Me la pongo once días seguidos, setenta y cuatro horas.
Limpio con lejía a conciencia el mobiliario y pulverizo alcohol en mis guantes.
Niego con la cabeza por rutina: "no hay material para nadie".
Me ajusto la mascarilla cuando alguien se acerca.
Pido, por favor, que respeten la línea a rayas delante del mostrador.
Y ese momento me parece de lo más curioso.
Debajo de la mascarilla sonrío, aunque no se vea.
Pero quiero creer que se intuye.
Todos echan la culpa a algo.
Al gobierno actual, al pasado, al anterior, al que podría haber sido y no fue.
Todos parecen tener la clave mágica para resolver esta situación.
Pero nadie lo vió venir, nadie pensó que pasaría.
Todos incendian las redes.
Retos, fotos, videollamadas, consejos, yoga, recetas.
Artículos sobre salud mental para mantenernos cuerdos.
Pero cuando pasa un coche de policía o una ambulancia asoma el miedo.
Por ellos, por mi, por todos.
Me asomo a la ventana fumando a las ocho.
Mis vecinos no saben que once días seguidos, setenta y cuatro horas, me pongo una bata blanca.
No aplaudo, pero sonrío mientras fumo.
No lo saben, y daría igual que lo supiesen.
No me siento una heroína, ni valiente, ni más expuesta que nadie.
Me siento igual de encerrada que ellos.
Me falta sentir el aire en la cara en un paseo por el parque, igual que a ellos.
Me falta sentarme en una terraza y tomarme tres cervezas, igual que a ellos.
Me falta coger el coche y ver a mi familia, igual que a ellos.
O irme de viaje, a donde sea, igual que a ellos.
Después de esto, todo volverá a ser igual.
La hipocresía seguirá su curso...
lunes, 30 de marzo de 2020
viernes, 6 de marzo de 2020
Tras el alboroto viene la reflexión.
Me siento plena en alma a días.
Y amar no me cuesta, salvo las cuestas.
A veces creo que soy yo a medias.
Entre el ayer y el mañana.
Quiero memorizar plazas y rostros.
Retratar y elevar lo mundano.
Aunque a veces me encierro aquí.
Sin saber a dónde se van las ganas.
Y el cansancio se sume en más de lo mismo.
Se escapa el tiempo como arena entre los dedos...
sábado, 16 de noviembre de 2019
No sé muy bien cómo explicarlo.
Existen los raros ¿sabes?
Y no sé si soy un ejemplar de esos.
Me traiciona el aspecto, lo sé, joder.
Porque intento mimetizarme con los "normales".
Pero no funciona demasiado bien, hoy menos.
Me bebo una botella de vino cada día que estoy triste.
Entera. El embotallamiento me dura horas plenas.
Y me siento un poco menos rara y un poco menos normal.
Es difícil sentirse vacío, aunque sea a ratos.
Necesitas cariño a borbotones, a raudales.
Necesitas mimos y abrazos, y recuerdos.
Porque en realidad, lo confieso...
Lo que más siento todo el rato es dolor.
Un dolor que no deseo a nadie, por altruismo.
De no saber qué pasará mañana o esta noche.
De no saber con quien juntarme para el rato.
Sin saber si me abrirá su corazón...
Igual que quiero abrir el mío.
Y expectante siempre.
Del cariño que necesito.
Del que necesito a plazos.
De si mañana será necesario...
Existen los raros ¿sabes?
Y no sé si soy un ejemplar de esos.
Me traiciona el aspecto, lo sé, joder.
Porque intento mimetizarme con los "normales".
Pero no funciona demasiado bien, hoy menos.
Me bebo una botella de vino cada día que estoy triste.
Entera. El embotallamiento me dura horas plenas.
Y me siento un poco menos rara y un poco menos normal.
Es difícil sentirse vacío, aunque sea a ratos.
Necesitas cariño a borbotones, a raudales.
Necesitas mimos y abrazos, y recuerdos.
Porque en realidad, lo confieso...
Lo que más siento todo el rato es dolor.
Un dolor que no deseo a nadie, por altruismo.
De no saber qué pasará mañana o esta noche.
De no saber con quien juntarme para el rato.
Sin saber si me abrirá su corazón...
Igual que quiero abrir el mío.
Y expectante siempre.
Del cariño que necesito.
Del que necesito a plazos.
De si mañana será necesario...
viernes, 25 de octubre de 2019
Hay días buenos (pocos), regulares (la mayoría), y malos (una buena dosis).
Y no te voy a mentir.
Los buenos pasan rápido.
Y los regulares normal.
Pero te encuentras en esas tardes...
Ya sabes de lo que hablo.
Parece que te lo has perdido todo.
Sacrificio por un lado, algún beneficio por otro.
Y cada año parece menos.
Descorchas la botella.
Ha sido una semana dura.
Celebras haberla superado.
Pero sigues sin arrancar.
En un estanque sin revisar.
Suspiro.
Cojo aire.
Disparo a ciegas.
Quiero comprar si me equivoco....
Y no te voy a mentir.
Los buenos pasan rápido.
Y los regulares normal.
Pero te encuentras en esas tardes...
Ya sabes de lo que hablo.
Parece que te lo has perdido todo.
Sacrificio por un lado, algún beneficio por otro.
Y cada año parece menos.
Descorchas la botella.
Ha sido una semana dura.
Celebras haberla superado.
Pero sigues sin arrancar.
En un estanque sin revisar.
Suspiro.
Cojo aire.
Disparo a ciegas.
Quiero comprar si me equivoco....
lunes, 7 de octubre de 2019
Hoy mi tristeza dirige por mi.
Me lleva suplicando hacia la cama.
Lágrimas frías, pequeñas, sin fin.
Aprecio la soledad más que nunca.
Me contagia la gente.
Su mal humor ennegrece el mío.
Su mal carácter corta mi poca dulzura.
Mi rostro se apaga, cada vez más bajo.
No sé dónde estoy.
Los días de lluvia suenan más alto.
No sé dónde estoy.
Me parece un sitio tan frío con sol...
No sé qué esfuerzo merece éste lugar.
Si yo quiero correr y ser feliz.
Y me ponéis la zancadilla todo el rato...
Me lleva suplicando hacia la cama.
Lágrimas frías, pequeñas, sin fin.
Aprecio la soledad más que nunca.
Me contagia la gente.
Su mal humor ennegrece el mío.
Su mal carácter corta mi poca dulzura.
Mi rostro se apaga, cada vez más bajo.
No sé dónde estoy.
Los días de lluvia suenan más alto.
No sé dónde estoy.
Me parece un sitio tan frío con sol...
No sé qué esfuerzo merece éste lugar.
Si yo quiero correr y ser feliz.
Y me ponéis la zancadilla todo el rato...
lunes, 23 de septiembre de 2019
Cada vez es más difícil.
Como si fuera a irme y no volver.
Cada día es más largo.
Pero se escapa cuando llego.
Retengo retazos en mi memoria.
Olor, sabor, deslizar las manos.
Todo me suena y todo me sorprende.
Tendrían que haberme avisado.
Nostalgia de lo que fue.
Aún más de lo que podría.
Miedo de eso último.
Lo sospechaba.
Pero no sé si podía estar así.
Dando vueltas infinitas.
Como si fuera a irme y no volver.
Cada día es más largo.
Pero se escapa cuando llego.
Retengo retazos en mi memoria.
Olor, sabor, deslizar las manos.
Todo me suena y todo me sorprende.
Tendrían que haberme avisado.
Nostalgia de lo que fue.
Aún más de lo que podría.
Miedo de eso último.
Lo sospechaba.
Pero no sé si podía estar así.
Dando vueltas infinitas.
jueves, 29 de agosto de 2019
Cuando corren los días.
Se me escapan las ideas.
No está. No estoy.
No sé si soy.
He construido esta cueva.
Y otras mil en su interior.
Puedes quitarme mil capas.
Hay otras mil, muñeca rota.
Seguiré por algún tiempo.
El que me quede en el reloj.
Mi cuerpo se desploma.
Mi mente quiere volar.
Escóndete, te persigo.
Deséame, haz gala.
Pero no me quieras.
Haz como que sí.
Pero jamás...
Jamás dejes que me tire a dar vueltas.
Se me escapan las ideas.
No está. No estoy.
No sé si soy.
He construido esta cueva.
Y otras mil en su interior.
Puedes quitarme mil capas.
Hay otras mil, muñeca rota.
Seguiré por algún tiempo.
El que me quede en el reloj.
Mi cuerpo se desploma.
Mi mente quiere volar.
Escóndete, te persigo.
Deséame, haz gala.
Pero no me quieras.
Haz como que sí.
Pero jamás...
Jamás dejes que me tire a dar vueltas.
lunes, 26 de agosto de 2019
La norma, la regla, el punto y la coma.
Las excepciones se vuelven pautas.
Palabras sin calcular, silencios contados.
Cambiando siempre el ritmo.
Distinta orquesta.
Final acompasado.
Caras y bocados, sin mesura.
Drogados con sudor y saliva.
Alienados en cada carcajada.
Me despierto a veces pensando.
Si el anhelo se vuelve rutina.
Si siempre te gusta la misma dosis.
Y yo tengo tan diferentes medidas...
Joder, qué hago conmigo.
miércoles, 7 de agosto de 2019
La lluvia en mis manos.
La bañera vacía.
Lágrimas y saliva.
He estado tan cerca del final que ya no sé cómo empezó.
Un desierto con un oasis inalcanzable.
Vagando por las noches y buscando sombra por el día.
Sigo sola, me digo.
Dedos por mi espalda.
Duérmete, me digo.
Un giro, apártate.
Ser infeliz intencionadamente.
Y seguir buscando otro oasis.
Siempre con sed.
La bañera vacía.
Lágrimas y saliva.
He estado tan cerca del final que ya no sé cómo empezó.
Un desierto con un oasis inalcanzable.
Vagando por las noches y buscando sombra por el día.
Sigo sola, me digo.
Dedos por mi espalda.
Duérmete, me digo.
Un giro, apártate.
Ser infeliz intencionadamente.
Y seguir buscando otro oasis.
Siempre con sed.
lunes, 29 de julio de 2019
Hay versos para todos, besos largos y cortos.
Palabras que rompen corazas y apagan llamas.
Y nos creemos tontamente libres en esta jaula.
Huyendo, no sé de qué, para volver a encontrarnos.
Otra vez, insistimos que encontramos un lugar.
Y otra vez, se desvanecen las ganas de probar suerte.
Crees que has apostado más de lo que podías soportar.
Vuelve la rutina de aprender de nuevo a caminar.
A ratos menos, a ratos tropiezas, un paso atrás.
¿Cuántas veces tendré que volver a bailar el mismo vals?
Palabras que rompen corazas y apagan llamas.
Y nos creemos tontamente libres en esta jaula.
Huyendo, no sé de qué, para volver a encontrarnos.
Otra vez, insistimos que encontramos un lugar.
Y otra vez, se desvanecen las ganas de probar suerte.
Crees que has apostado más de lo que podías soportar.
Vuelve la rutina de aprender de nuevo a caminar.
A ratos menos, a ratos tropiezas, un paso atrás.
¿Cuántas veces tendré que volver a bailar el mismo vals?
martes, 23 de julio de 2019
Pasan y pesan los días.
Nada que hacer.
Vueltas y vueltas.
Encerrada con mis demonios.
Hablo con uno, después otro.
Me despierto y no sé dónde estoy.
Me miro desde el techo.
Hastío, bufo cual gato furioso.
Me siento lejos de aquí.
En otro año, en otro bar, en otra yo.
Otra que no soy, otra que si.
No le digo nada, a nadie.
Porque no hemos venido a ser plenos.
Y si pasa, es sólo casualidad.
Y de prestado, me digo, aguanta un poco más.
Un mes más, un mes menos.
Nada que hacer.
Vueltas y vueltas.
Encerrada con mis demonios.
Hablo con uno, después otro.
Me despierto y no sé dónde estoy.
Me miro desde el techo.
Hastío, bufo cual gato furioso.
Me siento lejos de aquí.
En otro año, en otro bar, en otra yo.
Otra que no soy, otra que si.
