martes, 16 de abril de 2013

Recuerdo el mismo mes, hace años



Pasando las yemas de los dedos por las vértebras, clavando las uñas en la piel que rodea los omóplatos, marcas de dientes en los hombros, la boca al rojo vivo, palpitante, esa mirada de "ojalá el tiempo se detuviese aquí y ahora", las sábanas revueltas, el pelo lacio, enredado, marcas de tu sudor en mi piel.
Me dolía amarte allí dentro, para qué mentir...

viernes, 15 de marzo de 2013

Un paso más


Te dedico mi cuerpo; podrás tocar cada parte de él, no se resentirá, responderá ante ti y agradecerá cada caricia. Desde el principio de mi cabeza hasta el final de mis pies. Te regalo las comisuras de mi boca y te pediré durante horas que poses las yemas de tus dedos sobre mi espalda.
Te dedico mi mente; te retaré a descubrir tu propia verdad, aunque diste de la mía, y te pediré que la compartas para llegar a una conjunta. Memorizaré cada detalle de tu vida, intentaré caminar en tus zapatos y te prestaré los míos. Jamás te mentiré.
Te dedico mi alma, si es que la tengo; besaré tus lágrimas, te consolaré en tus errores y celebraré tus aciertos. Te ayudaré a librar cualquier batalla. Te perdonaré todo lo que mi corazón permita perdonar, y procuraré no mirar atrás.


Te daré todo, sin reserva alguna, a cambio de que rompas las rejas de esta jaula.

sábado, 18 de agosto de 2012

Ser

A veces me siento "nadie".

Puedo con la costumbre, con el paso del tiempo, con la distancia, con la falta de medios, con la pereza, con la culpa y con la inseguridad.
Puedo con todas y cada una de mis cualidades.
Es más, me consumiré en el narcisismo gustosamente, si es lo que me apetece.
Libraré batallas y me relameré las heridas.
Volveré a abrir mis cicatrices y me perderé en el abismo.
Maltrataré y mimaré mi cuerpo a partes iguales.
Seré experta en la banalidad y necia en la ilustración.

Estoy examinando sus movimientos y practicando los míos.
Me proclamo y me pierdo en mi naturaleza.

Soy yo. Para ser mía.

miércoles, 27 de junio de 2012

Mientras mi gato duerme

Primero se lame a conciencia el lomo y luego se pasa las patas relamidas por el morro, con los ojos entrecerrados, echándome un vistazo de vez en cuando, se enrosca, suspira y así se queda, en la esquina de la cama, sobre "su" manta personal.

De vez en cuando se levanta mirando el techo y cantando, otras intenta cazar mis pies, otras viene a pedir mimos y algunas veces, simplemente, a morderme y salir corriendo (sobre todo cuando estoy profundamente dormida, vaya cosa más divertida).
Juega al pilla pilla, es un excelente ladrón de embutido cocido, amasa mis rodillas cuando se despierta y le gusta tanto que le cepillen que acaba poniéndose nervioso.

Hay personas de las que no sé ni la mitad de cosas y se creen que son más importantes.

Hace falta convivir para crear amor.
Hace falta cuidarse para mostrar ese amor.
Y hace falta saber enfadarse y hacer las paces para hacerlo para siempre.


He llegado a la conclusión de que muy pocos humanos saben convivir.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Pasado, presente


Han pasado trece años desde que mi nombre es mío.
Han pasado diez desde que echo de menos el olor de mar.
Han pasado siete desde que perdí la inocencia.
Han pasado séis desde que decidí cometer errores.
Han pasado cuatro desde que jugué a ser pecadora y santa a la vez.
Han pasado dos desde que me dí cuenta del peso que arrastraría para siempre.
Han pasado muchos meses desde que te conocí.
Han pasado algunas semanas desde que no me reconozco.

Han pasado algunos minutos desde el último café.

Y tendrá que pasar mucho tiempo para llegar al final.
Ahora mismo, estoy viviendo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Y me regaló flores

...y sonreí como una tonta.

Ya marchitadas, no volví a verle.

No hay una fórmula concreta para salir victoriosa de las batallas, pero si me preguntan por los pasos, diría que fuesen siempre francos, se ahorran mucho en la factura del teléfono.
Y si dicen siempre la verdad, por muy dolorosa y molesta que sea, seguirán siendo juzgados, incluso estarán más solos que la gente que miente, piadosa y concienzudamente, pero al menos, les dará igual.
Si tienen un credo, un ideal, una postura, asegúrense, a base de millones de preguntas y búsquedas enciclopédicas que son ciertas y acordes a su persona, y por su puesto, sepan defenderla.
Cuenten a sus amigos con los dedos de una mano y entérense de cuán amigos son: que se olviden de tu cumpleaños no es un despiste, es mala educación o que les importas un pimiento.

Lávense los pies.
Y no acepten flores. Las joyas duran mucho más, por algo Marylin las prefería.

viernes, 4 de mayo de 2012

Al quinto día

Los viernes suelen ser como una hoja en blanco, porque el resto de los días son para recordarlo.
Los viernes a las cinco me pongo nerviosa al hacer la maleta.
Los viernes ansío tener la marca de tus dientes en alguna parte de mi cuerpo.
Los viernes la cerveza entra sola y hace cosquillas en la garganta, y me temo el resultado.
Los viernes el coche se queja un poco antes de salir a carretera.


Me gustan los viernes.

Pero tarde o temprano llegan los domingos y la ciudad se vuelve gris.
Y las señales impresas en mi cuerpo son el único consuelo.

jueves, 19 de abril de 2012

La boca llena

La mayoría de las veces me callo lo que pienso, porque si dejara saltar las palabras, tendrían motivos para despreciarme de verdad.
Y aquí, entre estas líneas, voy soltando balas a diestro y siniestro, igual esperando a que las reciban unos años después, cuando se hayan cansado de juzgarme y se den cuenta de que ya ni siquiera deseo que me miren.
Y lo único que pasa es el tiempo. Con hastío.

Pero ustedes, tienen la boca llena.
De sus opiniones pasadas de mano en mano.
De insolencia.
De ustedes mismos.

Y yo les miro, desde la distancia.
Preguntándome cómo es que, en vez de tirar piedras, nadie me da la mano.

jueves, 12 de abril de 2012

Precio del habla

Soy un pez de un color un poco rosado, colecciono tejidos suaves y escucho con la boca abierta a esos extraños hablantes.
No sé nada y lo entiendo todo.
La mediocre neutralidad de la que alardean es la decadencia del mundo como lo conocimos por los libros.
Y vivir de extremos no es fácil. Debo decidir de qué lado ponerme, de qué manera ganar y como afrontar la pérdida, aunque me disgusta.
Odio perder, y los odio a ellos, que van como tiburones, pegados al fondo, arrastrando sus amenazantes fauces.
Y eso que, dentro de lo que cabe, me huelen a humano, dulzones y agrios, así como el estiércol.

Me voy a quedar callada, vienen a detenerme por pensar.

jueves, 16 de febrero de 2012

Me he vuelto a meter en la cama

He dormido un siglo. O dos.
Hasta que mi príncipe azul me ha despertado con un whatsapp.

Pero no he podido volver al mundo real.
¿Me reconfortaría más vivir en un castillo sin electricidad ni agua corriente?
¿Ni calefacción con el frío que hace?
Tal vez el problema de tener que cumplir mi papel de mujercita polifacética, laboriosa y minuciosa en sus quehaceres, es que es algo de lo que no se puede escapar.
Pero entre edredones y mantas, ahí se puede inventar un mundo mejor.
Y entre edredones y mantas, me siento a salvo.



Soy un completo fracaso.
Una estafa.
No os creáis ni una de mis malditas palabras.
Me he quedado sentada en la última fila.
Esperando un tren que hace mucho que me ha pasado de largo.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Ha coincidido

Y lo volverá a hacer.
Si tan solo pudiese volver atrás.
O si solo pudiese cerrar los ojos con la seguridad de no volver a abrirlos.
Dicen que la soledad se palpa rodeado de gente.
Pero a mi me sobran manos.
Me sobran cosas que dar, regalar, enseñar, pedir, tomar.
Sentirse desdichado es un premio.
Es darte cuenta de que estás vivo.
Y que el presente es un instante.

No quiero pedir absolutamente nada.
No creo que me lo merezca.
Ni tenga alguna necesidad.

Porque creo que estoy empezando a sentir eso.
La nada...

martes, 15 de noviembre de 2011

Máxima velocidad

Últimamente no paro de decir que me faltan horas en el día.
Porque de verdad que me faltan.
Falta de costumbre.
Claro que él no lo sabía.
No lo sabía ni yo.

