlo, ella se fue y yo me quedé en su lugar. Aún recuerdo sus gritos.
¡Tú estás loca!
Y entonces me tiró un paquete y se fue corriendo. No la volví a ver.
El paquete era enorme, llevaba dentro tres cuadernos y dos discos. Era mi vida, que por ser tan corta se resumía en tres montones de hojas garabateadas y canciones muy tristes. No recuerdo nada más.
La gente guarda imágenes, fotos en color que observa cuando tiene el tiempo desocupado, las quita el polvo con la manga y se promete volver a ver a sus amigos.
Ella no me prometió nada, ¿voy a olvidarla entonces?
Extraño algo por lo que comportarme como una loca.
Pero las mira embobada, como caen entre sus manos, no pudimos evitarlo, ella se fue y yo me quedé en su lugar. Aún recuerdo sus gritos.
¡Tú estás loca!
Y entonces me tiró un paquete y se fue corriendo. No la volví a ver.
El paquete era enorme, llevaba dentro tres cuadernos y dos discos. Era mi vida, que por ser tan corta se resumía en tres montones de hojas garabateadas y canciones muy tristes. No recuerdo nada más.
La gente guarda imágenes, fotos en color que observa cuando tiene el tiempo desocupado, las quita el polvo con la manga y se promete volver a ver a sus amigos.
Ella no me prometió nada, ¿voy a olvidarla entonces?
Extraño algo por lo que comportarme como una loca.
jueves, 21 de febrero de 2008
Y desperté...
La luz entró por la ventana, yo estaba sentada en la cama, con una sonrisa tonta y el pelo enmarañado, feliz, tremendamente feliz por haber despertado de un largo letargo de casi seis meses que me había metido en un mundo demasiado tentador para escapar por las buenas.
Me preparé un café, me metí a la ducha y releí mis escritos, todos los que tenían una parte de recuerdos compartidos, desperté de nuevo del letargo al que me someto cuando finaliza el verano. Sin nada a lo que pueda agarrarme, tremendamente desesperada, un hambre voraz de algo que ni yo misma intuía que podía ser. Ahora ya estoy despierta. Con fuerzas suficientes para no tener que escapar de la vida. Para enfrentarme a la luz del día y quemar todo ese montón de papeles lleno de absurdas declaraciones, de absurdas súplicas. Porque me fui, y eso es así, y puedo volver cuando cualquiera me pida que vuelva, pero no iré sin más, porque crea que quiero hacerlo. Porque me dormí y amanecí en este lugar, frío y con demasiada luz. Pude llorar sin que me doliese hacerlo, pude sonreír sin sentirme forzada a hacerlo, pude vaciarme del todo para dejar hueco a lo que venga... Sin ningún miedo.
Al fin desperté. ¿Quieres acompañarme?
Vamos, el mundo me está esperando...
Me preparé un café, me metí a la ducha y releí mis escritos, todos los que tenían una parte de recuerdos compartidos, desperté de nuevo del letargo al que me someto cuando finaliza el verano. Sin nada a lo que pueda agarrarme, tremendamente desesperada, un hambre voraz de algo que ni yo misma intuía que podía ser. Ahora ya estoy despierta. Con fuerzas suficientes para no tener que escapar de la vida. Para enfrentarme a la luz del día y quemar todo ese montón de papeles lleno de absurdas declaraciones, de absurdas súplicas. Porque me fui, y eso es así, y puedo volver cuando cualquiera me pida que vuelva, pero no iré sin más, porque crea que quiero hacerlo. Porque me dormí y amanecí en este lugar, frío y con demasiada luz. Pude llorar sin que me doliese hacerlo, pude sonreír sin sentirme forzada a hacerlo, pude vaciarme del todo para dejar hueco a lo que venga... Sin ningún miedo.
Al fin desperté. ¿Quieres acompañarme?
Vamos, el mundo me está esperando...
sábado, 16 de febrero de 2008
Las apariencias engañan
Aquel día, caminé de puntillas, desnuda, desde la cocina hasta tu cama. Intenté buscar la ropa con la persiana bajada pero estaba demasiado oscuro.
Y ha pasado mucho tiempo.
Pero sigo buscando la ropa que me quitaste. Era la que mejor me quedaba...
Hay días en los que puedo ser incluso simpática, a veces no me resulta ningún esfuerzo, una pequeña vocecita habla por mí y la atención se torna a mi boca cantarina. Luego hay días en los que preferiría no salir de casa, ésos días mi voz es monótona, los ojos se tuercen hacia abajo y hago muecas como si fuera una naranja amarga a la que están pelando, salpico ácido por todos lados. Hay días en los que una cara plácida que me resulta familiar me llama a golpes por el espejo y me saluda intentando distraerme. Hay días en los que la cazuela me amenaza con silbidos y me advierte que ella tampoco tiene una vida feliz, se pasa la jornada entre fogones sin quejarse, yo me pongo triste y me dan ganas de llorar, entonces dejo la cuchara de madera sobre el mármol y empiezo a contarle que yo he perdido mi ropa, la que mejor me quedaba, no volveré a tener nada tan bonito. Porque hay días en los que compro alegrías a granel, pero se me caducan cuando ni siquiera las he usado. También hay días en los que me acurruco con otro par de pies y charlamos de todo un poco, hablamos de besos, de caricias, hablamos de cosas que pasan cuando un par de pies se acurruca con otro par de pies. Me cuentan que soy un par de pies diferente. Y luego se van, caminando, a cualquier parte.
Hay días que nada tiene sentido, días que pasan sin que el sol me salude, sin que pueda evitar que el recuerdo me persiga, días que me reduzco a una gota temerosa de evaporarse...
Pero pasan, y hay más días. Por las noches soy de risa fácil.
Para aparentar que no me importa seguir sin encontrar nada.
Y ha pasado mucho tiempo.
Pero sigo buscando la ropa que me quitaste. Era la que mejor me quedaba...
Hay días en los que puedo ser incluso simpática, a veces no me resulta ningún esfuerzo, una pequeña vocecita habla por mí y la atención se torna a mi boca cantarina. Luego hay días en los que preferiría no salir de casa, ésos días mi voz es monótona, los ojos se tuercen hacia abajo y hago muecas como si fuera una naranja amarga a la que están pelando, salpico ácido por todos lados. Hay días en los que una cara plácida que me resulta familiar me llama a golpes por el espejo y me saluda intentando distraerme. Hay días en los que la cazuela me amenaza con silbidos y me advierte que ella tampoco tiene una vida feliz, se pasa la jornada entre fogones sin quejarse, yo me pongo triste y me dan ganas de llorar, entonces dejo la cuchara de madera sobre el mármol y empiezo a contarle que yo he perdido mi ropa, la que mejor me quedaba, no volveré a tener nada tan bonito. Porque hay días en los que compro alegrías a granel, pero se me caducan cuando ni siquiera las he usado. También hay días en los que me acurruco con otro par de pies y charlamos de todo un poco, hablamos de besos, de caricias, hablamos de cosas que pasan cuando un par de pies se acurruca con otro par de pies. Me cuentan que soy un par de pies diferente. Y luego se van, caminando, a cualquier parte.
Hay días que nada tiene sentido, días que pasan sin que el sol me salude, sin que pueda evitar que el recuerdo me persiga, días que me reduzco a una gota temerosa de evaporarse...
Pero pasan, y hay más días. Por las noches soy de risa fácil.
Para aparentar que no me importa seguir sin encontrar nada.
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