No le digo nada, a nadie.
Porque no hemos venido a ser plenos.
Y si pasa, es sólo casualidad.
Y de prestado, me digo, aguanta un poco más.
Un mes más, un mes menos.
miércoles, 17 de julio de 2019
No he conocido en nadie, jamás, un infierno tan grande como el propio (lo juro).
Hay cosas que no cuento, por no mancillar los restos dispersos de mi inocencia.
Y no sabría muy bien si quiero bucear tan a fondo para sacar las miserias a flote.
Me cuesta y me gusta salir de mi cueva meticulosamente ordenada.
Entre tres y cinco horas de coche, me dejan a solas con mi cerebro.
Acabo odiándome un poco a las dos horas, y recompongo la calma antes de llegar.
Me repito una a una, respirando profundamente, las virtudes bien trabajadas.
Y pienso que, la ansiedad del principio, se calmará con una cerveza o dos.
No sé cómo estar sola, me someto ante un precipicio si lo visualizo.
Pero empiezo a sospechar que nadie sabe, que todos fingen.
Disparos de palabras en el pecho.
Abrazos fundidos sin límite de tiempo, apretando.
Todo lo que quiero, es que, a veces, me quieran.
E incondicionalmente y casi siempre.
Que me dejen con ganas de querer.
martes, 16 de julio de 2019
miércoles, 26 de junio de 2019
jueves, 6 de junio de 2019
Mi monte placentero de escalar.
Mis muslos un sendero.
Y mis manos limpias acompañan a esta mente sucia.
No lamentes no tenerme.
Si buscabas a quien salvar.
Soy el dragón que se comió a la nobleza.
No eres tú.
Contigo no soy así.
Joder, mi ropa perdida.
Vueltas y vasos vacíos.
Me tiro en la cama y no estás.
No quiero estar sin ti.
Pero no sé si es mejor.
Si te imagino ganas más.
Me quieren todos.
Cuando les sonrío.
¿No lo ves?
Hasta ellas me miran.
Mis muslos un sendero.
Y mis manos limpias acompañan a esta mente sucia.
No lamentes no tenerme.
Si buscabas a quien salvar.
Soy el dragón que se comió a la nobleza.
No eres tú.
Contigo no soy así.
Joder, mi ropa perdida.
Vueltas y vasos vacíos.
Me tiro en la cama y no estás.
No quiero estar sin ti.
Pero no sé si es mejor.
Si te imagino ganas más.
Me quieren todos.
Cuando les sonrío.
¿No lo ves?
Hasta ellas me miran.
lunes, 27 de mayo de 2019
Partes
Y es verdad cuando te digo que te quiero.
Y es verdad cuando pienso en cada uno.
O igual no quiero a ninguno.
O igual no quiero a ninguno.
Tenemos conquistado este territorio.
Mi cuerpo y mi conciencia.
Mi bragas y mis dramas.
Mi cordura y mi demencia.
Mis raices y mis flores.
Mi magia y mi mesura.
Y yo, tan beata, tan jodida.
Tan mimada por la humanidad.
Cómo me voy a negar.
Cómo elijo qué mitad...
En este frenesí de vida.
Con el buffet completo.
Hasta que tenga que pagar la cuenta e irme por defecto.
martes, 21 de mayo de 2019
No todo era verde.
Esas tardes de beber en el césped.
Noches de callejón y bar.
Y Coltrane.
Amortiguada por el ruido.
Amordazada por la cárcel de mi casa.
En la que me recordaban que no era mía.
Me escapaba.
A los bares, a la calle.
Ahora me miras atónito.
En la calle, en los bares.
No podría decir sí.
No podría no hacerlo.
Ya no queda nada de ella.
Ella no jugaba así.
Rompiendo las reglas.
Ahora apuesta por ganar.
Esas tardes de beber en el césped.
Noches de callejón y bar.
Y Coltrane.
Amortiguada por el ruido.
Amordazada por la cárcel de mi casa.
En la que me recordaban que no era mía.
Me escapaba.
A los bares, a la calle.
Ahora me miras atónito.
En la calle, en los bares.
No podría decir sí.
No podría no hacerlo.
Ya no queda nada de ella.
Ella no jugaba así.
Rompiendo las reglas.
Ahora apuesta por ganar.
lunes, 20 de mayo de 2019
Tengo el alma amarga y las piernas llenas de miel.
Libre en esta cárcel.
Y tu deseo me alimenta.
¿Quieres que me relama?
Vuelve a probarme.
Más madera a este fuego.
Hasta que te consuma.
Si haces que me aburra.
Te quedas en astillas.
Recorre las costillas.
No hay corazón que acariciar.
Solo un ego voraz.
Un edén para tu ego.
Prometo portarme mal.
sábado, 30 de marzo de 2019
Debería estar cansada de tus manos, de tu pelo, de tus rarezas...
Pero vuelvo.
A por más.
A nuestra casa.
Me quieres, aunque no sepa bien por qué.
Cuentas los infinitos lunares de mi cuerpo.
Y nunca te cansas.
Convives con mis demonios.
Con mi corazón envuelto en coraza.
Con mi amor lacerante.
Intentando ser sincero.
Pese a todo valiente.
Y en algunos ratos maltrecho.
Ya no puedo irme de nuestra casa.
Mi amor no puede vivir sin ti.
Pero vuelvo.
A por más.
A nuestra casa.
Me quieres, aunque no sepa bien por qué.
Cuentas los infinitos lunares de mi cuerpo.
Y nunca te cansas.
Convives con mis demonios.
Con mi corazón envuelto en coraza.
Con mi amor lacerante.
Intentando ser sincero.
Pese a todo valiente.
Y en algunos ratos maltrecho.
Ya no puedo irme de nuestra casa.
Mi amor no puede vivir sin ti.
lunes, 25 de marzo de 2019
Al límite
¿Lo sientes?
Cuando te quiero hasta que me duele el pecho.
Cuando te odio hasta querer que sientas dolor.
Cuando te suplico que no me abandones.
Cuando no te dirijo la palabra para que no me importe.
Cuando parece que todo está bien y estoy en una nube.
Cuando todo va mal y hago cualquier cosa para no sentirlo.
Cuando se me clavan por dentro tus juicios.
Cuando no soy capaz de creer las alabanzas.
Cuando pierdo el control y todo empieza a girar.
Siempre al límite.
Siempre lo mejor.
Siempre lo peor.
Pero al límite.
Esa soy yo.
Cómo explicar lo que no se debe.
Que las manos sean firmes.
Que la mirada sea fija.
Que las embestidas no acaben.
No importa dónde.
No importa quien me mire.
Lo que importa es que mires.
Te voy a tirar del pelo hasta que sientas dolor.
A ver si me respondes.
A ver si me demuestras que me quieres aquí.
Con un rastro de saliva.
Pero quiéreme salvaje.
O no me quieras, lléname.
Más fuerte, más rápido.
Más ganas, más gemidos.
Ponte serio.
Hazme suplicarte...
O voy a romper las rejas y salir de aquí...
Que las manos sean firmes.
Que la mirada sea fija.
Que las embestidas no acaben.
No importa dónde.
No importa quien me mire.
Lo que importa es que mires.
Te voy a tirar del pelo hasta que sientas dolor.
A ver si me respondes.
A ver si me demuestras que me quieres aquí.
Con un rastro de saliva.
Pero quiéreme salvaje.
O no me quieras, lléname.
Más fuerte, más rápido.
Más ganas, más gemidos.
Ponte serio.
Hazme suplicarte...
O voy a romper las rejas y salir de aquí...
martes, 22 de enero de 2019
Artificio
Dejamos las marcas de nuestro paso por cada rincón.
Unas más dañinas, otras menos rencorosas.
Pero el caso es que, ya que nuestro cuerpo no perdura,
que lo hagan al menos nuestras almas.
Y que perduren dejando lleno de gris el negro.
Y con los labios secos por el camino.
Y yo, en este paraíso insípido, me siento como Eva antes de morder la manzana que la condenó al conocimiento.
De la vergüenza que reposa en mi almohada.
Volveré, porque si quieres hacer algo, hay que hacerlo bien.
jueves, 15 de noviembre de 2018
Nostalgic-omedia
En la (casi)treintena se pone de moda el accesorio eterno.
La nostalgia.
Se va contigo a dormir.
Te levantan las canciones.
No volverás a ver lo que conociste.
Pero una parte queda enterrada.
Esperando.
Y todo se diluye.
Y con el púrpura en los labios sabe mejor.
O al menos, sabe lo suficiente.
Para lo insípida que te has vuelto.
Te comen en tres segundos.
Pero no llegas todavía.
Y bajando lentamente...
Con el humo en la garganta...
Te diría mentalmente
que mi cuerpo ya no aguanta.
La nostalgia.
Se va contigo a dormir.
Te levantan las canciones.
No volverás a ver lo que conociste.
Pero una parte queda enterrada.
Esperando.
Y todo se diluye.
Y con el púrpura en los labios sabe mejor.
O al menos, sabe lo suficiente.
Para lo insípida que te has vuelto.
Te comen en tres segundos.
Pero no llegas todavía.
Y bajando lentamente...
Con el humo en la garganta...
Te diría mentalmente
que mi cuerpo ya no aguanta.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
Siéntete afortunado
No hay nada, por fuera, que esté a mi altura.
La incertidumbre estaba bien.
La respuesta no quiero saberla.
Aunque nuestros refugios estén marchitos.
Aunque los cuerpos no duren para siempre.
Mientras no hagas incómodos los silencios.
Mientras sigas esperando a que algo pase.
Yo prometo no esperar que cambies.
Ni pensar que este roto me puede hacer un remiendo.
Porque era tan fácil sentarse con Platón.
Tan fácil de admirar en la distancia.
Y sepas...
Que en mis piernas siempre hay un camino de espinas.
Que soy una flor carnívora.
Que nunca será suficiente.
Y no tendrías ni para empezar.
Y qué alto lo veo desde estos tacones...
La incertidumbre estaba bien.
La respuesta no quiero saberla.
Aunque nuestros refugios estén marchitos.
Aunque los cuerpos no duren para siempre.
Mientras no hagas incómodos los silencios.
Mientras sigas esperando a que algo pase.
Yo prometo no esperar que cambies.
Ni pensar que este roto me puede hacer un remiendo.
Porque era tan fácil sentarse con Platón.
Tan fácil de admirar en la distancia.
Y sepas...
Que en mis piernas siempre hay un camino de espinas.
Que soy una flor carnívora.
Que nunca será suficiente.
Y no tendrías ni para empezar.
lunes, 5 de noviembre de 2018
Entiendo que digas que soy un desastre...
(...)
Lo que me has preguntado, no lo he oído.
Pero de todas formas, voy a contestarte (...)
Llevas razón sobre tú y yo, pero da igual, porque he cambiado de opinión.
Sabiendo, como sabes lo que siempre le hago a la gente,
¿cómo pensabas que contigo iba a ser diferente? (...)
Es normal que pienses que soy un monstruo,
porque no he llorado y estoy tan entero (...)
Que solo me importa, lo que no me importa.
Pero esto no lo he escrito yo.
Es de Astrud.
Describe perfectamente cómo debería haber dicho a bocajarro todo.
Cuando pregunté a F si escribía bien...
Me contestó que hasta un reloj roto da la hora bien al menos dos veces al día.
Y yo me pregunto, si tenía algo de razón.
Por odiarme un poco.
O por no "quererme" ya ni un poco.
Puede que lea esto con una ceja levantada y le haga gracia.
O puede que me odie un poco más.
Ya da igual, F sólo forma parte del entresijo de mi memoria culpable.
Tampoco pediría perdón, en realidad, la canción tenía razón.
Mi minusvalía estaba a flote, tiene explicación.
Sabes, esto se lo escribo a otra persona.
Una que quizás me importa más de lo que podría admitir.
Y por eso mismo, me tengo que obligar, a que no me importe.
Algún día lo leerá mientras me tenga con la mirada fija .
Y hasta entonces, voy a volver a fingir que todo es normal.
Que nunca me entero de nada...
(...)
Lo que me has preguntado, no lo he oído.
Pero de todas formas, voy a contestarte (...)