Pero esas horas que yo necesito son para mi.
Para ser egoísta y para portarme mal.
Para patalear a gusto y quejarme de todo.
Siempre he echo todo a mi manera.

A veces siento que el tiempo debería pararse.
Que voy a levantarme con arrugas de un momento a otro.
Es como si tuviera la necesidad de captarlo todo.
Como si no quisiera meterme en esto que llaman vida responsable.
Porque todas las decisiones que tomo tienen consecuencias.
Elegir un buen desayuno, una buena postura para la espalda.
Una buena excusa para librarme de algún compromiso.
Una buena lencería y acertar con el tema de conversación.

Y os juro que me quedaría aquí, con horas para mi.
Sin hacer absolutamente nada.
Pero me sobornan con besos por la espalda....
Y resulta fácil acostumbrarse.

miércoles, 5 de octubre de 2011

A la insana incertidumbre

Fuerte el alma e irrompible el corazón.
Me refiero a la máxima del amor propio, a la devoción absoluta por tu propia persona como el centro del universo. Como una nueva explosión de energía, cíclica.
Y no hay tiempo de vagar por los campos de fresas.

Fuerte el corazón e irrompible la esperanza.
Las promesas y las decisiones guiadas por más por el deseo que la razón. La curiosidad como excusa. Las copa a punto de llenarse y a punto de vaciarse.
Y los campos se convierten en flores, y las flores en motivo de celebración.

Fuerte la esperanza, perdidos en el camino.
Porque una brújula sin señal no te sirve de nada.
Porque quien aboga por la virtud jamás sabrá las delicias del pecado y quien peca por norma jamás dejará la tierra.



Nada de recordar viejas batallas.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Insomnio

Un trozo perfectamente recortado del cielo. Amarillo.
E incandescente.
Inverosímil.

Y en este sofá las horas pasan.
Y cuento algunas de las que quedan.
Cigarro tras cigarro.
Un pequeño terrorista se me tumba en los pies.
Me contagia su apaciguamiento.

Poco a poco empiezo a creer que ya es hora de irse a dormir.

domingo, 21 de agosto de 2011

Mirar sin tocar

Me voy a diluir en la oscuridad hasta que cada milímetro de mi cuerpo se consuma y tan solo queden cenizas de ese fuego que un día me envolvió.
Voy a golpear con súplicas indecentes oídos ajenos, palabras que jamás soñaste que saldrían de mi boca.

Y entre mis piernas voy a formar un camino de espinas.

Porque los cien pedazos de músculo y las mil gotas de sangre que hay aquí tendidos en el suelo aún quieren palpitar al ritmo de tu respiración.

jueves, 11 de agosto de 2011

Repeticiones

Evolucioné a partir de pequeñas dosis de placer, y no me importa que estés aquí sentado.
Ya no pertenezco a mi cuerpo.
Ya no pertenezco al entorno que me rodea.
Cada vez me cuesta más acercarme a la gente.
Me agota su curiosidad, aquí no hay nada interesante que ver.
Y solo me impulsa el tiempo.

No saben, no les importa, y no quiero que sepan, ni que les importe.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Cliché

Mírame.

Mírame más allá de lo que ves, que no es lo que parece.
No es que todo el mundo esté equivocado.
Ni siquiera sé muy bien si la única que me equivoco soy yo.
Pero no me miran.
Y antes me daban ganas de gritar.
De concluir.

Y hoy solo quiero que me mires, no porque tenga algún ángulo extraordinario.
Es simple.
Me apetece devolverte la mirada.

lunes, 27 de junio de 2011

Todo es culpa de los poetas

Sé que conoces la diferencia, que cuando amanece para nosotros es solo una excusa para movernos corriendo a otro sitio o volver a casa, mientras que para la gente real es la señal de que un nuevo día empieza.
Sé que en esa cama, demasiado pequeña para dos, demasiado grande para uno solo, el vacío se hace tan grande que agarrar la almohada para el llanto se hace costumbre.
Sé que a veces funcionamos por inercia, que el sonido que nos acompaña es siempre el mismo, el tintineo de las copas, y que llega un punto que no oímos nada más.
Sé que echas de menos algo que desconoces, que ni siquiera sabes si viviste, si fue real, si fue un sueño, pero cuando intentas acordarte, surgen otros planes.
Sé que deseas volver a la edad de la inocencia, en la que todo era mucho más sencillo y no tenías que sentirte culpable, ni sentir que debías algo si cuidaban de ti.
Sé que la soledad es maravillosa un martes por la tarde, y aterradora un sábado por la mañana.
Sé que todas las personas que nos han echo compañía no cambian nada.

Y finalmente sé que al único cuerpo que puedo amar en su totalidad es al mio, y a la única mente que puedo idolatrar es a la propia.
Porque todo, como siempre, es culpa de los que se creen poetas delante de la barra de un bar.

jueves, 24 de marzo de 2011

Mañanas

El cielo hoy tiene ganas de llorar, se mueve despacio.
Y hoy soy un poco de todos, un poco de nadie.
Pero aquí no pintas nada.
Sé que estarás bajando a la siguiente línea, con una ceja levantada.
Porque he deslizado la cabeza bajo el edredón y mis manos han suplantado tu lugar.
Y tengo ganas de volver a sumergirme. Una y otra vez.


El cielo llora.
Y lo que quiero, lo que necesito en realidad, es un poco de sol.
¡Ya está bien de imaginar cosas!

jueves, 10 de marzo de 2011

Mismo cuerpo, dos cabezas

A punto de que todo lo inunde el aroma de la primavera, me siento a mirar si el césped ya va cambiando de color. Una pareja discute; ella usa innumerables veces el término nosotros, y él parece aburrido.
Se me antoja familiar.
En otro año, en otro mes, en otro sitio.
Ella le mira enfadada, y él cierra los ojos.
Y se asoma una pequeña sonrisa al borde de mi boca.
Me imagino lo que piensan:

- ¿Has contado los lunares de mis piernas?
- ¿Has contado tú los besos que he puesto en ellos?



Pero yo sé que mis piernas no son tan largas.
Y así no.
No compensa.

lunes, 21 de febrero de 2011

Escamas

Y la multitud enmudeció al desgarro de mi voz.
Me sentía como un pequeño pez dorado, rodeado por una esfera de cristal que me protegía ante los enormes ojos de la gente, luego me sentía como una merluza, manoseada, expuesta con la boca abierta, con un precio mísero. Pero había mucha gente gritando. Y yo no podía decir palabra, ni esconderme. Tenía miedo, lo cual era lógico, podían comerme.

Cuando me quise dar cuenta, el agua de la bañera dónde me había quedado dormida se estaba enfriando. Salí y me vi en el espejo, desnuda y sin escamas.
No saben cuánto daño pueden hacer las palabras, atraviesan como cuchillos la garganta, te pueden dejar sin respiración y herirte de tal manera que no sabes si algún día te recuperarás.
Pero yo vivo a base de ellas.
Así que si tienen algo que decir, acérquense, no tengan miedo, no me gustan los peces.

Otra típica historia de amor

Sé que no recuerdas dónde empezaba la tinta en mi cuerpo, ni de cómo me gusta el café, ni de mi libro favorito o el lugar al que quería que fuéramos de viaje.
Ni de las manías que tanto me caracterizan.
No había un motivo para memorizar esas pequeñas cosas.
No era suficiente tener buenas intenciones o preguntarnos qué podía haber sido.
Y después de tanto tiempo ya ni siquiera recuerdo tu olor.

Sólo me queda el tacto rudo de tus manos, que se desvanece poco a poco.

Y me siento feliz.
Porque conseguí poner el punto final.

viernes, 20 de agosto de 2010

Quizás, agonía

Se pierde prenda a prenda.
La paciencia primero, luego la compostura, la siguen los zapatos y finalmente la ropa interior.
Y las manos pierden el control.
Y el vientre se sacude.
Y la espalda se arquea.
La pasión entre pasiones, el pecado para los divinos, el pan y el vino para los pecadores.
La carne como flores escarlatas, el cuerpo desarmado.
El olor dulzón y el sabor salado.
Meciéndose dulcemente en un mar de sabanas, deslizándose por las caderas.
En un instante.
Se gana (casi) todo.
De nuevo prenda a prenda.



Y yo, muy impaciente.

viernes, 11 de junio de 2010

Ciegos y mayores

Hacerse adulto no es otra cosa más que perder esa confianza ciega que de niños, nos hace subirnos a los árboles y perjurar que no nos convertiremos en lo que vemos de nuestros grandes y bobalicones semejantes. Pero un día te despiertas y te das cuenta de que, aún con la imaginación como compañera de viaje, aún a resguardo de la lluvia bajo un paraguas, tienes un muro infranqueable que los prejuicios y el paso de la vida han puesto a tu alrededor; algo te cohibe de soltar el paraguas y bailar bajo la lluvia, algo te cohibe de creer en las promesas, algo te dice, que nada es verdad, que no te lo están contando en serio, que en la caja tonta no hay más que mentiras, repiten continuamente las palabras libertad, esperanza, paz: mas todo ha perdido sentido. Ese poder, la natura de la virtud, esos pequeños exploradores conforman un paraíso, del que cuando sales, sabéis bien que no se puede regresar. Es una condena inútil sin embargo, puesto que la vida, es darse cuenta de que se está vivo, de que se respira, y lo más importante, de que hay un innegable final y el paso del tiempo, recae más que el engaño de creer hacerse sabio, maduro y con experiencia, es simplemente, un paso más hacia el fin.
Quiero confiar ciegamente, que aun no he avanzado ese telón que me separa de los sueños que algún día, pueden hacerse realidad.
Quiero creer, conforme a la pequeña vocación de activista, que uno, con las palabras, puede hacer muchas cosas.
Porque, hace muchos años, sentada en las escaleras, descubrí que con un folio y un lápiz, se podía crear un mundo mejor.

martes, 4 de mayo de 2010

Las muñecas cosmopólitas

Seguimos siendo Cenicientas, pero no perdemos nuestros zapatitos. Ni siquiera nos dejamos la ropa interior, porque sabemos que lo más probable es que no aparezca nunca jamás.

- Pensé que me había desecho de ellas en mi infancia, que en la vida real no habría doncellas desvalidas a las que prestaría servicio y las haría felices para siempre un príncipe azul, pero siguen ahí, cada vez que abro una revista, cada vez que me miro al espejo después de arreglarme, la piel depilada, casi de plástico, las pestañas rizadas y negras, las mejillas sonrosadas...
- La sociedad impone esos cánones, las mujeres...
- No digas esa palabra, somos otra cosa: muñecas, con carrera, con cuenta corriente, con zapatos caros, con un coche grande, con niños perfectos, sabemos a medicamento y olemos a flores artificiales.
- Los zapatos de cristal deben de ser muy incómodos.
- De ahí que hoy sean de metacrilato.

lunes, 19 de abril de 2010

Ella ya no llora

Ya no puede más. No quiere.

Somos conscientes de que el tiempo pasa; lo cual no es una ventaja, porque vivimos más en cualquier otro sitio que en el segundo de ahora mismo. Si lo único presente que nos queda son los pensamientos dedicados a mañana o a ayer ¿para qué estamos aquí y "ahora"?
Ella no puede seguir pensando en el pasado; los portazos eran ensordecedores.
Y de mañana, ella... No puede decir mucho. Porque cada día la intentan abatir. Cada día la da un poco más de miedo salir de casa, cada día le cuesta más escribir, cada día le duele más sentirse sola. Y así sigue. Pero no quiere.

Ella no. Yo tampoco. Me niego a seguir llorando.

jueves, 8 de abril de 2010

Quiero

Lunes tranquilos y domingos soleados para tumbarme con un libro a contraluz, para encender el iPod con las mismas 13 canciones de siempre. Bajar al trastero con un cubo de jabón y una esponja y sacar brillo a la bici, hinchar las ruedas y meter la marcha nº6 debajo del puente. Soñar contigo siempre que me apetezca. Acallar su voz sin sentirme culpable, sin que una fibra se rompa en mi interior. Aspirar el aire lentamente y estirarme como un gato. Comprar otro vestido de flores para el verano y buscar unas sandalias a juego. Ponerme mi perfume favorito. Recorrer mis antebrazos con las yemas de los dedos. Mirar bolsos grandes y odiarlos, mirar bolsos pequeños y pensar que no me cabrá nada en ellos. Andar descalza por el pasillo. Echarme crema en las piernas. Arrancar hojas de mi cuaderno. Pasarme dos horas en la biblioteca. Encender el incienso. Fumar en el suelo abrazándome las rodillas. Ahogarte en la piscina. Playa. Quitarme el bikini lleno de arena. Pantalones cortos. Hacer muecas al beberme un granizado de limón. Pedir horchata a las dos de la mañana. Sentarme en una terraza y reírme al levantarme porque se me han quedado las marcas de la silla en los muslos. Que me agarres de la cintura.
No pensar en ti.

domingo, 4 de abril de 2010

Lo que nunca quisiste

Estoy hasta los "..." de ti y de tus historias; fue mi grito de guerra cuando aún creía que podías quererme. Alguien me dijo que cuando me enfado soy como una niña pequeña, no como yo me imagino a las niñas pequeñas (llorando a moco tendido, caprichos sin gastar) sino que me pongo de morros y miro fijamente a la pared, que a veces llego a dar miedo.
Un amigo bebía cerveza en una taza metálica, de esas como en las películas y cada vez que me veía enfadada empezaba a tocar con su dedo indice mis costillas y al final yo me tumbaba en la alfombra y él recorría mi espalda con las yemas de los dedos; se me pasaba el enfado, daba unas caladas y me tumbaba boca arriba, entonces subía mi ombligo a la misma altura que mi nariz y empezaba a reírme en esa absurda posición.

- No tengo esa clase de encanto.
- Creo que eres un encanto, en conjunto, con todas tus cualidades.
- No me consuela.

Miro a la pared, fijamente.

lunes, 15 de marzo de 2010

Verdades insanas

Primero caían las lágrimas suavemente, luego me dolía el pecho y una corriente cálida y salada inundaba mi cara y mis manos; al terminar me quedaba dormida. Convivía de sábado a sábado, cada día era igual que el de ayer, pero llegaban los domingos y no tenía nada que hacer, la ciudad se silenciaba, todo parecía ir a cámara lenta, yo no tenía que ir a trabajar, cogía el teléfono y no sabía que número marcar. Tardé mucho tiempo en darme cuenta de todo, de como veía mi cuerpo desde fuera, dejando caer su rubio pelo en la espalda de él, de los suspiros y la mirada inerte. De las veces que me decían que carecía de calor, que era la cosa más fría que habían intentado conocer, que ni siquiera entre sus sabanas conseguían ver algo por dentro. Y me hacía poner una mueca; es mejor que dejemos de vernos por un tiempo. No sabía que número marcar; no sabía si necesitaba el calor, el paso del tiempo o si necesitaba una bofetada para regresar a la realidad y asumir que las cosas no iban bien; me acordaba de que las pastillas blancas grandes eran las del desayuno, las rosa de la comida y las blancas a la mitad las de las cena; me perseguían a pesar de que me había ido lo más lejos posible de esa niña tonta que no salía de su propio mundo, qué patética me parecía, siempre escuchando a Coltrane.
Qué difícil es compartir la soledad.

lunes, 22 de febrero de 2010

Atiende a razones

- ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? Ya sé que suena típico pero...
- Lo es ¿intentas tirarme los tejos? Porque estoy acompañada.
- Yo no veo a nadie a tu lado, ¿esperas a tu novio?
- Mira que preciosidad de chica hay ahí...
- Pero me gustas tú.
- A mi me gusta ella, y mucho.

Y así me divierto yo. Yo suelo estar de buen humor... (se me han acabado las excusas para no llamarte, pero si lo pienso, tampoco tengo razones para hacerlo).

jueves, 11 de febrero de 2010

Somos

Entre millones de personas que pasan por la calle; seamos un cuerpo con dos cabezas y cuatro brazos, seamos tú y yo, y el frío de la calle, las mejillas rojas, los labios secos, seamos un montón de cartas guardadas en una caja de mi armario, seamos una canción de hace muchos años, volvamos a cantar, volvamos a correr por el puerto, seamos sueños perdidos, seamos lo que quieras que pase en los próximos años, pero con ilusión, seamos tú y yo.