Llevas razón sobre tú y yo, pero da igual, porque he cambiado de opinión.
Sabiendo, como sabes lo que siempre le hago a la gente,
¿cómo pensabas que contigo iba a ser diferente? (...)
Es normal que pienses que soy un monstruo,
porque no he llorado y estoy tan entero (...)
Que solo me importa, lo que no me importa.
Pero esto no lo he escrito yo.
Es de Astrud.
Describe perfectamente cómo debería haber dicho a bocajarro todo.
Cuando pregunté a F si escribía bien...
Me contestó que hasta un reloj roto da la hora bien al menos dos veces al día.
Y yo me pregunto, si tenía algo de razón.
Por odiarme un poco.
O por no "quererme" ya ni un poco.
Puede que lea esto con una ceja levantada y le haga gracia.
O puede que me odie un poco más.
Ya da igual, F sólo forma parte del entresijo de mi memoria culpable.
Tampoco pediría perdón, en realidad, la canción tenía razón.
Mi minusvalía estaba a flote, tiene explicación.
Sabes, esto se lo escribo a otra persona.
Una que quizás me importa más de lo que podría admitir.
Y por eso mismo, me tengo que obligar, a que no me importe.
Algún día lo leerá mientras me tenga con la mirada fija .
Y hasta entonces, voy a volver a fingir que todo es normal.
Que nunca me entero de nada...
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Sí, septiembre siempre me vino grande.
Una y otra vez.
Otra vaso.
Ahora medio lleno, ahora medio vacío.
Y lo vacío del todo.
Otra inmersión más en mi profundidad.
Más allá de la carne.
Hay tantas capas...
Sigo echando a suertes cada día.
Hoy un poco más, aguanta otro más.
Y pasan, corren, a veces lento, a veces sólo dejan una estela.
Es aquí donde me encuentro, dónde siempre.
Joder.
El infierno era esto.
Ver que sólo escapo a nuestro paraíso si cierro los ojos.
Y me dicen que si los cierro del todo, que no lo veré nunca más.
Ya no existes en este mundo.
Y yo tampoco existo en el que nos sentábamos a hablar.
El pasado parece siempre mejor.
Siempre peor.
Y yo, cierro los ojos...
Por un instante, casi estoy allí.
Una y otra vez.
Otra vaso.
Ahora medio lleno, ahora medio vacío.
Y lo vacío del todo.
Otra inmersión más en mi profundidad.
Más allá de la carne.
Hay tantas capas...
Sigo echando a suertes cada día.
Hoy un poco más, aguanta otro más.
Y pasan, corren, a veces lento, a veces sólo dejan una estela.
Es aquí donde me encuentro, dónde siempre.
Joder.
El infierno era esto.
Ver que sólo escapo a nuestro paraíso si cierro los ojos.
Y me dicen que si los cierro del todo, que no lo veré nunca más.
Ya no existes en este mundo.
Y yo tampoco existo en el que nos sentábamos a hablar.
El pasado parece siempre mejor.
Siempre peor.
Y yo, cierro los ojos...
Por un instante, casi estoy allí.
viernes, 31 de agosto de 2018
Las palabras se han ido saltando a otro renglón.
Hace mucho.
Después de haber repasado casi una década de tristeza, hedonismo, suicidio y promiscuidad, puedo plantearme si aún queda algo por contar.
Creo que la parte que sirve, mi tormento personal, el dolor transformándose en un código casi asimilable para mi psique y para vuestros ojos, ha quedado reducida a una piedra.
Una que pesa lo suficiente para recordar que convive conmigo siempre al acecho.
Pero volvamos a las palabras.
No sé si es la técnica, nunca he sido amiga de la prosa.
No sé si los grandes escritores la combinan sumiéndose en el tormento de por vida, renunciado a la felicidad para crear.
No sé si simplemente piensan que es ficción y siguen imaginando.
Mis palabras no han sido ficción, es lo que más asusta.
Eran yo.
Destruída, con el corazón aullando.
Al fin y al cabo, mi nombre, Anastasia, proviene del griego "anástasis"; y puede significar "resurrección" y a la vez es el descenso a los infiernos para volver a la vida.
Que paradoja.
Porque para salir a flote he tenido que meterme y bucear muy al fondo...
Estoy en un punto gris.
Es difícil, cuando tus emociones pasan de ser intensas y esclarecedoras a asomarse por debajo de la puerta, sin querer molestar demasiado.
Quieres soltarte, volver al tormento para sentir algo, pero a la vez quieres poder levantarte de la cama, y poder "funcionar" con normalidad.
Aunque no sepas qué significa.
Que aburrimiento.
¿Veis por qué no os cuento mi vida a bocajarro, sin más?
lunes, 6 de agosto de 2018
Eran los abrazos infinitos.
Las caras conocidas y sus sonrisas al vislumbrarme.
Yo siempre fui un poco animal(a).
Siempre buscando el amor (imposible).
En los rincones de la noche.
Escondiendo mi rostro detrás de los libros.
Inventándome aquellas historias sobre sus manos.
Y diciéndome una y otra vez, que todo tiene que ser mejor de lo que es ya.
Los viandantes se giran a mi paso.
Yo tengo lágrimas en los ojos y se preguntan, como una criatura tan bella, puede ser tan infeliz.
Las caras conocidas y sus sonrisas al vislumbrarme.
Yo siempre fui un poco animal(a).
Siempre buscando el amor (imposible).
En los rincones de la noche.
Escondiendo mi rostro detrás de los libros.
Inventándome aquellas historias sobre sus manos.
Y diciéndome una y otra vez, que todo tiene que ser mejor de lo que es ya.
Los viandantes se giran a mi paso.
Yo tengo lágrimas en los ojos y se preguntan, como una criatura tan bella, puede ser tan infeliz.
domingo, 27 de mayo de 2018
Humanamente
Aún hay atisbos de vergüenza y dolor al acordarme.
Y tal vez, al ver las letras tan serenas que salen de su mente.
Ese cuerpo tan en equilibrio con la cabeza.
Me podría invadir la ira, pero me da paz.
De la que necesitabas después de mi tormenta.
Me cuesta aceptar la oscuridad innata de mi alma.
Pero al menos, me mantengo a una distancia prudente.
Mirándola de reojo, y a veces acariciándola.
Al fin y al cabo me ha traído hasta aquí.
No seré la criatura más sabia.
Ni la más bondadosa.
Ni la más fácil.
Pero ser, el mismo hecho, sin adjetivo...
Eso, a veces, ya es suficiente.
Y tal vez, al ver las letras tan serenas que salen de su mente.
Ese cuerpo tan en equilibrio con la cabeza.
Me podría invadir la ira, pero me da paz.
De la que necesitabas después de mi tormenta.
Me cuesta aceptar la oscuridad innata de mi alma.
Pero al menos, me mantengo a una distancia prudente.
Mirándola de reojo, y a veces acariciándola.
Al fin y al cabo me ha traído hasta aquí.
No seré la criatura más sabia.
Ni la más bondadosa.
Ni la más fácil.
Pero ser, el mismo hecho, sin adjetivo...
Eso, a veces, ya es suficiente.
domingo, 27 de agosto de 2017
¿Sabes lo que es el placer?
El que brota del colapso, sin aire.
Del peligro que corre por tus venas.
Hasta perder la consciencia.
Y no sentirte saciado nunca.
¿Sabes lo que es el dolor?
De palabras y latigazos.
Sangre brotando hasta el suelo.
Hacer los cortes muy profundos.
Que te dejen marcada de cicatrices.
¿Sabes lo que es el amor?
Hasta dar tu propia vida.
O pensar que podrías haber hecho algo más.
Que se te desgarre el pecho y se te contraiga el rostro.
Y desear no sentirlo jamás.
Al parecer no sé nada.
Pero sólo en apariencia.
La apariencia de la que hicisteis un juicio...
El que brota del colapso, sin aire.
Del peligro que corre por tus venas.
Hasta perder la consciencia.
Y no sentirte saciado nunca.
¿Sabes lo que es el dolor?
De palabras y latigazos.
Sangre brotando hasta el suelo.
Hacer los cortes muy profundos.
Que te dejen marcada de cicatrices.
¿Sabes lo que es el amor?
Hasta dar tu propia vida.
O pensar que podrías haber hecho algo más.
Que se te desgarre el pecho y se te contraiga el rostro.
Y desear no sentirlo jamás.
Al parecer no sé nada.
Pero sólo en apariencia.
La apariencia de la que hicisteis un juicio...
miércoles, 2 de agosto de 2017
Dedicado a Angel (y su perro Tobías)
Hoy pensaba en ese sofá negro.
El confidente de lo que fui.
Salvaje y dulce.
Hoy te soñé.
Estábamos sentados con una ronda más.
Y yo te contaba que necesito gritar.
Mi cuerpo se deslizaba por el sofá.
Y revivía cada una de esas tardes.
Las que duraron tres años, y dos más.
Te echo de menos, Angel.
A tus consejos.
Tus canas y tus fotos.
Se me hace un nudo en la garganta.
Ahora me encuentro aquí, en otro sofá.
No sé por cuánto tiempo, no sé por cuántos silencios.
No me duele nada, de verdad.
No sé si es bueno o no.
Ya no sé ser salvaje.
Ya no sé ser dulce.
Ya no sé ser nada....
domingo, 30 de julio de 2017
Días nihilistas
Yo no puedo ser una razón.
No puedo ser un camino.
No puedo ser de nadie.
Debo ser el esbozo de las criaturas imperfectas.
El pecado capital.
El camino incorrecto.
No sé cómo puedes con mis desganas.
Me han roto tantas veces que me he endurecido como mármol.
Sólo puedo darme con libertad.
Y aún así seguiré con una parte escondida.
Me voy a ir un rato de tus esperanzas.
Vuelvo ya si eso mañana...
lunes, 26 de junio de 2017
En parte escribo por razones concretas: melancolía, amor y depresión.
Exprimo las imágenes y el sonido de las palabras, a ver si con otra vuelta dejan de pinchar en el mismo sitio y mi corazón se apacigua, esperando paciente a los pequeños sobresaltos que esta plana estabilidad me ofrece.
Quizás por eso el vino entra tan bien cuando te das cuenta, muy consciente y parpadeante, del paso del tiempo.
Quieres dejar de estar tan consciente.
Total, ¿para qué?
Creo que ya he vivido los grandes dramas.
Creo que ya no puedo amar con mayor intensidad.
Creo que ya no puede doler más de lo que ha dolido.
Todo necesita desdibujarse.
Para que siga corriendo el reloj, con un poco de sentido.
Dejar de avergonzarte de tus malas acciones y decisiones.
Quizás necesito enamorarme de mi misma y de la vida otra vez...
Exprimo las imágenes y el sonido de las palabras, a ver si con otra vuelta dejan de pinchar en el mismo sitio y mi corazón se apacigua, esperando paciente a los pequeños sobresaltos que esta plana estabilidad me ofrece.
Quizás por eso el vino entra tan bien cuando te das cuenta, muy consciente y parpadeante, del paso del tiempo.
Quieres dejar de estar tan consciente.
Total, ¿para qué?
Creo que ya he vivido los grandes dramas.
Creo que ya no puedo amar con mayor intensidad.
Creo que ya no puede doler más de lo que ha dolido.
Todo necesita desdibujarse.
Para que siga corriendo el reloj, con un poco de sentido.
Dejar de avergonzarte de tus malas acciones y decisiones.
Quizás necesito enamorarme de mi misma y de la vida otra vez...
lunes, 19 de diciembre de 2016
No he podido desvirtuar aquel rostro al dormir.
Ni siquiera el tiempo me da tregua.
Aquí hay un castigo diario.
Uno que yo misma elegí.
Al no dar la vuelta en algún punto.
Soy egoísta, lo sé.
Quiero palpitar de nuevo.
Quiero dejar de esperar.
De imaginar una conversación.
Una que no ocurrirá.
Y mientras, espero a ver si pasa algo...
Nada ocurre en esta habitación.
Ni siquiera el tiempo me da tregua.
Aquí hay un castigo diario.
Uno que yo misma elegí.
Al no dar la vuelta en algún punto.
Soy egoísta, lo sé.