martes, 26 de enero de 2010

Sin persecuciones

Más allá de lo necesario. No me dedico a la caza, prefiero dejar los señuelos y las trampas a otros, me he vuelto una vaga emocional, creo que un día simplemente vi que mirando hacia otro lado se podían solucionar muchas cosas en las que si no me metía, no sería la culpable ni la condicionante de ello. Pero seamos francos, ¿a quien le gusta sentirse desdichado por segundas o terceras personas? Nos encanta, tiene un morbo especial ante la cual podemos pasar de genocidas en potencia a auténticos mártires, todos sin hacernos responsables de nuestros instintos y echándole la culpa de que la sociedad occidental nos ha convertido en dependientes del colectivo sólo para controlarnos; bien, puestos al tema el periódico, la televisión, los chemtrail, la iglesia, los masones, internet, los libros de historia, la publicidad y concretamente el dinero y el sexo (el sádico ni te cuento) nos han echo una maravillosa y cómoda cama de mantas esparcidas por el suelo, porque siempre hay que tratar bien a las mascotas.
Nuestro gran amigo Kurt dijo: "es mejor quemarse que disolverse", por su puesto antes de acabar con la piel amoratada en la habitación de su hotel. Y es la única frase que no me ha parecido hipócrita, de todas las que he encontrado de él.
Pero yo prefiero no arriesgarme.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Contando con los dedos

He vuelto a deslizar las manos, no he podido apartar la vista, me he sentido incapaz de no recordar el tacto sólido de sus hombros; no me mires así, ha sido un momento de necesidad voraz.
Un día desperté y vi que el tiempo dejó de pasar en minutos, ahora pasa en horas, de repente me di cuenta que echaba de menos cosas en las que no había reparado: como aspirar el olor de las flores, me he despertado en un mundo donde los olores se pagan y tienen nombre.
Pero me encanta acercarme a alguien y meter la nariz en su pelo o entre las clavículas, es como cuando te abrazan, me encantan los abrazos, el vapor del té cuando tengo enfrente a una persona a la que contarla algo, a todos nos gusta esa envolvente sonrisa de complicidad que incita a compartir cosas, de esas que solo se comparten en una mesa de un pequeño café con aires bohemios. Me gustan las manos, cuando las yemas se tocan suavemente.
Puedo conocer a una persona por sus manos, llevo años leyendo sus líneas: en todas pone lo mismo pero sabemos que lo que te hace especial es que te mire a los ojos y te diga que eres diferente, lo necesitas para arrancar. En cuanto se dilatan tus pupilas me vuelvo loca de curiosidad.
Complacer a la gente es así de fácil.

sábado, 19 de diciembre de 2009

La cómplice

Se me ha calado el frío en los huesos, a pesar del calor que hace aquí en el salón, quiero que la cama me absorba, enroscarme con el edredón y no salir en días, me atrevería a romper el despertador a martillazos; es de esos ring irritantes y un tic tac fuerte más irritante todavía cuando cuesta conciliar el sueño y yo soy una carita pálida donde destacan las mejillas y la nariz sonrosadas con los ojos cerrándose, agarrada a una taza de té caliente con miel. Y de repente me acordé:
¿Sabes que me recuerda a alguien..?
¿Salvaje quizás?
No sé, no exactamente, o tierno, no, es como...
Si dieran ganas de hacerle un montón de cosas pero todas muy despacito...
¡Sí!

martes, 24 de noviembre de 2009

Morir soñando

Lo siento; por no mostrarme la perfección echa piel inmaculada cubriendo huesos, porque me exime de mostrarme en desnudez ante miles de ojos, que me adores y me odies, por mi pobre y apagado parecer sin colorido. Sé ser imperfecta, matarme lentamente a cada segundo que expira, es una rutina, levantarse, tocar el frío, sentir el humo espeso en la garganta, preparar el té, mirar asfalto, olor a papel cuche, la luz del sol reflejando el polvo de las cortinas, otro fin sin medios.
Entonces despierto y miro la fecha: han pasado muchos días, demasiadas horas, miles de segundos pero, es como una espiral girando desde la cabeza a los pies. Me pregunto cómo he llegado hasta este límite. Me pregunto todos los días si cada instante me aleja más de todo o me acerca al punto de partida.
Me inclino de nuevo, todo lo que he soñado es real. Perdura un sabor amargo y me devuelve el reflejo; piel demacrada, pelo lacio, lágrimas.
Cuándo acabemos, ella y yo, seremos un rastro marchito de todo lo que un día arrebataste. Ella en el recuerdo, y yo en mi presente, soñando despierta con algo diferente, como siempre, viendo como cada segundo me aleja más de ti y me acerca más al fin.

domingo, 25 de octubre de 2009

Daños colaterales

Los católicos usan la confesión para absolver sus pecados. A mi no me queda más que la opción de agarrarme al paso del tiempo pues carezco de fe. No creo en la existencia de un hilo conductor que te enseñe el buen camino cuando te ha predispuesto una vida llena de infortunios, a pesar de ser virtuosa en la inocencia y tomarla por vocación. Tuve suerte en cierto modo. Y aún poseo pequeñas esperanzas, aunque sea de las que en vez de tirar monedas a una fuente me moje entera lanzándome a recoger sus deseos. Durante un tiempo fui marioneta, de las que agachan la cabeza y complacen con mentiras piadosas pues son tan ingenuas que creen que jamás hay que hacer juicios viles. Entonces mi conciencia no me condenaba pero el mundo si, sólo por ser débil, por no estar al nivel de unas absurdas demandas sociales, porque en vez de tirar piedras intentaba evitar el tiroteo ajeno, por ceder asiento en el autobús y mirar con timidez a los desconocidos. He perdido todo en esta vida, familia, amigos, infancia, amor. Y no es que no hubiese valorado lo que tenia, es que no tuve más opción. Difieran pero sí me culpé, pienso que una persona que fue incapaz de sobreponerse a todas estas cosas y luchar no se merece nada. Pero tampoco me merecía la cara opuesta de la moneda. Nada va a aliviar el dolor interno, ese que te ahoga y hace que no seas capaz de ver más allá del abismo. Puedo disimular, puedo cambiar, puedo intentar perdonarme y perdonar a los demás. Aunque no olvide, mi interior es irreparable, mi ilusión no es irrompible.

jueves, 20 de agosto de 2009

No es así

Como deberían acabar las cosas. Mientras mis manos tiemblan, mientras miro al cielo y por el rabillo del ojo asoma sal, mientras todo el cosmos está impasible ante la vida... No es verdad, no es justo. En el mundo no existe la igualdad de oportunidades, siempre salen unos peor heridos que otros, no hay vencedores en la batalla. Y como siempre, a mi me toca quedarme en este sillón, seguir mirando al cielo. Sin encontrar respuestas, sin sentirme en paz, sin borrar las imágenes que me atormentan cada noche. Como si me lo grabaran a hierro candente. Cada noche despierto sudando y con la respiración agitada, una y otra vez me veo cubierta de sangre. Me doy la vuelta, incapaz de volver a dormir, otra vez con las manos temblando. Otra vez me siento aquí, otra vez me enciendo un cigarro, otra vez veo como amanece, otra vez vuelvo a la cama, otra vez me echo a llorar, otra vez me da miedo quedarme dormida, otra vez, pienso, que no es justo. Existen esa clase de personas, casi autómatas, que viven según les dictan la vida y son ignorantemente felices con su rutina. Hay otras, que viven haciéndose miles de preguntas, perdiéndose todo por no hallar respuesta. Creen que ya saben a cual pertenezco, creen que me conocen, creen que comparten en mi rostro la expresión amarga de quien ha pasado toda su vida preguntándose por qué. Pero no es así, aún no saben nada.
Porque aún nadie me ha preguntado.

jueves, 30 de julio de 2009

Ven aquí, cordura

Que te voy a comer a besos. Las manos me tiemblan al recordar el cómo y el dónde. Cómo me tiraba del pelo, cómo me encendía en cualquier rincón. Donde el asfalto se mantiene a la misma temperatura, ¡pobre de mi! Soy una adicta de los toqueteos, a tirarle de la camiseta hasta darla de si, a mirar fijamente a los ojos para ver si se da por aludido, ¡tócame, tócame, tócame!
Mi estomago se encoge, y me recorre un hormigueo desde la espalda hasta las piernas, me dan ganas de arrancarte la ropa, tengo ganas de ti... Me doy cuenta que estoy soñando y me despierto de madrugada, con el pelo empapado en sudor palpando mi cama, tu ausencia no me tranquiliza, me inquieta hasta quebrar mi yo coherente. En las sábanas seguía impreso un olor dulzón, me reí al reconocerlo, podría distinguirlo entre la multitud. Aspiré el humo del cigarrillo sentada como un gato en mi ventana, miré al cielo, faltaban minutos para amanecer y allí estaba yo, contemplando el mundo en silencio.
E irónicamente, en compañía de mi soledad.