Quiero palpitar de nuevo.
Quiero dejar de esperar.
De imaginar una conversación.
Una que no ocurrirá.
Y mientras, espero a ver si pasa algo...
Nada ocurre en esta habitación.
jueves, 24 de noviembre de 2016
Hoy he soñado contigo.
Con lo que nunca te dije.
Me he acordado de lo melómana que era nuestra relación.
Y de lo tóxica que fue (que fui) al final.
Porque yo no quería dejar escapar nuestras canciones...
Me he acordado de la cicatriz de tu barbilla en la almohada.
De que aprendí de ti que tu perfume llevaba tabaco.
De lo que te gustaba fumar nada más ducharte.
De que contigo fui demasiado confiada.
No, no quería que fuese el recuerdo que es hoy.
No entendía que mi corazón roto no bastaba.
No entendía que mi infierno era tan grande.
Hoy besaría tus mejillas y te diría que lo siento tanto...
Que ya te he perdonado.
Que espero que hayas curado las heridas.
Que tengo un trozo de alma completamente negro desde entonces.
Y ese es mi castigo.
No poder decirte nunca nada.
Con lo que nunca te dije.
Me he acordado de lo melómana que era nuestra relación.
Y de lo tóxica que fue (que fui) al final.
Porque yo no quería dejar escapar nuestras canciones...
Me he acordado de la cicatriz de tu barbilla en la almohada.
De que aprendí de ti que tu perfume llevaba tabaco.
De lo que te gustaba fumar nada más ducharte.
De que contigo fui demasiado confiada.
No, no quería que fuese el recuerdo que es hoy.
No entendía que mi corazón roto no bastaba.
No entendía que mi infierno era tan grande.
Hoy besaría tus mejillas y te diría que lo siento tanto...
Que ya te he perdonado.
Que espero que hayas curado las heridas.
Que tengo un trozo de alma completamente negro desde entonces.
Y ese es mi castigo.
No poder decirte nunca nada.
viernes, 28 de octubre de 2016
La noche cae y nos mantiene despiertos.
A los que creemos en esa religión tan peculiar.
Porque a veces no sueño suficiente en esa cama.
Y me apetece ponerme otra cara.
Mi interior está dividido en lo que era, lo que soy y lo que quiero ser.
No sé si me entiendes.
La normalidad está bien.
Casi siempre.
Salvo cuando me doy cuenta de que todo es normal menos yo.
Y ahí quiero salir corriendo.
Porque allí me encuentro salvaje.
Artificialmente feliz.
Un poco menos yo.
Un poco más yo.
Y así las noches pasan.
Mientras me peleo por aceptar la realidad o escapar de ella.
A los que creemos en esa religión tan peculiar.
Porque a veces no sueño suficiente en esa cama.
Y me apetece ponerme otra cara.
Mi interior está dividido en lo que era, lo que soy y lo que quiero ser.
No sé si me entiendes.
La normalidad está bien.
Casi siempre.
Salvo cuando me doy cuenta de que todo es normal menos yo.
Y ahí quiero salir corriendo.
Porque allí me encuentro salvaje.
Artificialmente feliz.
Un poco menos yo.
Un poco más yo.
Y así las noches pasan.
Mientras me peleo por aceptar la realidad o escapar de ella.
miércoles, 19 de octubre de 2016
Y corrieron mis pies solos cuando pisé el paraíso, gris a un lado y azul al otro.
Y salvando las distancias, volví a sentirme un punto brillante muy alto.
Pero hay un océano entre las sábanas.
De todas las cosas que nunca digo.
De las que no me atrevo a pensar.
Porque lo mío ya fue ahogarme al ir contracorriente.
Tus cartas flotan en el agua, borrándose la tinta.
Y yo...
Yo no encuentro dónde escribir.
Siendo todas aquellas cosas que no quise.
Sin ser todo lo que querré.
Y salvando las distancias, volví a sentirme un punto brillante muy alto.
Pero hay un océano entre las sábanas.
De todas las cosas que nunca digo.
De las que no me atrevo a pensar.
Porque lo mío ya fue ahogarme al ir contracorriente.
Tus cartas flotan en el agua, borrándose la tinta.
Y yo...
Yo no encuentro dónde escribir.
Siendo todas aquellas cosas que no quise.
Sin ser todo lo que querré.
martes, 22 de diciembre de 2015
Llevo en las sienes marcada la falta de aire de quien se ha ahogado en la marea.
Y en las piernas la ira de quien sostiene un arma por miedo.
Mi pequeño mundo conoce los estragos de vuestras batallas.
Y yo corro, callada, a limpiar las heridas de cada combatiente.
No saben que tengo mi propio bando.
Seguiré callada.
No vean las marcas.
No quieran sumergirse en el abismo.
Pues el sendero de vuelta lo hice a ciegas.
Doy por nulo mi juicio, porque he cambiado otra vez de opinión.
Y en las piernas la ira de quien sostiene un arma por miedo.
Mi pequeño mundo conoce los estragos de vuestras batallas.
Y yo corro, callada, a limpiar las heridas de cada combatiente.
No saben que tengo mi propio bando.
Seguiré callada.
No vean las marcas.
No quieran sumergirse en el abismo.
Pues el sendero de vuelta lo hice a ciegas.
Doy por nulo mi juicio, porque he cambiado otra vez de opinión.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Palabros
Si fuera una palabra, sería indefinible.
O todas a la vez.
Si solo existiesen las butacas de terciopelo,
y tuvieras que pasarte la vida sentado en una,
te levantarías furioso y darías mil pasos,
hasta hacer el esbozo de una silla.
Ese sería mi concepto de arte.
Imaginar sillas de lo más incómodas.
Imaginar sillas de lo más incómodas.
jueves, 20 de agosto de 2015
A veces mi corazón no siempre late a la velocidad que quisiera.
Las mariposas se han posado a observar con lupa.
Y yo miro y remiro, y me pierdo en ese lago.
A veces gris, a veces azul, a veces verde.
Sigo sin entenderlo.
Sin creerlo.
Y tiro del hilo más fuerte y más fuerte.
Sabiendo que si lo rompo lo voy a lamentar.
¿Cómo puedes seguir sin marearte en una balsa a la deriva?
¿Cómo vas a soportar que me enfade que todo vaya bien?
¿No ves que más al fondo hay arenas movedizas?
Estoy tan hecha a la tribulación, a la dificultad...
A las tormentas.
Que el cielo despejado me ciega.
Las mariposas se han posado a observar con lupa.
Y yo miro y remiro, y me pierdo en ese lago.
A veces gris, a veces azul, a veces verde.
Sigo sin entenderlo.
Sin creerlo.
Y tiro del hilo más fuerte y más fuerte.
Sabiendo que si lo rompo lo voy a lamentar.
¿Cómo puedes seguir sin marearte en una balsa a la deriva?
¿Cómo vas a soportar que me enfade que todo vaya bien?
¿No ves que más al fondo hay arenas movedizas?
Estoy tan hecha a la tribulación, a la dificultad...
A las tormentas.
Que el cielo despejado me ciega.
lunes, 15 de junio de 2015
Otra vez diviso pupilas cristalinas
y me da un vuelco todo el cuerpo.
Otra vez siento la alteración
que hace temblar las manos.
Que hace dibujar una tímida sonrisa
y dormir pensando en la suya.
Perseguir la casualidad
y encontrarla sin buscarla.
Querer pasar las manos por la nuca
y mirar eternamente la noche.
Sin palabras.
Otra vez, a corazón abierto.
y me da un vuelco todo el cuerpo.
Otra vez siento la alteración
que hace temblar las manos.
Que hace dibujar una tímida sonrisa
y dormir pensando en la suya.
Perseguir la casualidad
y encontrarla sin buscarla.
Querer pasar las manos por la nuca
y mirar eternamente la noche.
Sin palabras.
Otra vez, a corazón abierto.
domingo, 14 de junio de 2015
A corazón abierto
Cae el escepticismo una vez más como caen las hojas
desnudando la muerte para volver a la vida.
Caen por su propio peso el miedo, la sensatez, el pasado.
Y de nuevo te encuentras con la horma
de ese zapato que perdiste y no recordabas.
desnudando la muerte para volver a la vida.
Caen por su propio peso el miedo, la sensatez, el pasado.
Y de nuevo te encuentras con la horma
de ese zapato que perdiste y no recordabas.
jueves, 4 de junio de 2015
Más luz, más sombra
En una noche fría, el fuego se consumió con avidez.
Ya a oscuras, los contornos se disolvieron.
Sólo el tacto quedaba para encontrarse.
Consolarse.
Pero se alejaron cada vez más.
Hasta morir helados.
¿De qué sirvió el miedo?
¿Ganaste acaso batalla alguna a su lado?
Empobrece a ambos bandos.
A los que se amaron en cuerpo.
A los que se apetecieron en alma.
A los que echaron cadenas al tiempo.
En otra vida tal vez, llegue a esquivar esa piedra.
Pero por hoy, que me lapiden.
miércoles, 8 de abril de 2015
No soportarlo
El corazón engulle millones de acciones, de caricias, de súplicas, de malos tratos, de esperanzas, de promesas, de mentiras, de sonrisas y de llantos, escupiendo los restos, los recuerdos, como algo que quedó atrás, sin amarrarse lo suficiente, sin tocar el interior.
A veces se rompe de tal forma que dan ganas de convertirlo en piedra.
Y te pones una venda en los ojos, para no volver a fijarte en nadie más.
Porque crees que no puedes soportar nada más.
¿A dónde van las historias de amor que se caen por el camino?
martes, 20 de enero de 2015
No pensar
Al extinguirse la llama, se acomodan próximas las caras.
A callarse pensamientos. A contarse recuerdos.
Se duerme la conciencia.
Deja de rumiar la mente.
Descansan los cuerpos.
Amanecen aún próximos.
Voy aprendiendo bien.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Estigma
Tengo miedo.
De mi misma.
De la parte que se desata cuando se enfrenta al futuro.
De la calma antes de la tormenta.
De las cartas que se dan la vuelta.
De ver en las palmas los estigmas. La sangre.
De salir corriendo.
Correr por el asfalto y tomar el próximo tren.
Deshacerme y volver a construir el alma.
Cepillar el pelo y la mueca del espejo.
Preguntar lo imposible al cielo y pedir volver a la tierra.
lunes, 6 de octubre de 2014
Las bocas
Danzaron las lenguas.
Se perdieron las manos.
Galoparon los latidos.
Se miraron a los ojos, dudosos.
Sé perfectamente cómo se aman las noches.
Qué ansiosas son, qué secretos se desvelan.
Las últimas canciones como excusa.
Las sonrisas cómplices, como preludio.
Las bocas torcidas, esperanzadas, entreabiertas.
Todas las bocas que yo conocí.
Todas efímeras.
Todas amargas al final.
Sin embargo, aún me queda miel en los labios.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Sabes muy bien cuando entras en la linea gris.
Y paras por inercia.
Te ves reflejada, con tus virtudes ensalzadas.
El humo no deja ver las llamas del infierno.
Tu cuerpo busca sentirse lleno.
Pero el amor valiente...
Ya no lo es tanto.
Las cicatrices te queman con el mismo calor que el vientre.
Te recuerdan que todos esos senderos te llevaron a la agonía.
Las palabras se marchitan.
Te empujan al foso.
viernes, 29 de agosto de 2014
Anochece en el atlántico
Te hubiera mostrado la vida en plenitud, sin máscaras.
Sin disfrazarme y apoyar la cabeza en la mesa.
El significado del viejo mundo en ruinas.
Los atardeceres en cuestas infinitas.
La esperanza de alargar los días descansa en la mesilla.
El origen y el desenlace.
Y en mi balcón, se posa el reflejo de mil luces.
No estará en paz el corazón valiente, pues alberga la inquietud de que algún día, tu voz lo haga desbocarse.
Septiembre siempre me vino grande.
domingo, 25 de mayo de 2014
Siempre, mi buen amigo
Recuerda, camarada, el frío insolente.
El frío al salir de tu casa, mientras la ciudad se despierta.
Sacaba un cigarrillo y volvía a cruzar otras dos calles más.
Llegaba a mi hogar en ruinas y me metía en la bañera.