lunes, 6 de abril de 2009

Hojalata

Lágrimas de acero, recuerdos embotellados. Cuando miro el vino me entra nostalgia. Esperaba que apoyarme en la ventana para liquidar un cigarrillo pudiera aliviarme y las imágenes fluyeron libremente, se me agarran a las entrañas. Todo lo que tenía que darle a alguien, todo lo que intuía que poseía, se me hace raro. En el futuro hablaremos del pasado, me miro desde el techo de la habitación y veo una cabecita rubia ladeada, sonriente, abriendo los ojos con el dedo índice apoyado en los labios haciendo mmm cada vez que se queda a medias buscando sinónimos y rebuscando adjetivos. No quiero ser suficiente para nadie, ni perfecta, ni decepcionante. Ya soy muchas cosas, pero lo que importan son los detalles. Me di cuenta de que nunca he visto en cine el Mago de Oz, lo leí hace mucho; siempre quise pedir a un mago un corazón sensible.
No sé muy bien lo que siento....

lunes, 9 de febrero de 2009

Inclusive

Los deseos inexplicables, los viajes de vuelta, las idas, los regresos a los lugares que no pertenezco, acaso hay un proyecto de vida concreto, de planear el futuro a pasos agigantados, a sueños que sabes que no cumplirás... A historias que terminan no con un final dulce, ni amargo, solo un final, un paso más de la persona con la que acabarás tomando un café en cinco, diez años, sentados el uno frente al otro, sin el valor de decirle que fue real, que despertaste una mañana sintiendo que había muerto una parte de ti sin darte de cuenta de que habías olvidado lo que era querer con la ilusión y la esperanza de la primera vez. Luego te encuentras apalancado en tu vida, con la sensación de que todo lo que puedas aprender ya no te servirá de nada. Para cada cosa existe su tiempo, excepto para el querer, que se va haciendo más egoísta, más perecedero y más distante, sin saber que se te escapó la hora de poner todo tu empeño en elegir cada pequeño detalle, en memorizar cada mueca, en averiguar si es de verdad. A veces los veo, pero a mi no me corresponde jugar a tomar decisiones sobre otras vidas. Lo que tiene que ser, podrá ser y podrá evaporarse hasta provocar el más terrible pesar, ser consciente de que nunca podrás vivir ese momento.

viernes, 6 de febrero de 2009

En blanco

Lo sentí, ligero, místico, deslizándose por mi garganta. He probado tantas cosas...
Me he divertido cómo, dónde y con quien he querido. En suma me lo he pasado bien.
Sin embargo, me encuentro perdida en ése al que llamo mi paraíso particular, creado por mi mano y mi gracia, ése que me tiene encerrada y sin huecos por dónde escapar a la realidad. Es como un cuchillo que abre la carne, la sangre brota salvajemente y pierdo la noción de lo que me rodea, las paredes se caen, el aire es denso y me cuesta concentrarme lo suficiente para darme cuenta de la salida de esta cárcel mental que llevo diseñando, a prueba de toda esperanza, durante toda mi existencia. La soledad me tranquiliza en determinados momentos como lo hace el alcohol, enturbia las voces y calma el cuerpo, me hundo en el sofá e imagino miles de historias sin sentido alguno, son maravillosas pero jamás serán verídicas, tenía que llegar el momento de odiarme por soñar en clave.
En realidad puede que lo único que pase es que te echo de menos de una manera demasiado cruel. Y me cuesta enfrentarme a la verdad: que ya no estarás más.
Da igual, vendrán otros y los habrá mejores. Al fin y al cabo soy un encanto, una niña mimada, he probado tantas cosas... Sé que no es suficiente.

martes, 27 de enero de 2009

Besos en los ojos

No recuerdo con exactitud todos los fallos que cometí, pero tengo la sensación de que, de algún modo, fueron intencionados por mi subconsciente como las nubes apresuran a desvelar la aparición una tormenta. También tengo la esperanza de que te metas de lleno entre cada letra que dedico al tiempo y comprendas que, no puedo vocalizar por mi misma lo que mis manos me sugieren. Porque tengo el corazón atado a ellas, con vendas por todo el cuerpo que no dejan desnudarme al completo, que no me dejan ni siquiera conocerme. Pero el decir en vano, de cualquier manera, decirle a cualquiera que voy más allá de la piel que pueden tocar y echarme a llorar en la oscuridad de mi habitación por hacerme yo misma todas las heridas... Compartí tantas cosas entre la multitud que dejé de pertenecerme solo a mi misma, ni existe el silencio, ni consigo borrarte. En realidad soy como pequeñita, como una marioneta con los hilos cortados que se ilumina cada vez que alguien la saca a bailar. Daría lo que fuera para que las cosas hubiesen sido distintas. Me siento tan mal que creo que no hay absolutamente nada que pueda remediarlo. ¿Por qué el mundo sigue girando? Sueño para mí y sueño para los demás, por egoísmo quizás. Yo, que quisiera ser una ilusión para mezclarme con tus pensamientos y besarte en los ojos..

sábado, 17 de enero de 2009

Me encanta

Depositar la confianza en las manos correctas. Pero tengo la boca desencajada y un mareo horrible, como para confiar solamente en que si lo hago o menos bien, a un metro y medio, me dejaré caer en el sofá y será mi mejor amigo, depositaré mi cuerpo en esa mullida superficie y me dará mil y una vueltas la cabeza, si consigo centrar la mirada en un punto del techo sé que las arcadas disminuirán, que mi pulso se hará estable y quedaré dormida imaginando que estoy en otra semana, en otro viernes, apoyada en la pared, en la penumbra, entre luces rojas y verdes, sosteniendo la penúltima copa que voy a tomar, como si mi sed fuese eterna. ¿Sabes que veo allí cuando vuelvo? Que hay miles de personas que quieren formar parte de esa noche que tan bien conocemos. Y yo, que termino la velada totalmente ebria y sin saber siquiera dónde estoy, me siento de todo menos parte de esa comuna, sino como una nómada que se ha tomado un respiro de su viaje y necesita desconectar. Odio que la gente me toque la cara, pero adoro los abrazos. Y te miro desde la pared con media sonrisa y pienso en que te deseo, arrancándome la ropa. En el fondo sé que soy igual que ellos, pero me encanta destacar.

martes, 9 de diciembre de 2008

Las canciones bonitas

Contaré un pequeño secreto: aun me tiembla el cuerpo al recordarte dentro... Imaginando como me persiguen tus pupilas, posando la mirada en cada prenda y haciéndola desaparecer, sin poder esconderme detrás de ninguna tela, detrás de ninguna pared, sonriendo e intentando atrapar el recorrido de mis labios por tu piel en el recuerdo.
Pero nada de esto tiene importancia, porque me sé de memoria las canciones que pueden explicar aquello a lo que quizás mis palabras no acaban de llegar, me las sé igual que aprendí a leer, a base de memorizar pequeños párrafos que se hacen realidad a los ojos del mundo.
No escribo porque esté segura de que lo haga bien, como tampoco tengo una razón concreta para vivir, solo voy intentándolo, intentando controlar mis impulsos, intentando huir del dolor, de ése que es como una roca como en el pecho que cuando te levantas, puede que hasta pasados minutos no lo sientes, pero cuando cierras los ojos y lo palpas, te quita la respiración, te nubla la vista, sin llegar a hacerte llorar, pues has convivido con él demasiado, has aprendido a no llorar, a negártelo, a salir corriendo. Me supone gastar las mismas fuerzas salir a olvidar que quedarme recordando. Por eso no vivo con objetivos, porque en vano, sustituyo la ambición por la esperanza. ¿Sabes como se llama esto?
Se llama mediocridad. Eso no me lo perdono.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Veladas con humo

La ignorancia de la felicidad; desde pequeña tengo una utopía en mente con imágenes tan reales, casi palpables en el aire, de materialismo puro subvencionado por alguien desaparecido en mi memoria. De tantas otras veces que por las noches me dormía con planos y técnicas exquisitamente construidos en mi imaginación, hoy me siento en el sofá con una maravillosa embriaguez, un poco flotando entre tiempo y espacio, un poco paralizada, diluyéndome con el entorno y una buena melodía de jazz; un sonido limpio, místico. Y luego me pregunté por qué me dejaba llevar por el olor dulzón y sin sentirme parte de mi cuerpo. Extendí las manos, resbalando con las uñas por la mesa, jugando con superficies diferentes. No había descubierto esto, el tiempo pasaba absorbiéndome en el piso y haciendo que mi actividad neuronal fuese retrasada. Además de eso, los ojos no atravesaban más que uno o dos metros por el suelo y sólo recordaba cosas muy rebuscadas. No tiene que tener sentido, ¿para qué? Estamos hartos de buscarle sentido a las cosas, yo al menos. Solo que quiero ignorar el hecho de que ya no estás, el de sentirme tan sola, el de buscar un sustituto de tus gestos, de tus frases, de las caricias que ya no espero; créeme, me he abandonado al hedonismo por huir de la normalidad. Ahora tengo un montón de interrogantes y aspectos que aclarar. Volveré a proclamar mi lista de pesadillas. Sin embargo, no puedo pedirle a nadie que se quede compadeciéndome por otra derrota más... He perdido demasiado tiempo intentando saber demasiado.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Estoy aquí