A borrar tus huellas. A recordar cómo palpitaba bajo tus dedos.
Y como pedía más y más, mordiéndome los labios.
De nuevo se me encogía el estómago
Pasamos aquel invierno, en esa cama.
Demasiado grande para uno, demasiado pequeña para dos.
Te dije al despedirme, al escabullirme de entre tus brazos, que te querría por siempre.
Y siempre te he querido. Y siempre me he acordado de ti.
Y siempre te echaré de menos.
Aunque te encuentre en otros ojos, menos verdes.
En otras manos, menos delicadas.
Otra piel, menos cremosa.
Otro sabor, menos dulce.
Daría todo, por volver cuatro años atrás, a aquel invierno.
Enredar mis dedos en tu cabello.
Susurrarte que nunca y siempre seré tuya.
Y volver a despedirme.
El frío al salir de tu casa, mientras la ciudad se despierta.
Sacaba un cigarrillo y volvía a cruzar otras dos calles más.
Llegaba a mi hogar en ruinas y me metía en la bañera.
A borrar tus huellas. A recordar cómo palpitaba bajo tus dedos.
Y como pedía más y más, mordiéndome los labios.
De nuevo se me encogía el estómago
Pasamos aquel invierno, en esa cama.
Demasiado grande para uno, demasiado pequeña para dos.
Te dije al despedirme, al escabullirme de entre tus brazos, que te querría por siempre.
Y siempre te he querido. Y siempre me he acordado de ti.
Y siempre te echaré de menos.
Aunque te encuentre en otros ojos, menos verdes.
En otras manos, menos delicadas.
Otra piel, menos cremosa.
Otro sabor, menos dulce.
Daría todo, por volver cuatro años atrás, a aquel invierno.
Enredar mis dedos en tu cabello.
Susurrarte que nunca y siempre seré tuya.
Y volver a despedirme.
miércoles, 30 de abril de 2014
La vuelta
Bajo en un torbellino, como una premisa de otoño.
Por las comisuras y los costados.
Bajo ardiendo.
Me quedaría tumbada eternamente en los campos de fresas.
En otro planeta.
Con otro disparo.
Por las comisuras y los costados.
Bajo ardiendo.
Me quedaría tumbada eternamente en los campos de fresas.
En otro planeta.
Con otro disparo.
miércoles, 19 de marzo de 2014
La mitad escondida
Nosotros.
Bonita palabra.
Me quejaba del ruido cuando tenías los oídos tapados.
Y por eso quise partir siendo esa mitad escondida.
La que forma parte de un nosotros que se desmoronaba.
Besé infinitas veces, hasta dejarme los labios.
Y las heridas se hacían más grandes, haciéndome recordar las propias.
Quiero que sepas, que precisamente, por haber descubierto mi capacidad para querer (quererme, quererte), hoy soy "el amor valiente".
Y no voy a perder esa capacidad.
Te deseo que vuelvas a descubrirla, y puede que un día, seamos un todo.
sábado, 23 de noviembre de 2013
Yo nunca lo haría
Mis reglas no son del todo estrictas, pero mi gran debate es saltármelas.
Hay múltiples cosas que me gustan y unas pocas que me apasionan.
Ustedes deberían saber cual es una de ellas.
Me hubiera gustado haber cedido completa y ciegamente.
Y dejar de preguntarme por qué no se puede tener todo.
martes, 22 de octubre de 2013
Obvio
La esperanza se desvaneció mientras el suelo se abría.
Yo recuerdo aquella felicidad artificial que me consumía por las tardes, hablando del todo y de la nada, sentada en la mugrienta esquina de aquel bar.
Yo recuerdo haber follado en el capó del coche.
Yo recuerdo que una vez no me importó caerme al suelo y romperme las medias mientras las carcajadas me impedían pensar.
Yo recuerdo que solo gastaba dinero en ropa interior, cigarrillos finos y libros.
Yo recuerdo que una vez, tuve pasión por muchas cosas y era realmente buena en todas ellas.
Y ves que la juventud se te escapa de las manos, y que te vas atando poco a poco a todo aquello de lo cual renegaste.
Enredaría mis dedos en tu pelo y tiraría muy fuerte solo para ver cómo reaccionas al dolor.
Hay algo en mi interior que está roto. Hay algo que, aunque parezca que todo va bien, me dice que aún hay días en los que desaparecería de la tierra sin pensarlo y aún hay noches que me bebería todo el desierto.
Habéis sido partícipes de mi tragicomedia, imbéciles.
martes, 8 de octubre de 2013
Memoria
Es posible que al pasar los años, uno se va dando cuenta de lo efímero que es el amor.
Yo odié los labios que besé incontables veces.
Vi la desesperación.
Probé la miel de esas flores que solo se abren por la noche.
Me acerqué al final.
Me miran, como si otra vez supiesen a qué atenerse.
Todas las mañanas recibo mi absolución.
El mirar, callada, la forma que tiene de sujetar las cosas con los dedos, como si fueran a romperse, me tiene fascinada.
Y os voy a decir una verdad:
Yo no sé hacer desaparecer el dolor.
Pero sé besar las cicatrices.
martes, 16 de abril de 2013
Recuerdo el mismo mes, hace años
Pasando las yemas de los dedos por las vértebras, clavando las uñas en la piel que rodea los omóplatos, marcas de dientes en los hombros, la boca al rojo vivo, palpitante, esa mirada de "ojalá el tiempo se detuviese aquí y ahora", las sábanas revueltas, el pelo lacio, enredado, marcas de tu sudor en mi piel.
Me dolía amarte allí dentro, para qué mentir...
viernes, 15 de marzo de 2013
Un paso más
Te dedico mi cuerpo; podrás tocar cada parte de él, no se resentirá, responderá ante ti y agradecerá cada caricia. Desde el principio de mi cabeza hasta el final de mis pies. Te regalo las comisuras de mi boca y te pediré durante horas que poses las yemas de tus dedos sobre mi espalda.
Te dedico mi mente; te retaré a descubrir tu propia verdad, aunque diste de la mía, y te pediré que la compartas para llegar a una conjunta. Memorizaré cada detalle de tu vida, intentaré caminar en tus zapatos y te prestaré los míos. Jamás te mentiré.
Te dedico mi alma, si es que la tengo; besaré tus lágrimas, te consolaré en tus errores y celebraré tus aciertos. Te ayudaré a librar cualquier batalla. Te perdonaré todo lo que mi corazón permita perdonar, y procuraré no mirar atrás.
Te daré todo, sin reserva alguna, a cambio de que rompas las rejas de esta jaula.
sábado, 18 de agosto de 2012
Ser
A veces me siento "nadie".
Puedo con la costumbre, con el paso del tiempo, con la distancia, con la falta de medios, con la pereza, con la culpa y con la inseguridad.
Puedo con todas y cada una de mis cualidades.
Es más, me consumiré en el narcisismo gustosamente, si es lo que me apetece.
Libraré batallas y me relameré las heridas.
Volveré a abrir mis cicatrices y me perderé en el abismo.
Maltrataré y mimaré mi cuerpo a partes iguales.
Seré experta en la banalidad y necia en la ilustración.
Estoy examinando sus movimientos y practicando los míos.
Me proclamo y me pierdo en mi naturaleza.
Soy yo. Para ser mía.
Puedo con la costumbre, con el paso del tiempo, con la distancia, con la falta de medios, con la pereza, con la culpa y con la inseguridad.
Puedo con todas y cada una de mis cualidades.
Es más, me consumiré en el narcisismo gustosamente, si es lo que me apetece.
Libraré batallas y me relameré las heridas.
Volveré a abrir mis cicatrices y me perderé en el abismo.
Maltrataré y mimaré mi cuerpo a partes iguales.
Seré experta en la banalidad y necia en la ilustración.
Estoy examinando sus movimientos y practicando los míos.
Me proclamo y me pierdo en mi naturaleza.
Soy yo. Para ser mía.
miércoles, 27 de junio de 2012
Mientras mi gato duerme
Primero se lame a conciencia el lomo y luego se pasa las patas relamidas por el morro, con los ojos entrecerrados, echándome un vistazo de vez en cuando, se enrosca, suspira y así se queda, en la esquina de la cama, sobre "su" manta personal.
De vez en cuando se levanta mirando el techo y cantando, otras intenta cazar mis pies, otras viene a pedir mimos y algunas veces, simplemente, a morderme y salir corriendo (sobre todo cuando estoy profundamente dormida, vaya cosa más divertida).
Juega al pilla pilla, es un excelente ladrón de embutido cocido, amasa mis rodillas cuando se despierta y le gusta tanto que le cepillen que acaba poniéndose nervioso.
Hay personas de las que no sé ni la mitad de cosas y se creen que son más importantes.
Hace falta convivir para crear amor.
Hace falta cuidarse para mostrar ese amor.
Y hace falta saber enfadarse y hacer las paces para hacerlo para siempre.
He llegado a la conclusión de que muy pocos humanos saben convivir.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Pasado, presente
Han pasado trece años desde que mi nombre es mío.
Han pasado diez desde que echo de menos el olor de mar.
Han pasado siete desde que perdí la inocencia.
Han pasado séis desde que decidí cometer errores.
Han pasado cuatro desde que jugué a ser pecadora y santa a la vez.
Han pasado dos desde que me dí cuenta del peso que arrastraría para siempre.
Han pasado muchos meses desde que te conocí.
Han pasado algunas semanas desde que no me reconozco.
Han pasado algunos minutos desde el último café.
Y tendrá que pasar mucho tiempo para llegar al final.
Ahora mismo, estoy viviendo.
jueves, 10 de mayo de 2012
Y me regaló flores
...y sonreí como una tonta.
Ya marchitadas, no volví a verle.
No hay una fórmula concreta para salir victoriosa de las batallas, pero si me preguntan por los pasos, diría que fuesen siempre francos, se ahorran mucho en la factura del teléfono.
Y si dicen siempre la verdad, por muy dolorosa y molesta que sea, seguirán siendo juzgados, incluso estarán más solos que la gente que miente, piadosa y concienzudamente, pero al menos, les dará igual.
Si tienen un credo, un ideal, una postura, asegúrense, a base de millones de preguntas y búsquedas enciclopédicas que son ciertas y acordes a su persona, y por su puesto, sepan defenderla.
Cuenten a sus amigos con los dedos de una mano y entérense de cuán amigos son: que se olviden de tu cumpleaños no es un despiste, es mala educación o que les importas un pimiento.
Lávense los pies.
Y no acepten flores. Las joyas duran mucho más, por algo Marylin las prefería.
Ya marchitadas, no volví a verle.
No hay una fórmula concreta para salir victoriosa de las batallas, pero si me preguntan por los pasos, diría que fuesen siempre francos, se ahorran mucho en la factura del teléfono.
Y si dicen siempre la verdad, por muy dolorosa y molesta que sea, seguirán siendo juzgados, incluso estarán más solos que la gente que miente, piadosa y concienzudamente, pero al menos, les dará igual.
Si tienen un credo, un ideal, una postura, asegúrense, a base de millones de preguntas y búsquedas enciclopédicas que son ciertas y acordes a su persona, y por su puesto, sepan defenderla.
Cuenten a sus amigos con los dedos de una mano y entérense de cuán amigos son: que se olviden de tu cumpleaños no es un despiste, es mala educación o que les importas un pimiento.
Lávense los pies.
Y no acepten flores. Las joyas duran mucho más, por algo Marylin las prefería.
viernes, 4 de mayo de 2012
Al quinto día
Los viernes suelen ser como una hoja en blanco, porque el resto de los días son para recordarlo.
Los viernes a las cinco me pongo nerviosa al hacer la maleta.
Los viernes ansío tener la marca de tus dientes en alguna parte de mi cuerpo.
Los viernes la cerveza entra sola y hace cosquillas en la garganta, y me temo el resultado.
Los viernes el coche se queja un poco antes de salir a carretera.
Me gustan los viernes.
Pero tarde o temprano llegan los domingos y la ciudad se vuelve gris.
Y las señales impresas en mi cuerpo son el único consuelo.
Los viernes a las cinco me pongo nerviosa al hacer la maleta.
Los viernes ansío tener la marca de tus dientes en alguna parte de mi cuerpo.
Los viernes la cerveza entra sola y hace cosquillas en la garganta, y me temo el resultado.
Los viernes el coche se queja un poco antes de salir a carretera.
Me gustan los viernes.
Pero tarde o temprano llegan los domingos y la ciudad se vuelve gris.
Y las señales impresas en mi cuerpo son el único consuelo.
jueves, 19 de abril de 2012
La boca llena
La mayoría de las veces me callo lo que pienso, porque si dejara saltar las palabras, tendrían motivos para despreciarme de verdad.
Y aquí, entre estas líneas, voy soltando balas a diestro y siniestro, igual esperando a que las reciban unos años después, cuando se hayan cansado de juzgarme y se den cuenta de que ya ni siquiera deseo que me miren.
Y lo único que pasa es el tiempo. Con hastío.
Pero ustedes, tienen la boca llena.
De sus opiniones pasadas de mano en mano.
De insolencia.
De ustedes mismos.
Y yo les miro, desde la distancia.
Preguntándome cómo es que, en vez de tirar piedras, nadie me da la mano.
jueves, 12 de abril de 2012
Precio del habla
Soy un pez de un color un poco rosado, colecciono tejidos suaves y escucho con la boca abierta a esos extraños hablantes.
No sé nada y lo entiendo todo.
La mediocre neutralidad de la que alardean es la decadencia del mundo como lo conocimos por los libros.
Y vivir de extremos no es fácil. Debo decidir de qué lado ponerme, de qué manera ganar y como afrontar la pérdida, aunque me disgusta.
Odio perder, y los odio a ellos, que van como tiburones, pegados al fondo, arrastrando sus amenazantes fauces.
Y eso que, dentro de lo que cabe, me huelen a humano, dulzones y agrios, así como el estiércol.
Me voy a quedar callada, vienen a detenerme por pensar.
jueves, 16 de febrero de 2012
Me he vuelto a meter en la cama
He dormido un siglo. O dos.
Hasta que mi príncipe azul me ha despertado con un whatsapp.
Pero no he podido volver al mundo real.
¿Me reconfortaría más vivir en un castillo sin electricidad ni agua corriente?
¿Ni calefacción con el frío que hace?
Tal vez el problema de tener que cumplir mi papel de mujercita polifacética, laboriosa y minuciosa en sus quehaceres, es que es algo de lo que no se puede escapar.
Pero entre edredones y mantas, ahí se puede inventar un mundo mejor.
Y entre edredones y mantas, me siento a salvo.
Soy un completo fracaso.
Una estafa.
No os creáis ni una de mis malditas palabras.
Me he quedado sentada en la última fila.
Esperando un tren que hace mucho que me ha pasado de largo.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Ha coincidido
Y lo volverá a hacer.
Si tan solo pudiese volver atrás.
O si solo pudiese cerrar los ojos con la seguridad de no volver a abrirlos.
Dicen que la soledad se palpa rodeado de gente.
Pero a mi me sobran manos.
Me sobran cosas que dar, regalar, enseñar, pedir, tomar.
Sentirse desdichado es un premio.
Es darte cuenta de que estás vivo.
Y que el presente es un instante.
No quiero pedir absolutamente nada.
No creo que me lo merezca.
Ni tenga alguna necesidad.
Porque creo que estoy empezando a sentir eso.
La nada...
martes, 15 de noviembre de 2011
Máxima velocidad
Últimamente no paro de decir que me faltan horas en el día.
Porque de verdad que me faltan.
Falta de costumbre.
Claro que él no lo sabía.
No lo sabía ni yo.
Pero esas horas que yo necesito son para mi.
Para ser egoísta y para portarme mal.
Para patalear a gusto y quejarme de todo.
Siempre he echo todo a mi manera.
A veces siento que el tiempo debería pararse.
Que voy a levantarme con arrugas de un momento a otro.
Es como si tuviera la necesidad de captarlo todo.
Como si no quisiera meterme en esto que llaman vida responsable.
Porque todas las decisiones que tomo tienen consecuencias.
Elegir un buen desayuno, una buena postura para la espalda.
Una buena excusa para librarme de algún compromiso.
Una buena lencería y acertar con el tema de conversación.
Y os juro que me quedaría aquí, con horas para mi.
Sin hacer absolutamente nada.
Pero me sobornan con besos por la espalda....
Y resulta fácil acostumbrarse.
miércoles, 5 de octubre de 2011
A la insana incertidumbre
Fuerte el alma e irrompible el corazón.
Me refiero a la máxima del amor propio, a la devoción absoluta por tu propia persona como el centro del universo. Como una nueva explosión de energía, cíclica.
Y no hay tiempo de vagar por los campos de fresas.
Fuerte el corazón e irrompible la esperanza.
Las promesas y las decisiones guiadas por más por el deseo que la razón. La curiosidad como excusa. Las copa a punto de llenarse y a punto de vaciarse.
Y los campos se convierten en flores, y las flores en motivo de celebración.
Fuerte la esperanza, perdidos en el camino.
Porque una brújula sin señal no te sirve de nada.
Porque quien aboga por la virtud jamás sabrá las delicias del pecado y quien peca por norma jamás dejará la tierra.
Nada de recordar viejas batallas.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Insomnio
Un trozo perfectamente recortado del cielo. Amarillo.
E incandescente.
Inverosímil.
Y en este sofá las horas pasan.
Y cuento algunas de las que quedan.
Cigarro tras cigarro.
Un pequeño terrorista se me tumba en los pies.
Me contagia su apaciguamiento.
Poco a poco empiezo a creer que ya es hora de irse a dormir.
domingo, 21 de agosto de 2011
Mirar sin tocar
Me voy a diluir en la oscuridad hasta que cada milímetro de mi cuerpo se consuma y tan solo queden cenizas de ese fuego que un día me envolvió.
Voy a golpear con súplicas indecentes oídos ajenos, palabras que jamás soñaste que saldrían de mi boca.
Y entre mis piernas voy a formar un camino de espinas.
Porque los cien pedazos de músculo y las mil gotas de sangre que hay aquí tendidos en el suelo aún quieren palpitar al ritmo de tu respiración.
jueves, 11 de agosto de 2011
Repeticiones
Evolucioné a partir de pequeñas dosis de placer, y no me importa que estés aquí sentado.
Ya no pertenezco a mi cuerpo.
Ya no pertenezco al entorno que me rodea.
Cada vez me cuesta más acercarme a la gente.
Me agota su curiosidad, aquí no hay nada interesante que ver.
Y solo me impulsa el tiempo.
No saben, no les importa, y no quiero que sepan, ni que les importe.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Cliché
Mírame.
Mírame más allá de lo que ves, que no es lo que parece.
No es que todo el mundo esté equivocado.
Ni siquiera sé muy bien si la única que me equivoco soy yo.
Pero no me miran.
Y antes me daban ganas de gritar.
De concluir.
Y hoy solo quiero que me mires, no porque tenga algún ángulo extraordinario.
Es simple.
Me apetece devolverte la mirada.
lunes, 27 de junio de 2011
Todo es culpa de los poetas
Sé que conoces la diferencia, que cuando amanece para nosotros es solo una excusa para movernos corriendo a otro sitio o volver a casa, mientras que para la gente real es la señal de que un nuevo día empieza.
Sé que en esa cama, demasiado pequeña para dos, demasiado grande para uno solo, el vacío se hace tan grande que agarrar la almohada para el llanto se hace costumbre.
Sé que a veces funcionamos por inercia, que el sonido que nos acompaña es siempre el mismo, el tintineo de las copas, y que llega un punto que no oímos nada más.
Sé que echas de menos algo que desconoces, que ni siquiera sabes si viviste, si fue real, si fue un sueño, pero cuando intentas acordarte, surgen otros planes.
Sé que deseas volver a la edad de la inocencia, en la que todo era mucho más sencillo y no tenías que sentirte culpable, ni sentir que debías algo si cuidaban de ti.
Sé que la soledad es maravillosa un martes por la tarde, y aterradora un sábado por la mañana.
Sé que todas las personas que nos han echo compañía no cambian nada.
Y finalmente sé que al único cuerpo que puedo amar en su totalidad es al mio, y a la única mente que puedo idolatrar es a la propia.
Porque todo, como siempre, es culpa de los que se creen poetas delante de la barra de un bar.
jueves, 24 de marzo de 2011
Mañanas
El cielo hoy tiene ganas de llorar, se mueve despacio.
Y hoy soy un poco de todos, un poco de nadie.
Pero aquí no pintas nada.
Sé que estarás bajando a la siguiente línea, con una ceja levantada.
Porque he deslizado la cabeza bajo el edredón y mis manos han suplantado tu lugar.
Y tengo ganas de volver a sumergirme. Una y otra vez.
El cielo llora.
Y lo que quiero, lo que necesito en realidad, es un poco de sol.
¡Ya está bien de imaginar cosas!
jueves, 10 de marzo de 2011
Mismo cuerpo, dos cabezas
A punto de que todo lo inunde el aroma de la primavera, me siento a mirar si el césped ya va cambiando de color. Una pareja discute; ella usa innumerables veces el término nosotros, y él parece aburrido.
Se me antoja familiar.
En otro año, en otro mes, en otro sitio.
Ella le mira enfadada, y él cierra los ojos.
Y se asoma una pequeña sonrisa al borde de mi boca.
Me imagino lo que piensan:
- ¿Has contado los lunares de mis piernas?
- ¿Has contado tú los besos que he puesto en ellos?
Pero yo sé que mis piernas no son tan largas.
Y así no.
No compensa.
lunes, 21 de febrero de 2011
Escamas
Y la multitud enmudeció al desgarro de mi voz.
Me sentía como un pequeño pez dorado, rodeado por una esfera de cristal que me protegía ante los enormes ojos de la gente, luego me sentía como una merluza, manoseada, expuesta con la boca abierta, con un precio mísero. Pero había mucha gente gritando. Y yo no podía decir palabra, ni esconderme. Tenía miedo, lo cual era lógico, podían comerme.
Cuando me quise dar cuenta, el agua de la bañera dónde me había quedado dormida se estaba enfriando. Salí y me vi en el espejo, desnuda y sin escamas.
No saben cuánto daño pueden hacer las palabras, atraviesan como cuchillos la garganta, te pueden dejar sin respiración y herirte de tal manera que no sabes si algún día te recuperarás.
Pero yo vivo a base de ellas.
Así que si tienen algo que decir, acérquense, no tengan miedo, no me gustan los peces.
Otra típica historia de amor
Sé que no recuerdas dónde empezaba la tinta en mi cuerpo, ni de cómo me gusta el café, ni de mi libro favorito o el lugar al que quería que fuéramos de viaje.
Ni de las manías que tanto me caracterizan.
No había un motivo para memorizar esas pequeñas cosas.
No era suficiente tener buenas intenciones o preguntarnos qué podía haber sido.
Y después de tanto tiempo ya ni siquiera recuerdo tu olor.
Sólo me queda el tacto rudo de tus manos, que se desvanece poco a poco.
Y me siento feliz.
Porque conseguí poner el punto final.
viernes, 20 de agosto de 2010
Quizás, agonía
Se pierde prenda a prenda.
La paciencia primero, luego la compostura, la siguen los zapatos y finalmente la ropa interior.Y las manos pierden el control.
Y el vientre se sacude.
Y la espalda se arquea.
La pasión entre pasiones, el pecado para los divinos, el pan y el vino para los pecadores.
La carne como flores escarlatas, el cuerpo desarmado.
El olor dulzón y el sabor salado.
Meciéndose dulcemente en un mar de sabanas, deslizándose por las caderas.
En un instante.
Se gana (casi) todo.
De nuevo prenda a prenda.