Y respiro, y poso mis manos sobre el teclado, aunque sólo me apetece, única y exclusivamente,que me tumbes en la cama desnuda, que me vendes los ojos, atándome las manos y tapándome la boca para que no pueda emitir ningún sonido, tocándome hasta que me arda la piel, hasta que pida clemencia, hasta que vuelva a salirme de mi cuerpo y me mire desde el techo, encogiendo el estomago y mordiéndome los labios, quiero olvidarme de que mis noches se terminan por inercia y dejar de sentirme tan absurdamente sola en esa cama, demasiado grande para mí. Quien sabe, si hoy por hoy, no dependo de ello tanto como a veces creo, si soy capaz de no sentir absolutamente nada por quien está durmiendo a mi lado y morirme pensando en alguien a quien ha evaporado el tiempo y la distancia de mi vida. Las personas que pasan por aquí, jamás sabrán el porqué ni el cómo de la analítica de la situación, como tampoco entenderán que lucho por sobrevivir antes que por vivir, pasan por el mismo sitio, llevándose una parte y grabando otra en mí, por eso puedo rememorar el olor y distinguir las pisadas a distancia.... 

martes, 16 de septiembre de 2008

Tan efímero como un pensamiento...

Y tan brillante, tan intenso, tanta luz, tanto recorrido, tanto tiempo que ha pasado... No sé si se acabaron las frases de no puedo, no quiero, espero pero no llega, desespero por esto pero, sé que la mayoría de las veces, siempre paso ese sendero oscuro hasta darme cuenta de que tenía los ojos cerrados y por eso no veía nada. Si pierdo, desprecio lo que ya tengo, si gano, la avaricia crece. Cuando no sé cómo mirar a los ojos, distorsionada al reflejo, ¿soy así de real? Y me viene ese pesar, de que me estanco en el suelo con un cordel imaginario atándome los pies, cómo diablos voy a moverme... El narcisismo, es falta de amor propio... (en fin).

sábado, 23 de agosto de 2008

Tiempo (y espacio)

Me despierto de repente, como si estuviera programado, repaso el manual, escribo, preparo café, me visto, me cuelgo el MP3 y bajo las escaleras, la temperatura es baja, aún es de noche, el mundo aún duerme, aún no es real, y yo corro, no paro de correr hasta llegar a la mitad del camino, bajo el ritmo, ando, llego al río, aspiro el aire y vuelvo a correr, mirando al frente, mil metros a la máxima velocidad, hasta que sienta los pies ligeros y el pulso golpeando en las sienes, hasta que sienta que he echado a volar unos minutos, luego el estomago se encoge y paro, estiro, y vuelvo a casa, sin acelerar demasiado. Otra vez en la mitad del recorrido aspiro el olor de una panadería y me doy cuenta de que ya falta poco para que amanezca del todo, cuando llego de nuevo al portal el mundo ya funciona, ya es de día, ya es real. 
En esos 8 km y medio, en esos 50 minutos diarios me siento libre. En esos 8 km y medio me da tiempo a pensar que vivir no es necesariamente una búsqueda de la felicidad, ni del equilibrio, de que sólo paso día tras día, pensando en mi, en ti, en todas las personas que pasan, que pasaron y que pasarán ante mis ojos, que lo paso entre las cuatro paredes de cualquier lugar o entre las calles de cualquier ciudad, que tengo demasiadas cosas que hacer antes de mi fecha de caducidad como para pensar en ser perfecta, demasiadas cosas que me dicen que yo no nací con esa predisposición que tienen algunos a ser buenas personas, nací libre de elegir, la suerte de escoger qué vida llevar, la manía de proteger mis secretos, nací sin miedo a acabar, odiándome y amando mis imperfecciones. En esos 8 km y medio, cada día, me resulta más fácil perdonarme. Hoy me di cuenta de que soy ignorantemente feliz...

lunes, 18 de agosto de 2008

Las sonrisas más dulces, las lagrimas más amargas

Las provocan las personas que llegan de repente a tu vida y rompen todos los esquemas que te habías metido en la cabeza para ser feliz, aquellas que hacen sentirte el ombligo del mundo porque lo que importa  es que estén a tu lado, que te  necesiten, que te alaben, que te miren constantemente, pero, vaya ironía, los protagonistas de tu (tu, tu, tu, tu y tu) película son ellos y tu solo eres un personaje secundario, sufriendo para que la historia acabe bien.
Sigo con mi espiral de pesares, como cuchillos con el filo muy corto y finos como una hoja de papel, capaces de hacer obras de arte atravesando mi piel, la maleta está más que hecha, pero no he tenido fuerzas para salir, físicamente, porque en realidad quería saborear el olor de la estación, un poco agrio y tirarme con los cascos en el asiento, suspirando por las cosas que no llegué a decir antes de irme, y que no voy a decir, claro que no. Ahora estoy con una manta, congelada, temblando y con la cabeza a punto de estallar, sin comida, sin ganas de preparar nada, entre la garganta que no me emite ningún sonido y las ojeras que revelan que estoy hecha polvo... Amando "In a sentimental mood" de Coltrane, que me alivia un poco de entregarme a ideas poco saludables, últimamente ni siquiera me apetece follar. Que te vaya bonito...

lunes, 11 de agosto de 2008

La verdad

Algún día, será más importante que el orgullo. Que el temor de hacernos daño y de hacérselo a los demás, el temor a perderlos, a perdernos. Algún día, incluso cuando piense que sea demasiado tarde, le contaré los secretos que no he podido ocultarte a ti, cuando sepa por qué lo siento, cuando lo sepa y pueda pedirte perdón, por las miradas que no puedo evitar, por la confusión que me amarga los minutos y ese no sé qué, cuando desaparezco en mis pensamientos, con cara de ensueño y aparezco perdida, como si me sacudieran y me arrancaran de un mundo en el que las ilusiones se hacen visibles, y no tengo porque engañarme ni engañar a nadie. Lo visible de mí, que no perdona los errores, y lo invisible, lo que nadie se atreve a descubrir. Me voy a caer en el sofá, con los ojos cerrados, como si fuera a caerme en un precipicio, como en mis sueños, y decidir si voy a llegar hasta el fondo, aún a riesgo de quedarme a oscuras, o quedarme flotando, esperando a que alguien me saque de allí... 

viernes, 1 de agosto de 2008

Versos cálidos

No llego a estirar las puntas de los dedos, me quedan unos centímetros para rozarle la nuca y mis manos siguen paralizadas, con la boca abierta y la barbilla suspendida en el aire, sin llegar a temblar, sin llegar a tocar, sin llegar a hablar, sin llegar a mirar. Cerrando los ojos, porque arden de lo secos que están, con todas mis cicatrices abiertas, con la sangre brotando como el nacimiento de un río, con ese rojo púrpura, latente, caliente, espeso y placentero. El pelo enredado, la almohada empapada y el sudor frío, con sed, con hambre, y sin las fuerzas para moverse, para salir de ese rincón al que tanto me cuesta amoldarme, donde... Mis versos más cálidos, los más sinceros, los más difíciles de contar, conviven en la noche, conmigo, a solas, en un espacio limitado, esperando.

lunes, 28 de julio de 2008

Tiempo al tiempo

Me he metido en la inestabilidad estable, donde los martes son mejores que los sábados, donde en vez que cambiar creciendo, crezco sin enterarme de en qué cambio, dónde los deseos se han convertido en vicios y los días pasan como si se marcharan para no volver. No aspiro a más que lo que veo para tener, para vivir. Para aburrirme de los buenos ratos y ser indiferente ante los que son amargos, tragos empalagosos que ya he probado, besos que ya he sentido, escalofríos a cámara lenta y las sábanas oliendo al mismo detergente, la piel con el mismo regusto salado, las manos igual de ágiles y ociosas. Quiero temblar, que mis regresos sean tan intensos como mis idas, que me claven la mirada y hagan parar este tiempo que cabalga tan deprisa... Incluso sentirme torpe ante las miradas de evaluación, golpes de ingenuidad contra la picardía. Descubrir esas mañanas aún dormida rebuscando una taza en el armario y que de repente, me acuerde de algo que me sacuda el cuerpo entero... 