Y yo, muy impaciente.
viernes, 11 de junio de 2010
Ciegos y mayores
Hacerse adulto no es otra cosa más que perder esa confianza ciega que de niños, nos hace subirnos a los árboles y perjurar que no nos convertiremos en lo que vemos de nuestros grandes y bobalicones semejantes. Pero un día te despiertas y te das cuenta de que, aún con la imaginación como compañera de viaje, aún a resguardo de la lluvia bajo un paraguas, tienes un muro infranqueable que los prejuicios y el paso de la vida han puesto a tu alrededor; algo te cohibe de soltar el paraguas y bailar bajo la lluvia, algo te cohibe de creer en las promesas, algo te dice, que nada es verdad, que no te lo están contando en serio, que en la caja tonta no hay más que mentiras, repiten continuamente las palabras libertad, esperanza, paz: mas todo ha perdido sentido. Ese poder, la natura de la virtud, esos pequeños exploradores conforman un paraíso, del que cuando sales, sabéis bien que no se puede regresar. Es una condena inútil sin embargo, puesto que la vida, es darse cuenta de que se está vivo, de que se respira, y lo más importante, de que hay un innegable final y el paso del tiempo, recae más que el engaño de creer hacerse sabio, maduro y con experiencia, es simplemente, un paso más hacia el fin.
Quiero confiar ciegamente, que aun no he avanzado ese telón que me separa de los sueños que algún día, pueden hacerse realidad.
Quiero creer, conforme a la pequeña vocación de activista, que uno, con las palabras, puede hacer muchas cosas.
Porque, hace muchos años, sentada en las escaleras, descubrí que con un folio y un lápiz, se podía crear un mundo mejor.
martes, 4 de mayo de 2010
Las muñecas cosmopólitas
Seguimos siendo Cenicientas, pero no perdemos nuestros zapatitos. Ni siquiera nos dejamos la ropa interior, porque sabemos que lo más probable es que no aparezca nunca jamás.
- Pensé que me había desecho de ellas en mi infancia, que en la vida real no habría doncellas desvalidas a las que prestaría servicio y las haría felices para siempre un príncipe azul, pero siguen ahí, cada vez que abro una revista, cada vez que me miro al espejo después de arreglarme, la piel depilada, casi de plástico, las pestañas rizadas y negras, las mejillas sonrosadas...
- La sociedad impone esos cánones, las mujeres...
- No digas esa palabra, somos otra cosa: muñecas, con carrera, con cuenta corriente, con zapatos caros, con un coche grande, con niños perfectos, sabemos a medicamento y olemos a flores artificiales.
- Los zapatos de cristal deben de ser muy incómodos.
- De ahí que hoy sean de metacrilato.
lunes, 19 de abril de 2010
Ella ya no llora
Ya no puede más. No quiere.
Somos conscientes de que el tiempo pasa; lo cual no es una ventaja, porque vivimos más en cualquier otro sitio que en el segundo de ahora mismo. Si lo único presente que nos queda son los pensamientos dedicados a mañana o a ayer ¿para qué estamos aquí y "ahora"?
Ella no puede seguir pensando en el pasado; los portazos eran ensordecedores.
Y de mañana, ella... No puede decir mucho. Porque cada día la intentan abatir. Cada día la da un poco más de miedo salir de casa, cada día le cuesta más escribir, cada día le duele más sentirse sola. Y así sigue. Pero no quiere.
Ella no. Yo tampoco. Me niego a seguir llorando.
jueves, 8 de abril de 2010
Quiero
Lunes tranquilos y domingos soleados para tumbarme con un libro a contraluz, para encender el iPod con las mismas 13 canciones de siempre. Bajar al trastero con un cubo de jabón y una esponja y sacar brillo a la bici, hinchar las ruedas y meter la marcha nº6 debajo del puente. Soñar contigo siempre que me apetezca. Acallar su voz sin sentirme culpable, sin que una fibra se rompa en mi interior. Aspirar el aire lentamente y estirarme como un gato. Comprar otro vestido de flores para el verano y buscar unas sandalias a juego. Ponerme mi perfume favorito. Recorrer mis antebrazos con las yemas de los dedos. Mirar bolsos grandes y odiarlos, mirar bolsos pequeños y pensar que no me cabrá nada en ellos. Andar descalza por el pasillo. Echarme crema en las piernas. Arrancar hojas de mi cuaderno. Pasarme dos horas en la biblioteca. Encender el incienso. Fumar en el suelo abrazándome las rodillas. Ahogarte en la piscina. Playa. Quitarme el bikini lleno de arena. Pantalones cortos. Hacer muecas al beberme un granizado de limón. Pedir horchata a las dos de la mañana. Sentarme en una terraza y reírme al levantarme porque se me han quedado las marcas de la silla en los muslos. Que me agarres de la cintura.
No pensar en ti.
domingo, 4 de abril de 2010
Lo que nunca quisiste
Estoy hasta los "..." de ti y de tus historias; fue mi grito de guerra cuando aún creía que podías quererme. Alguien me dijo que cuando me enfado soy como una niña pequeña, no como yo me imagino a las niñas pequeñas (llorando a moco tendido, caprichos sin gastar) sino que me pongo de morros y miro fijamente a la pared, que a veces llego a dar miedo.
Un amigo bebía cerveza en una taza metálica, de esas como en las películas y cada vez que me veía enfadada empezaba a tocar con su dedo indice mis costillas y al final yo me tumbaba en la alfombra y él recorría mi espalda con las yemas de los dedos; se me pasaba el enfado, daba unas caladas y me tumbaba boca arriba, entonces subía mi ombligo a la misma altura que mi nariz y empezaba a reírme en esa absurda posición.
- No tengo esa clase de encanto.
- Creo que eres un encanto, en conjunto, con todas tus cualidades.
- No me consuela.
Miro a la pared, fijamente.
lunes, 15 de marzo de 2010
Verdades insanas
Primero caían las lágrimas suavemente, luego me dolía el pecho y una corriente cálida y salada inundaba mi cara y mis manos; al terminar me quedaba dormida. Convivía de sábado a sábado, cada día era igual que el de ayer, pero llegaban los domingos y no tenía nada que hacer, la ciudad se silenciaba, todo parecía ir a cámara lenta, yo no tenía que ir a trabajar, cogía el teléfono y no sabía que número marcar. Tardé mucho tiempo en darme cuenta de todo, de como veía mi cuerpo desde fuera, dejando caer su rubio pelo en la espalda de él, de los suspiros y la mirada inerte. De las veces que me decían que carecía de calor, que era la cosa más fría que habían intentado conocer, que ni siquiera entre sus sabanas conseguían ver algo por dentro. Y me hacía poner una mueca; es mejor que dejemos de vernos por un tiempo. No sabía que número marcar; no sabía si necesitaba el calor, el paso del tiempo o si necesitaba una bofetada para regresar a la realidad y asumir que las cosas no iban bien; me acordaba de que las pastillas blancas grandes eran las del desayuno, las rosa de la comida y las blancas a la mitad las de las cena; me perseguían a pesar de que me había ido lo más lejos posible de esa niña tonta que no salía de su propio mundo, qué patética me parecía, siempre escuchando a Coltrane.
Qué difícil es compartir la soledad.
lunes, 22 de febrero de 2010
Atiende a razones
- ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? Ya sé que suena típico pero...
- Lo es ¿intentas tirarme los tejos? Porque estoy acompañada.
- Yo no veo a nadie a tu lado, ¿esperas a tu novio?
- Mira que preciosidad de chica hay ahí...
- Pero me gustas tú.
- A mi me gusta ella, y mucho.
Y así me divierto yo. Yo suelo estar de buen humor... (se me han acabado las excusas para no llamarte, pero si lo pienso, tampoco tengo razones para hacerlo).
jueves, 11 de febrero de 2010
Somos
Entre millones de personas que pasan por la calle; seamos un cuerpo con dos cabezas y cuatro brazos, seamos tú y yo, y el frío de la calle, las mejillas rojas, los labios secos, seamos un montón de cartas guardadas en una caja de mi armario, seamos una canción de hace muchos años, volvamos a cantar, volvamos a correr por el puerto, seamos sueños perdidos, seamos lo que quieras que pase en los próximos años, pero con ilusión, seamos tú y yo.
martes, 26 de enero de 2010
Sin persecuciones
Más allá de lo necesario. No me dedico a la caza, prefiero dejar los señuelos y las trampas a otros, me he vuelto una vaga emocional, creo que un día simplemente vi que mirando hacia otro lado se podían solucionar muchas cosas en las que si no me metía, no sería la culpable ni la condicionante de ello. Pero seamos francos, ¿a quien le gusta sentirse desdichado por segundas o terceras personas? Nos encanta, tiene un morbo especial ante la cual podemos pasar de genocidas en potencia a auténticos mártires, todos sin hacernos responsables de nuestros instintos y echándole la culpa de que la sociedad occidental nos ha convertido en dependientes del colectivo sólo para controlarnos; bien, puestos al tema el periódico, la televisión, los chemtrail, la iglesia, los masones, internet, los libros de historia, la publicidad y concretamente el dinero y el sexo (el sádico ni te cuento) nos han echo una maravillosa y cómoda cama de mantas esparcidas por el suelo, porque siempre hay que tratar bien a las mascotas.
Nuestro gran amigo Kurt dijo: "es mejor quemarse que disolverse", por su puesto antes de acabar con la piel amoratada en la habitación de su hotel. Y es la única frase que no me ha parecido hipócrita, de todas las que he encontrado de él.
Pero yo prefiero no arriesgarme.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Contando con los dedos
He vuelto a deslizar las manos, no he podido apartar la vista, me he sentido incapaz de no recordar el tacto sólido de sus hombros; no me mires así, ha sido un momento de necesidad voraz.
Un día desperté y vi que el tiempo dejó de pasar en minutos, ahora pasa en horas, de repente me di cuenta que echaba de menos cosas en las que no había reparado: como aspirar el olor de las flores, me he despertado en un mundo donde los olores se pagan y tienen nombre.
Pero me encanta acercarme a alguien y meter la nariz en su pelo o entre las clavículas, es como cuando te abrazan, me encantan los abrazos, el vapor del té cuando tengo enfrente a una persona a la que contarla algo, a todos nos gusta esa envolvente sonrisa de complicidad que incita a compartir cosas, de esas que solo se comparten en una mesa de un pequeño café con aires bohemios. Me gustan las manos, cuando las yemas se tocan suavemente.
Puedo conocer a una persona por sus manos, llevo años leyendo sus líneas: en todas pone lo mismo pero sabemos que lo que te hace especial es que te mire a los ojos y te diga que eres diferente, lo necesitas para arrancar. En cuanto se dilatan tus pupilas me vuelvo loca de curiosidad.
Complacer a la gente es así de fácil.
sábado, 19 de diciembre de 2009
La cómplice
Se me ha calado el frío en los huesos, a pesar del calor que hace aquí en el salón, quiero que la cama me absorba, enroscarme con el edredón y no salir en días, me atrevería a romper el despertador a martillazos; es de esos ring irritantes y un tic tac fuerte más irritante todavía cuando cuesta conciliar el sueño y yo soy una carita pálida donde destacan las mejillas y la nariz sonrosadas con los ojos cerrándose, agarrada a una taza de té caliente con miel. Y de repente me acordé:
¿Sabes que me recuerda a alguien..?
¿Salvaje quizás?
No sé, no exactamente, o tierno, no, es como...
Si dieran ganas de hacerle un montón de cosas pero todas muy despacito...
¡Sí!
martes, 24 de noviembre de 2009
Morir soñando
Lo siento; por no mostrarme la perfección echa piel inmaculada cubriendo huesos, porque me exime de mostrarme en desnudez ante miles de ojos, que me adores y me odies, por mi pobre y apagado parecer sin colorido. Sé ser imperfecta, matarme lentamente a cada segundo que expira, es una rutina, levantarse, tocar el frío, sentir el humo espeso en la garganta, preparar el té, mirar asfalto, olor a papel cuche, la luz del sol reflejando el polvo de las cortinas, otro fin sin medios.
Entonces despierto y miro la fecha: han pasado muchos días, demasiadas horas, miles de segundos pero, es como una espiral girando desde la cabeza a los pies. Me pregunto cómo he llegado hasta este límite. Me pregunto todos los días si cada instante me aleja más de todo o me acerca al punto de partida.
Me inclino de nuevo, todo lo que he soñado es real. Perdura un sabor amargo y me devuelve el reflejo; piel demacrada, pelo lacio, lágrimas.
Cuándo acabemos, ella y yo, seremos un rastro marchito de todo lo que un día arrebataste. Ella en el recuerdo, y yo en mi presente, soñando despierta con algo diferente, como siempre, viendo como cada segundo me aleja más de ti y me acerca más al fin.
domingo, 25 de octubre de 2009
Daños colaterales
Los católicos usan la confesión para absolver sus pecados. A mi no me queda más que la opción de agarrarme al paso del tiempo pues carezco de fe. No creo en la existencia de un hilo conductor que te enseñe el buen camino cuando te ha predispuesto una vida llena de infortunios, a pesar de ser virtuosa en la inocencia y tomarla por vocación. Tuve suerte en cierto modo. Y aún poseo pequeñas esperanzas, aunque sea de las que en vez de tirar monedas a una fuente me moje entera lanzándome a recoger sus deseos. Durante un tiempo fui marioneta, de las que agachan la cabeza y complacen con mentiras piadosas pues son tan ingenuas que creen que jamás hay que hacer juicios viles. Entonces mi conciencia no me condenaba pero el mundo si, sólo por ser débil, por no estar al nivel de unas absurdas demandas sociales, porque en vez de tirar piedras intentaba evitar el tiroteo ajeno, por ceder asiento en el autobús y mirar con timidez a los desconocidos. He perdido todo en esta vida, familia, amigos, infancia, amor. Y no es que no hubiese valorado lo que tenia, es que no tuve más opción. Difieran pero sí me culpé, pienso que una persona que fue incapaz de sobreponerse a todas estas cosas y luchar no se merece nada. Pero tampoco me merecía la cara opuesta de la moneda. Nada va a aliviar el dolor interno, ese que te ahoga y hace que no seas capaz de ver más allá del abismo. Puedo disimular, puedo cambiar, puedo intentar perdonarme y perdonar a los demás. Aunque no olvide, mi interior es irreparable, mi ilusión no es irrompible.
jueves, 20 de agosto de 2009
No es así
Como deberían acabar las cosas. Mientras mis manos tiemblan, mientras miro al cielo y por el rabillo del ojo asoma sal, mientras todo el cosmos está impasible ante la vida... No es verdad, no es justo. En el mundo no existe la igualdad de oportunidades, siempre salen unos peor heridos que otros, no hay vencedores en la batalla. Y como siempre, a mi me toca quedarme en este sillón, seguir mirando al cielo. Sin encontrar respuestas, sin sentirme en paz, sin borrar las imágenes que me atormentan cada noche. Como si me lo grabaran a hierro candente. Cada noche despierto sudando y con la respiración agitada, una y otra vez me veo cubierta de sangre. Me doy la vuelta, incapaz de volver a dormir, otra vez con las manos temblando. Otra vez me siento aquí, otra vez me enciendo un cigarro, otra vez veo como amanece, otra vez vuelvo a la cama, otra vez me echo a llorar, otra vez me da miedo quedarme dormida, otra vez, pienso, que no es justo. Existen esa clase de personas, casi autómatas, que viven según les dictan la vida y son ignorantemente felices con su rutina. Hay otras, que viven haciéndose miles de preguntas, perdiéndose todo por no hallar respuesta. Creen que ya saben a cual pertenezco, creen que me conocen, creen que comparten en mi rostro la expresión amarga de quien ha pasado toda su vida preguntándose por qué. Pero no es así, aún no saben nada.
Porque aún nadie me ha preguntado.
Porque aún nadie me ha preguntado.
jueves, 30 de julio de 2009
Ven aquí, cordura
Que te voy a comer a besos. Las manos me tiemblan al recordar el cómo y el dónde. Cómo me tiraba del pelo, cómo me encendía en cualquier rincón. Donde el asfalto se mantiene a la misma temperatura, ¡pobre de mi! Soy una adicta de los toqueteos, a tirarle de la camiseta hasta darla de si, a mirar fijamente a los ojos para ver si se da por aludido, ¡tócame, tócame, tócame!
Mi estomago se encoge, y me recorre un hormigueo desde la espalda hasta las piernas, me dan ganas de arrancarte la ropa, tengo ganas de ti... Me doy cuenta que estoy soñando y me despierto de madrugada, con el pelo empapado en sudor palpando mi cama, tu ausencia no me tranquiliza, me inquieta hasta quebrar mi yo coherente. En las sábanas seguía impreso un olor dulzón, me reí al reconocerlo, podría distinguirlo entre la multitud. Aspiré el humo del cigarrillo sentada como un gato en mi ventana, miré al cielo, faltaban minutos para amanecer y allí estaba yo, contemplando el mundo en silencio.
E irónicamente, en compañía de mi soledad.
lunes, 6 de abril de 2009
Hojalata
Lágrimas de acero, recuerdos embotellados. Cuando miro el vino me entra nostalgia. Esperaba que apoyarme en la ventana para liquidar un cigarrillo pudiera aliviarme y las imágenes fluyeron libremente, se me agarran a las entrañas. Todo lo que tenía que darle a alguien, todo lo que intuía que poseía, se me hace raro. En el futuro hablaremos del pasado, me miro desde el techo de la habitación y veo una cabecita rubia ladeada, sonriente, abriendo los ojos con el dedo índice apoyado en los labios haciendo mmm cada vez que se queda a medias buscando sinónimos y rebuscando adjetivos. No quiero ser suficiente para nadie, ni perfecta, ni decepcionante. Ya soy muchas cosas, pero lo que importan son los detalles. Me di cuenta de que nunca he visto en cine el Mago de Oz, lo leí hace mucho; siempre quise pedir a un mago un corazón sensible.
No sé muy bien lo que siento....
lunes, 9 de febrero de 2009
Inclusive
Los deseos inexplicables, los viajes de vuelta, las idas, los regresos a los lugares que no pertenezco, acaso hay un proyecto de vida concreto, de planear el futuro a pasos agigantados, a sueños que sabes que no cumplirás... A historias que terminan no con un final dulce, ni amargo, solo un final, un paso más de la persona con la que acabarás tomando un café en cinco, diez años, sentados el uno frente al otro, sin el valor de decirle que fue real, que despertaste una mañana sintiendo que había muerto una parte de ti sin darte de cuenta de que habías olvidado lo que era querer con la ilusión y la esperanza de la primera vez. Luego te encuentras apalancado en tu vida, con la sensación de que todo lo que puedas aprender ya no te servirá de nada. Para cada cosa existe su tiempo, excepto para el querer, que se va haciendo más egoísta, más perecedero y más distante, sin saber que se te escapó la hora de poner todo tu empeño en elegir cada pequeño detalle, en memorizar cada mueca, en averiguar si es de verdad. A veces los veo, pero a mi no me corresponde jugar a tomar decisiones sobre otras vidas. Lo que tiene que ser, podrá ser y podrá evaporarse hasta provocar el más terrible pesar, ser consciente de que nunca podrás vivir ese momento.
viernes, 6 de febrero de 2009
En blanco
Lo sentí, ligero, místico, deslizándose por mi garganta. He probado tantas cosas...
Me he divertido cómo, dónde y con quien he querido. En suma me lo he pasado bien.
Sin embargo, me encuentro perdida en ése al que llamo mi paraíso particular, creado por mi mano y mi gracia, ése que me tiene encerrada y sin huecos por dónde escapar a la realidad. Es como un cuchillo que abre la carne, la sangre brota salvajemente y pierdo la noción de lo que me rodea, las paredes se caen, el aire es denso y me cuesta concentrarme lo suficiente para darme cuenta de la salida de esta cárcel mental que llevo diseñando, a prueba de toda esperanza, durante toda mi existencia. La soledad me tranquiliza en determinados momentos como lo hace el alcohol, enturbia las voces y calma el cuerpo, me hundo en el sofá e imagino miles de historias sin sentido alguno, son maravillosas pero jamás serán verídicas, tenía que llegar el momento de odiarme por soñar en clave.
En realidad puede que lo único que pase es que te echo de menos de una manera demasiado cruel. Y me cuesta enfrentarme a la verdad: que ya no estarás más.
Da igual, vendrán otros y los habrá mejores. Al fin y al cabo soy un encanto, una niña mimada, he probado tantas cosas... Sé que no es suficiente.
martes, 27 de enero de 2009
Besos en los ojos
No recuerdo con exactitud todos los fallos que cometí, pero tengo la sensación de que, de algún modo, fueron intencionados por mi subconsciente como las nubes apresuran a desvelar la aparición una tormenta. También tengo la esperanza de que te metas de lleno entre cada letra que dedico al tiempo y comprendas que, no puedo vocalizar por mi misma lo que mis manos me sugieren. Porque tengo el corazón atado a ellas, con vendas por todo el cuerpo que no dejan desnudarme al completo, que no me dejan ni siquiera conocerme. Pero el decir en vano, de cualquier manera, decirle a cualquiera que voy más allá de la piel que pueden tocar y echarme a llorar en la oscuridad de mi habitación por hacerme yo misma todas las heridas... Compartí tantas cosas entre la multitud que dejé de pertenecerme solo a mi misma, ni existe el silencio, ni consigo borrarte. En realidad soy como pequeñita, como una marioneta con los hilos cortados que se ilumina cada vez que alguien la saca a bailar. Daría lo que fuera para que las cosas hubiesen sido distintas. Me siento tan mal que creo que no hay absolutamente nada que pueda remediarlo. ¿Por qué el mundo sigue girando? Sueño para mí y sueño para los demás, por egoísmo quizás. Yo, que quisiera ser una ilusión para mezclarme con tus pensamientos y besarte en los ojos..
sábado, 17 de enero de 2009
Me encanta
Depositar la confianza en las manos correctas. Pero tengo la boca desencajada y un mareo horrible, como para confiar solamente en que si lo hago o menos bien, a un metro y medio, me dejaré caer en el sofá y será mi mejor amigo, depositaré mi cuerpo en esa mullida superficie y me dará mil y una vueltas la cabeza, si consigo centrar la mirada en un punto del techo sé que las arcadas disminuirán, que mi pulso se hará estable y quedaré dormida imaginando que estoy en otra semana, en otro viernes, apoyada en la pared, en la penumbra, entre luces rojas y verdes, sosteniendo la penúltima copa que voy a tomar, como si mi sed fuese eterna. ¿Sabes que veo allí cuando vuelvo? Que hay miles de personas que quieren formar parte de esa noche que tan bien conocemos. Y yo, que termino la velada totalmente ebria y sin saber siquiera dónde estoy, me siento de todo menos parte de esa comuna, sino como una nómada que se ha tomado un respiro de su viaje y necesita desconectar. Odio que la gente me toque la cara, pero adoro los abrazos. Y te miro desde la pared con media sonrisa y pienso en que te deseo, arrancándome la ropa. En el fondo sé que soy igual que ellos, pero me encanta destacar.
martes, 9 de diciembre de 2008
Las canciones bonitas
Contaré un pequeño secreto: aun me tiembla el cuerpo al recordarte dentro... Imaginando como me persiguen tus pupilas, posando la mirada en cada prenda y haciéndola desaparecer, sin poder esconderme detrás de ninguna tela, detrás de ninguna pared, sonriendo e intentando atrapar el recorrido de mis labios por tu piel en el recuerdo.
Pero nada de esto tiene importancia, porque me sé de memoria las canciones que pueden explicar aquello a lo que quizás mis palabras no acaban de llegar, me las sé igual que aprendí a leer, a base de memorizar pequeños párrafos que se hacen realidad a los ojos del mundo.
No escribo porque esté segura de que lo haga bien, como tampoco tengo una razón concreta para vivir, solo voy intentándolo, intentando controlar mis impulsos, intentando huir del dolor, de ése que es como una roca como en el pecho que cuando te levantas, puede que hasta pasados minutos no lo sientes, pero cuando cierras los ojos y lo palpas, te quita la respiración, te nubla la vista, sin llegar a hacerte llorar, pues has convivido con él demasiado, has aprendido a no llorar, a negártelo, a salir corriendo. Me supone gastar las mismas fuerzas salir a olvidar que quedarme recordando. Por eso no vivo con objetivos, porque en vano, sustituyo la ambición por la esperanza. ¿Sabes como se llama esto?
Se llama mediocridad. Eso no me lo perdono.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)