martes, 8 de julio de 2008

Noches de verano

Y como tenía que pasar, como bien temía. Aún no tengo las palabras precisas que voy a decirte, que si debo callarme y dejar que sigas tus pasos en silencio sin mis risas... Que si debo hablar por lo bajo, con la mirada tímida, con las pupilas dilatadas como cuando siento ese cosquilleo que me tira de la camiseta y trata de darme valor. Que si es demasiado tarde o simplemente nunca hubo un principio. He bebido de bocas voraces, pero nunca me han acariciado el corazón. No te echo de menos si no sé ni como echarte de más, que no hay nada... Pero me mareo, reconozco el sonido y tiemblo, y lleno mis pulmones de falso optimismo a cada calada, luego, en esa realidad tan absurda, vuelvo a estar como siempre; sola. Sola, sola, sola...
Por eso aún no sé nada. Que las noches de verano son de terraza, de dormir solo con sábanas, de derramar botellas en algún parque, de pelo reseco por la sal y la piel dorada por el sol, de gente, de cotilleo, de alegría, de vida, de besos con sabor a tinto con limón...
De que me prende de ellos y no quiera soltarlos hasta que acaben conmigo. De que quiera querer... No sé bien porqué. No sé bien a quien. Aunque intuyo que estas noches de verano no serán lo mismo, porque sé muy bien, lo sé, que maldito tú, que te vas a llevar mis noches tan lejos como te marches...

jueves, 26 de junio de 2008

Existencia

Hecha por los momentos dedicados a cada sonrisa que regalé, por el tiempo que invertí en hacerlas brillar, por vibrar con cada estribillo que me llegaba al fondo del estómago y lo retorcía como si me hubiera tragado mariposas, por mirarles y mirarte a los ojos, marrones, azules, verdes, negros y esos bonitos, de color indefinido que mezclan todos y ninguno. Me salvan de casi todo. De todos los "casi". Y cuando la voz se desgarra en la palabra precisa, allí estoy para volver a recordarlo. Mis horas hechas de canciones.
Si estuviese hecha de papel, me faltarían cachos por todos lados, con palabras borrosas y un poema de métrica libre, versos cálidos y finales tristes, historias de pobre esperanza.
Mañanas pensando en las noches que no tuve, y noches pensando en deshacerme de tus brazos por la mañana, que si me acuesto y me despierto pensando en un nombre que varía como varían mis artistas favoritos, que si hago algo es para no tener que pensar en lo mismo, y cuando no lo hago pienso en hacerlo.
Que no me engañan mis manos temblando, ni mis suspiros, ni los latidos acelerados, ni el estar sin estar, no me engaña sentirme hecha pedazos, como si ya hubiese estallado, como si fuera a morir y renacer cada segundo.
Me dijo que no me entregaba, pero creo yo, ningún alguien me lo preguntó. Me afirman, vomitan críticas sin que pueda moverme de la misma silla de madera en la que comparto cafés y algún que otro secreto. A veces creo que quiero ser buena y no sé si puedo. Si me lo merezco.
No tengo mucho más que decir.

miércoles, 11 de junio de 2008

Carta de presentación

Sin puntos, porque después de años en exclusividad con mi egoísmo empecé a poner comas. Y la gente tenía relevancia, más de la que yo hubiera imaginado. Quiero decir que surgieron problemas con nombres propios, y los miraba a los ojos y quería que entraran en mi mundo aún sabiendo que lo más probable es que salieran corriendo después de ver ese rinconcito en semipenumbra, decorado a lo demodé y con imágenes desenfocadas por propia vocación; las caras, las manos que me pasaban por el pelo cuando abrazaban a una figurita hipando sin parar, cuando aspiraban ese olor particular que adquiere mi cabello por la noche, una mezcla agridulce del perfume que uso desde hace años y el humo que se me pega en todos los bares. Estoy llorando por dentro, con lágrimas grandes, de cocodrilo, pero no las pienso dejar salir, aun no. Soy buena actriz y perfecciono mi papel día a día, sin comprender demasiado si hago bien o mal ocultando esas cosas que no me atrevo a mostrar.
Quise volver a recuperar el tiempo perdido, pero antes de que el sol se asome y me avise de que ya es de día, algo habrá cambiado.
Y a veces simplemente me consumo en la cama, totalmente consciente tanto del hueco que hay como del vacío interno. Ahora que sabes casi todos mis secretos, podrías pedirme que llore un poquito con el pelo enredado entre tus dedos y manchando tu camiseta de rimmel.
Déjame ser yo por un instante.

martes, 27 de mayo de 2008

Insuperable

Se ve en el espejo sin mirarse, con mueca de satisfacción, pensando que allí y a esa hora, aparenta una rutinaria ebriedad y se ahoga en los minutos que transcurren entre un sorbo y otro, a más caladas, más se evapora el olor a detergente y más se aleja de sus muros, los que le rodean cada noche y de los que le gustaría huir pero no puede, donde cada folio en blanco se supone un reto y la pantalla parpadea al ritmo de los segundos que le quedan para ser libre.
Voy a poder escribir lo que pasa cuando dos pares de ojos inquietos, chocan y se quedan quietos, entusiasmados.
Voy a poder hacerlo, descubrir que se siente al decir el "lo siento" más difícil que se haya dicho, suspirar al poner un billete en la mesa, largarme de algún rincón poco más oscuro que mi baúl de los recuerdos, y relajarme al dormirme a gusto con mi propio egoísmo.
Venga, nos apremia una noche con más datos revelados de los necesarios para crear esa perfecta armonía entre la cerveza que baja por la garganta y el desviamiento de la mirada a cualquier parte menos a los secretos que no vamos a contarnos.
No vas a poder superar jamás esa felicidad que adquieren los demás cuando salen de tus mismos muros.
Y ni siquiera te van a sacar de allí tus propias piernas.

lunes, 5 de mayo de 2008

A veces

No cabe imaginar si todo lo que siento ahora, los labios secos y el pecho agitado, recordando el olor picante de su piel, el parpadeo repentino al choque de su mirada con la mía, puede sentirlo alguien más. Si el mundo es una farsa y soy la única que siente todo eso que cualquier otro traduciría en amor. Me han estafado, y a vosotros más que a nadie. Porque me lo pregunto continuamente, ¿quien...?
Tenía una sonda, respiraba a duras penas y mis ojos ardían, sin parar de emanar agua, como si tuviera que quedar bien claro que seguía con pulso, que ese pedazo de músculo seguía latiendo y yo ya no podía dejar de respirar, ni olvidar todas las cosas malas que me habían pasado en la vida. No movía nada, como una marioneta con los hilos cortados, mis ojos seguían igual de caprichosos pero sin posarse en nada, a mi cuerpo lo manejaban como querían y yo no estaba, quiero decir, estaba casi consciente, lo justo para notar que me dolía todo, pero no hablaba, no miraba, no escuchaba, ni siquiera el dolor me hacía reaccionar, simplemente era una presencia en estado de shock, ¿por qué, alguien como tú.. ha hecho algo así? Y yo no respondí.
Hoy voy a hacerlo. Mírate, ¿por qué?
Me miro, y lo veo todo, pero veo más allá, atravesando el espejo, la piel, la carne, los huesos, veo un trozo de papel interminable, me veo a mí misma. Y te lo diré: ¿por qué, "alguien como yo", con todo lo que supone eso, pasa la vida, pensando que no hay nadie que alcance a verlo, que... nadie lo va a sentir?
Yo sigo viviendo para creerme que eso no es cierto.
Pero sé perfectamente, por qué podría dejar de hacerlo.

lunes, 14 de abril de 2008

Los puntos suspensivos

Me va a reventar la cabeza. Y ella me llama vaga. Por soñar, por relamerme las heridas. Pero a las cuatro de la mañana, mientras pasa su fase REM soñando "asaberconquétampocomeimporta", yo me froto los ojos suspirando de angustia, ¿cúanto, cuándo duermo? Si bien acabo de conectar correctamente las neuronas. Depresión por soledad, ¿a qué coño viene eso? Con Madeleine Peyroux eso es imposible. Hace algún tiempo escribí en un cuaderno un confuso disparate, como memorias de un pasado mejor. Ahora, unas hojas más adelante, confío a tinta negra la lista de las elecciones de los cd's que tenía acumulados, escuchados con anterioridad de forma religiosa. Voy despidiéndome de la carga, los guardo con su nombre mal rotulado en una especie de maletín para futuros usos. Demasiadas cosas que hacer y tan poquitas ganas de hacerlas... Tengo mis escritos a punto. Él ya sabe de que escritos hablo. ¿Querrás saber lo buena chica que fui hasta ahora? No me imagino más. Me dormí unas siete horas, desayuné mirando por la ventana y me fumé un cigarro tras otro antes de meterme a la ducha. Él ya sabe lo que pasa a continuación. Tengo cinco días justitos...

sábado, 12 de abril de 2008

El placer es mio

De otra vez. De esos sábado noche, cerveza tras cerveza y cigarro tras cigarro, mirándote. Me aburres, tu cara adquiere una expresión dudosa, yo sonrío y sigues hablando, estoy demasiado borracha como para poner atención en lo que dices, pero no lo suficientemente como para pedirte que te calles, es la sensación permanente de sentirme flotando, apoyada ligeramente en la barra, descargando mi conciencia en el cenicero, me siento como una parte más del mobiliario, ni siquiera puedo concentrarme en la canción que está sonando, pero me llega el sonido del lavavajillas, de la maquina de hielo, del murmullo de todos ésos, que como nosotros están teniendo una conversación sin sentido. Es sábado noche, lo recuerdo. Debería buscarle, llamarle y decirle, ven, estoy bebida, tomemos la última y vayamos a la cama. Pero en frente mía hay una boca charlatana que no me deja escapar. Recorro con la mirada el resto del local, en busca de una cara amiga que me rescate de aquí, al final me rindo y le pido al camarero otra cerveza. La pagas tú, por pesado, aunque no creo que ni todos los botellines de la cámara recompensen esta pérdida de tiempo. Pasados diez minutos que a mi me parecen horas, aparece alguien por la puerta, salgo disparada a saludar, con el bolso agarrado de la mano. Suplico melosa, voy fuera, coge mi abrigo que te espero, y cuando salgo, ya no me apetece decirle nada, simplemente salgo a correr, con el botellín que no he pagado, por la calle.
He dicho mil veces, y esta una más, la última, que no pertenezco a nadie.

miércoles, 26 de marzo de 2008

M

Siempre me ha fascinado (fastidiado) tu manera de fingir indiferencia.
Noche tras noche nos comemos el tiempo y divagamos para no hablar de verdad. Me revuelvo en la silla. No voy a reconocer que hace algún tiempo pensé que la fascinación iba más lejos de lo que pediría. Pero ahora me aburre esa idea.
Debe ser molesto que te pregunte todo el tiempo. Que invada tu intimidad y te robe cigarro tras cigarro, sorbo tras sorbo, verdad tras mentira. 
Es contradictorio, será hasta que yo ya no aguante y que algún día sea insoportable que esquives las respuestas. Hasta que haga balance y me de cuenta de que yo doy mucho más, aunque no lo pidas.
O lo mismo tengo que esperar.
Puede que algún día me des la razón, y haya un empate. O que te gane la partida.
Que nos demos cuenta de que estamos en el mismo planeta, con el mismo peso encima, cada uno en su papel, ahogando lo que no quieres que te diga, ahogando lo que no me dices.
Ahogándonos sin más, por el simple placer de hacerlo.
Puede ser que leas todo esto, cuando te haya suplicado suficiente. Aunque lo dudo.
Y lo mismo hasta echas de menos estar sentado ahí conmigo, divagando para no hablar.

viernes, 21 de marzo de 2008

Qué tiene tu sonrisa..

..que no puedo desengancharme de ella. Y por más que lo intente, me cuesta apartar la mirada de tus ojos tristes...
Mi día a día es peleón. Como el espejo al que me enfrento por las mañanas, me sacude un bostezo y empieza la jornada, un poco de esto, un poco de aquello, pero cuando me descuido, la mañana simplemente desaparece entre las sabanas, mi edredón y yo tenemos una relación obsesiva, me acoge, me evade, me da calor, pero cuando vuelvo a la realidad, el muy cabrón me ha robado nosécuántas horas. Así me levanto, indignada por mi adicción a la cama, "debo dejarlo, no más de siete horas", me lo repito constantemente...
Alguien me lo preguntó; si eres feliz cuando el sol te acaricia, si puedes reinventarte de mil maneras, si no eres capaz de amar por el miedo que supone perder lo que amas, si eres un vago, al que le pesa hasta la esperanza, si tampoco eres capaz de mentir, pero no te cuesta ocultar la verdad, si quieres, pero no te atreves a gritar a la gente que te importa ¡confía en mi!...
Podrías ser un candidato perfecto para intercambiar mi edredón por una manta canadiense.

martes, 11 de marzo de 2008

En sueños hablo sola

Lágrimas, muy pequeñitas, que se clavan en los ojos, ella parpadea, no entiende nada. Esas lágrimas no son suyas, ni siquiera son de verdad, están echas de cartón, deberían doler menos.
Pero las mira embobada, como caen entre sus manos, no pudimos evitarlo, ella se fue y yo me quedé en su lugar. Aún recuerdo sus gritos.
¡Tú estás loca!
Y entonces me tiró un paquete y se fue corriendo. No la volví a ver.
El paquete era enorme, llevaba dentro tres cuadernos y dos discos. Era mi vida, que por ser tan corta se resumía en tres montones de hojas garabateadas y canciones muy tristes. No recuerdo nada más.
La gente guarda imágenes, fotos en color que observa cuando tiene el tiempo desocupado, las quita el polvo con la manga y se promete volver a ver a sus amigos.
Ella no me prometió nada, ¿voy a olvidarla entonces?



Extraño algo por lo que comportarme como una loca.

jueves, 21 de febrero de 2008

Y desperté...

La luz entró por la ventana, yo estaba sentada en la cama, con una sonrisa tonta y el pelo enmarañado, feliz, tremendamente feliz por haber despertado de un largo letargo de casi seis meses que me había metido en un mundo demasiado tentador para escapar por las buenas.
Me preparé un café, me metí a la ducha y releí mis escritos, todos los que tenían una parte de recuerdos compartidos, desperté de nuevo del letargo al que me someto cuando finaliza el verano. Sin nada a lo que pueda agarrarme, tremendamente desesperada, un hambre voraz de algo que ni yo misma intuía que podía ser. Ahora ya estoy despierta. Con fuerzas suficientes para no tener que escapar de la vida. Para enfrentarme a la luz del día y quemar todo ese montón de papeles lleno de absurdas declaraciones, de absurdas súplicas. Porque me fui, y eso es así, y puedo volver cuando cualquiera me pida que vuelva, pero no iré sin más, porque crea que quiero hacerlo. Porque me dormí y amanecí en este lugar, frío y con demasiada luz. Pude llorar sin que me doliese hacerlo, pude sonreír sin sentirme forzada a hacerlo, pude vaciarme del todo para dejar hueco a lo que venga... Sin ningún miedo.
Al fin desperté. ¿Quieres acompañarme?
Vamos, el mundo me está esperando...

sábado, 16 de febrero de 2008

Las apariencias engañan

Aquel día, caminé de puntillas, desnuda, desde la cocina hasta tu cama. Intenté buscar la ropa con la persiana bajada pero estaba demasiado oscuro.
Y ha pasado mucho tiempo.
Pero sigo buscando la ropa que me quitaste. Era la que mejor me quedaba...

Hay días en los que puedo ser incluso simpática, a veces no me resulta ningún esfuerzo, una pequeña vocecita habla por mí y la atención se torna a mi boca cantarina. Luego hay días en los que preferiría no salir de casa, ésos días mi voz es monótona, los ojos se tuercen hacia abajo y hago muecas como si fuera una naranja amarga a la que están pelando, salpico ácido por todos lados. Hay días en los que una cara plácida que me resulta familiar me llama a golpes por el espejo y me saluda intentando distraerme. Hay días en los que la cazuela me amenaza con silbidos y me advierte que ella tampoco tiene una vida feliz, se pasa la jornada entre fogones sin quejarse, yo me pongo triste y me dan ganas de llorar, entonces dejo la cuchara de madera sobre el mármol y empiezo a contarle que yo he perdido mi ropa, la que mejor me quedaba, no volveré a tener nada tan bonito. Porque hay días en los que compro alegrías a granel, pero se me caducan cuando ni siquiera las he usado. También hay días en los que me acurruco con otro par de pies y charlamos de todo un poco, hablamos de besos, de caricias, hablamos de cosas que pasan cuando un par de pies se acurruca con otro par de pies. Me cuentan que soy un par de pies diferente. Y luego se van, caminando, a cualquier parte.
Hay días que nada tiene sentido, días que pasan sin que el sol me salude, sin que pueda evitar que el recuerdo me persiga, días que me reduzco a una gota temerosa de evaporarse...
Pero pasan, y hay más días. Por las noches soy de risa fácil.
Para aparentar que no me importa seguir sin encontrar nada.